
Se ha hecho difícil, la tertulia tranquila, reposada, amable en la que uno terminaba por aprender de los conocimientos de los demás. El grito desaforado interrumpiendo una alocución, acaba por convertir en un “gallinero” cualquier reunión de contertulios donde quien mas voces da cree tener la razón de su parte y expresándola de esta manera olvida que por sus formas acaba de perderla.
Pocos buenos interlocutores encuentra uno hoy día, disfrutar de una conversación distendida, escuchando sin interrumpir a nuestro amigo, aprendiendo de sus experiencias, compartiendo las nuestras reposadamente, es un lujo que hay que vivir y sentir.
Hace un mes, tuve la oportunidad de compartir una de estas relajadas situaciones con un antiguo compañero y amigo, fueron muy pocas horas, pero suficientes para que aquel día se convirtiera en un día estupendo que volveremos a repetir cuando las circunstancias nos lo permitan.
Mientras dejaremos y seguiremos padeciendo a todos esos otros energúmenos incapaces de saber lo que es la palabra “dialogar” y compartir y es que, mucho me temo que solo es cuestión de educación y la educación, como ya apuntaba en alguno de mis escritos anteriores, se ha convertido en algo desconocido, fuera de uso, obsoleto e incluso para los mas recalcitrantes “ridículo e innecesario”…¡Que le vamos a hacer!, aún quedaremos algunos pensando que sin educación y respeto el ser humano pierde parte de su esencia para volver a su estadio “primate” en el que los gritos sin sentido son su manera de expresarse…