Nuevamente el quirófano me esperaba y en él la pérdida de un riñón.
Luego llego la lucha con la quimio, perdí la sensibilidad en manos y piernas sin que los resultados fueran visibles. Empeoraba mi situación general, no sólo físicamente (Perdí kilos, peso, fuerzas), en un TAC aparecían metástasis (Los médicos decían "captaciones" nada halagüeñas). Mi médico oncóloga puso sobre la mesa la opción de la inmunoterapia, sesiones cada 15 días sin límite. Recuerdo que mi hijo me acompañó en una consulta preguntó ¿Por cuanto tiempo? y la respuesta fue "indefinido".
Hoy y después de 75 sesiones de inmunoterapia y tres de quimioterapia,disfruto de unas vacaciones hospitalarias hasta Septiembre. El último Pectac daba como resultado que no hay nada malo en mi organismo, aunque no puedo aún tocar la campana que marcaría mi victoria sobre el cáncer.
En fin, sigo vivo, pegado a una silla eléctrica que me ha devuelto la movilidad perdida en mis batallas.
Echo de menos conducir mi coche que he regalado a mi hijo y he dejado caducar mi permiso de conducir.
Soy gracias (a pesar de todo) a la vida, por haberme permitido disfrutar de 5 nietos que hoy llenan de alegría, risas y felicidad muchas horas, mientras el tiempo sigue pasando a la espera de nuevas revisiones que terminen por darme el resultado de una victoria total.
Mis miedos, no voy a contarlos, solo me preocupa ser una carga para los que me rodean y por eso, bromeo con mi salud cuando me preguntan y quito importancia a dolores, ansiedades y preocupaciones que desvanezco en mi día a día pensando que he superado ya muchas horas, días, meses, años,a la espectativa que un día se ti cuando oí aquella palabra "cáncer". Aquí sigo y hoy me he permitido hacer esta confesión ante vosotros y deciros... que la vida nos pone a pruebas en ocasiones y que podemos vencer....