sábado, 15 de marzo de 2014

Recuerdos de niño...bálsamo para un mayor...

Una fina lluvia llenaba los verdes prados, en los que en sus laderas pastaban vacas con la parsimonia de quien no siente el agua. El tiempo parecía haberse detenido por unos instantes mientras las nubes jugaban en el cielo formado extrañas figuras de tonos grises. A lo lejos se divisaban pequeñas casas colgadas en la montaña, tan lejanas, tan pequeñas que parecían pintadas sobre un fondo verde de árboles frondosos. Las risas de unos niños jugando a esconderse de la lluvia bajo unos árboles, rompía el silencio junto con el cadencioso sonido del agua cayendo desde un viejo canalón ya gastado por los años.
Hay imágenes que uno no olvida, una tierra que fue cuna de mis antepasados y muchos días en los que mi niñez se consumió con el paso del tiempo, recuerdos de una Asturias siempre amada, siempre añorada, en la que el olor de la hierba recién segada a golpe de guadaña se mezcla con las vivencias de los pocos años y la paz que se respiraba en aquellos lugares hoy tan lejanos.
La palabra no es capaz de describir tantos sentimientos guardados, a lo sumo un esbozo desdibujado de un instante vivido, colores, olores, imágenes de un pasado muy, muy lejano.
Dicen que el recuerdo es el cimiento de nuestras actuales vidas, quizá sea cierto, cada día que pasa, aquellas imágenes vuelven a mi vida llenas de añoranza de una niñez y una juventud perdida en el transcurso del tiempo, ese tiempo que implacable, inexorable avanza sin que nada pueda detenerlo.
Manzanas recién arrancadas del árbol, el olor de la sidra escanciada y la leña ardiendo en la chimenea, golondrinas haciendo sus nidos de barro en los aleros de los tejados, ese color verde de los prados, el olor a eucalipto de los montes, un cangrejo corriendo entre las rocas de la playa, olas rompiendo en la escollera, el sentimiento del pastor que bajo su paraguas entona una asturianada, entreteniendo sus largas horas cuidando del ganado, la leche recién ordeñada y guardada en aquellas grandes cantas de metal que al borde de la carretera esperaban ser recogidas por aquel pequeño camión que puntualmente pasaba a por ellas, el hórreo bajo el cual un viejo carro de madera servia en ocasiones a nuestros juegos de niños. ¡Tantos recuerdos y tan vivos!
Lejos en el espacio y el tiempo, cercanos en el alma siguen siendo motivo para que los reviva en este modesto blog, en el que todo cabe, humor, amor, nostalgia en ocasiones desahogo de pequeños cabreos que ante momentos como este pasan al olvido total frente a recuerdos del pasado guardados en el alma y que son bálsamo para el presente.

miércoles, 12 de marzo de 2014

En un rincón del alma...

En un rincón de la mente, guardado, no se en que recodo, estaba aquella imagen que no acierto a saber cual ha sido el desencadenante para que esta reviva hoy en todo su esplendor. Era una tarde luminosa de Septiembre, en la que el mortecino sol apenas daba el calor que debía. Un grupo de jóvenes ilusionados con el ya cercano comienzo del curso, comentaba a la sombra de uno de los innumerables árboles del Campo de San Francisco, sus ilusiones y proyectos ante una nueva vida que se abría ante ellos al incorporarse a los estudios universitarios. Habíamos sido compañeros de colegio durante tantos años que sin saberlo forjamos un lazo de hermandad que el tiempo se encargaría de destrozar con la distancia y los dispares quehaceres a los que más tarde nos incorporaríamos en esta vida. Juan Antonio, ya tenia plaza en santiago de Compostela para ir a estudiar Económicas, Isidro, marcharía a Madrid para hacer una carrera que en aquel entonces era algo extraña, seria informático, Rodulfo, dejaría sus estudios y se incorporaría a trabajar en un banco, mi hermano iniciaba Biológicas y mi sueño de cursar estudios de derecho, ya estaba fijado, Samuel seria medico al igual que Manolo, Carlos (su hermano), al que la vida le seria arrebatada tempranamente, soñaba con ser capitán de barco y Jesús, como era habitual en él, aún no tenia nada en mente, siempre terminaba haciendo las cosas a ultima hora y nunca tenia nada previsto para mas allá de dos días. Inquietudes de años jóvenes ante un nuevo futuro que se abría ante nosotros, dejábamos aquel colegio Marista que nos había acogido durante mas de 18 años y ahora un nuevo aire de libertad y mayor responsabilidad nos mantenía inquietos, ya no nos apetecían los juegos de niños que hasta entonces practicábamos en aquel parque, nos sentíamos mayores para jugar a las canicas o a las chapas y nuestros sueños comenzaban a abrirse camino. Era una tarde luminosa en la que por última vez estuvimos todos reunidos junto a aquella fuente en la que el sonido monótono del agua al caer, parecía apaciguar algo nuestros desvelos. Fue la última vez que vi. a muchos de ellos y hoy, no se por que he vuelto a recordar a aquel grupo de amigos que la vida terminó por separar, melodia inacabada de un viejo violín que aún no ha dejado de sonar.

jueves, 27 de febrero de 2014

Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi...

Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi…Mi guitarra llora hoy la ausencia del gran maestro.
Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi…las notas tristes de cada cuerda, sin tocar aún el mástil ni pulsar los trastes…
Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi…no me atrevo a interpretar nada y dejo que mi mano recorra las cuerdas, mientras el recuerdo de aquel que un día fue mi inspiración, hoy me llena de tristeza…
Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi… y en mi cabeza resuenan las notas de su magnífico “Entre dos aguas”, que fue modelo a seguir y que nunca llegué a interpretar con la habilidad y maestría de quien recorría el mástil con la precisión de un reloj suizo y la delicadeza de un alma entregada a la música.
Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi…Hoy, quizá en el Cielo, estén escuchando sus melodías, pero mi guitarra ha enmudecido haciendo compañía a aquella otra que hoy ha quedado en silencio.

Volverá a su funda y de nuevo, quedará muda sin oir aquel... Mi,Re,Do,Sol,Si,Mi, desganado que hoy ha sonado en recuerdo de Paco de Lucía…

martes, 11 de febrero de 2014

La duda de un 37/...

Pensaba que eran suposiciones mías, elucubraciones impulsadas por el miedo y la prevención, pero no… conversaciones posteriores con otros sufrientes (no he querido intencionadamente llamarles pacientes), me hicieron llegar a una terrible conclusión. Cuando entramos en un Hospital, somos al igual que en las empresas, un numero, un 37/ ó un 49/ó un 28/ dependiendo de la provincia donde estemos dados de alta en la Seguridad Social, dejamos de ser personas con manos cara ojos y nuestra identidad se limita a un numero y una dolencia, ya no somos aquel paciente que, el medico de cabecera (ya extinto), conocía y sabia toda su trayectoria y la relacionaba con la de sus ancestros a los que también había tratado. Hoy la tecnología (léase archivos informáticos) suplen aquella información que de primera mano tenia el medico que había asistido a toda una generación y hoy, un (voluminoso, en ocasiones) expediente guarda análisis, radiografías, ecografías, escaners y notas varias de todos los médicos que te han ido viendo, pero nunca, este expediente suplirá aquel conocimiento directo (entrañable, calificaría yo) que durante años acumuló el medico de casa. Quizá (no lo dudo) tanta tecnología sirva para almacenar una información muy valiosa, mi duda está en si tanta información es leída, analizada, interpretada en cada visita que hacemos o revisión que pasamos. Entiendo que si y así debe ser, pero siempre te queda la duda (10 minutos por paciente en consulta no deben dar mucho de sí). Al compararlo con lo que puede estar ocurriendo a diario en el trabajo, cientos de correos, normas, una tras otra modificadas y publicadas, que en muchas ocasiones archivas sin leer, con la sana intención de acudir a ellas cuando las necesites, ¿realmente las vas a consultar cuando esto ocurre o llamas al compañero para ver si sabe como se hace tal o cual cosa?. Siempre pensé que tener mucha información es bueno (la información es poder…dicen), pero siempre tuve la impresión de que no se sabe manejar tal avalancha de  información y lo único que hace es enfarragar las cosas, crear un mar de dudas donde naufragan las mejores ideas. Mi miedo ahora es que ese barco informático de pruebas y resultados termine teniendo alguna vía de agua y la marinería médica no sepa contenerla bien y terminen hundiéndome en la miseria, por si acaso acabo de ponerme una medalla de la Virgen del Carmen, para que les lleve a buen puerto y una estampa de Will Gates, para que no les falle la informática y ¡Que sea lo que Dios Quiera!...

lunes, 10 de febrero de 2014

Una historia tras una imagen...

Dicen que detrás de una imagen siempre hay una historia, un momento que quedó fijado estáticamente para la posteridad y que servirá de recordatorio con el paso de los años a quien la contempla.
Hoy, esta imagen que acompaña este post, pertenece a un pasado muy lejano de mi existencia, apenas tenia un año (en el reverso de la fotografía consta la fecha 6 de Febrero de 1953, faltaban cinco días para que cumpliera un año) y tras ella hay una pequeña historia que me contó mi madre.
Aquel día, en Madrid, habían averiguado por que no era capaz de mover mis piernas, cuando ya debería haber dado casi mis primeros pasos. Al salir de la clínica mi madre hizo esta foto que posteriormente se trasladó a un panel de madera serigrafiada que ella misma se encargó de colorear. Hoy cuelga en una de las paredes de mi casa, como lo hizo durante muchos años en la suya.
Imagino que no fue fácil recibir aquella noticia, pero su coraje y amor llenaron el reto de mis días. Nunca vi. en su rostro, pesadumbre, tristeza, desanimo y nunca me sentí diferente por ello. Sentí sus desvelos y su lucha por conseguir que mi calidad de vida mejorara y nunca me prohibió que desarrollara mis capacidades, yendo al colegio en bicicleta, recibiendo en casa sesiones interminables de rehabilitación, dejándome jugar en la calle con los amigos sin estar continuamente encima de mí por si me llegaba a hacer algún daño, no haciendo ninguna distinción con mis hermanos y animándome con su mirada y sonrisa, cada vez que tenia que superar alguna operación.
Hoy, cuando apenas quedan unas horas para que cumpla 62 años he colgado esta foto en recuerdo de mi madre (también ella cumpliría años como madre) y me he permitido contaros la pequeña historia que hay tras esta imagen.

viernes, 7 de febrero de 2014

La tecnología que no llega...

Vivo rodeado de tecnología, mi afición por los “cachivaches” llega en ocasiones a ser enfermiza, móviles, ordenadores, portátiles, tablet, comparten mi vida desde que me levanto hasta que el sueño me puede. Como, hojeando el Iphone, meriendo mientras leo el correo personal en el tablet y termino escribiendo en el portátil este post mientras sobre el techo de la habitación un reloj lanza un láser con la hora y el TV se enciende solo para darme las ultimas noticias de la noche, la cafetera ha saltado sola terminando de hacer el café para mañana y dos mensajes en el móvil me dicen que mis hijos están bien y uno de ellos ya tiene cobertura en el móvil para que podamos hablar.
Una aplicación gratuita me permite comunicarme con ellos por video conferencia y puedo verles la cara mientras nos contamos las incidencias del día. Tecnología que invade nuestras vidas, puertas que se abren solas a nuestro paso, cámaras que  nos reconocen y huellas digitales para fichar la entrada al trabajo, semáforos que reconocen a un invidente y comienzan su melodía de aviso para que pase o no por aquel paso de peatones, coches que te avisan de la distancia que hay mientras aparcas, ascensores que indican un exceso de peso cuando están llenos, tarjetas de la Seguridad Social con todo tu historial medico y sin embargo, ya me habéis oído quejar en alguna ocasión de lo poco que ha avanzado la ortopedia en casos como el mío. Sigo usando el mismo estabilizador para caminar que hace 50 años, el ortopeda me decía: es que cuando vosotros los afectados por la "polio", desaparezcáis (Dios quiera que sea muy tarde por beneficio de ambos) este tipo de aparatos acabaran desapareciendo, mientras progresan los avances en piernas artificiales a causa de las bombas anti persona y los accidentes de trafico. ¡Que gracia!... Curiosamente uno llega a la triste conclusión de que los avances tecnológicos están siempre ligados a la guerra, de hecho el avance en comunicaciones y localización por satélite tiene su base en sistemas operativos militares, el desarrollo de nuevas tecnologías casi siempre y por regla general tiene como objetivo lograr una superioridad sobre el adversario posible o real, incluyendo el estudio del mapa genético cuya finalidad real y que se oculta con la pretensión de curar determinadas enfermedades, no es otra que la de lograr un guerrero superior, como buscaban los nazis alemanes hace ya años y mientras, uno tiene que ingeniárselas, rediseñando como puede artilugios ortopédicos vetustos y desfasados, pasando notas y bocetos a un entregado y hábil ortopeda que los acoge con curiosidad en principio y luego termina rematando con su experiencia lo que uno le propone. “Tecnología casera” que al menos a mí me sirve para poder seguir caminando y quizá, poner un granito de arena en esta necesidad olvidada y en vías de extinción.

jueves, 6 de febrero de 2014

Espejo...espejito mágico...

Dicen que levantarse con una sonrisa, ayuda a sobre llevar el día con mejor espíritu, quizá tengan razón. Por las mañanas cuando voy a afeitarme me pregunto ¿Cuando me hice yo esta foto de carné tan grande? Y acto seguido me digo ¡Que mayor estas tío!, pero aquí sigues dando guerra y dispuesto a comerte un nuevo día, luego salgo y me preparo un buen café cargado, de esos que ayudan a despertar hasta los muertos (toca madera) y me voy silbando a la calle en busca de mi coche y un nuevo dia. Para compartir esta sonrisa, cuelgo en el Facebook algo gracioso, que espero sirva a los que lo puedan ver, como me ha servido a mi, mirarme en el espejo esta mañana, pero a medida que van pasando las horas, la sonrisa mañanera va dejando paso a una cierta tristeza que aunque fácil de superar, siempre se hace patente ante esos dolores ya inevitables y la sensación de que cada día uno se maneja peor en eso de subir y bajar escaleras o caminar durante mucho rato. ¡Que se le va a hacer!, solo queda una solución improvisada, recordar alguna situación graciosa o ver la parte amable de la vida y de nuevo vuelve ese espíritu de la mañana y la sonrisa que uno pretende mantener a toda costa.¡Espejo...espejito mágico!... Como nunca me gustaron las gentes mal encaradas, serias de nacimiento, viejos de ánimo, huyo de ser como ellos y me río de mi mismo cuando no soy capaz de reírme del mundo absurdo que a veces me rodea y es que una sonrisa es capaz de levantar esa moral que espero nunca decaiga.
¿Que a que viene esto?, pues viene al cuento de que a diario veo gentes quejándose por motivos nimios, mal encarados permanentes que van por la vida con amargura sin motivo aparente, con una salud de hierro y quizá una vida desahogada que uno quisiera para si,incapaces de sonreír, incapaces de ver la parte amable de la vida que por el hecho de ser vivida ya es motivo suficiente para ser feliz y esbozar esa sonrisa ¿no os parece?, ¿será que no se afeitan y no se miran al espejo?.¡Espejo...espejito mágico!...

martes, 4 de febrero de 2014

Aquel viejo tren...

Renqueante en la cuestas, hacia resoplar sus chimeneas que formaban una cortina de negro humo, mientras arrastraba vagones cargados de gentes dispares en su interior. Lenta pero con constancia avanzaba hacia su destino con la mirada puesta en un horizonte plagado de bosques, montañas y túneles en los que el sonido de sus metálicas ruedas contra los raíles hacían retumbar un monótono traqueteo característico y machacón. No importaba el tiempo que durara el viaje, nadie parecía tener prisa y desde los grandes ventanales abatidos verticalmente, se dejaba salir el humo de los cigarrillos que algunos viajeros consumían en el pasillo mientras contemplaban un paisaje que lentamente se mostraba a través de ellos.
Revisores uniformados, con gorra de plato adornada con un cordón dorado, pasaban por cada uno de los apartados solicitando los billetes a los viajeros y picándolos con una tenaza, confirmado así su validez. Mil paradas en el camino, una por cada pueblo que tuviera estación, mantenían un movimiento de gentes en un subir y bajar constante mientras el resto verificaba la hora en cada reloj colgado verticalmente a las paredes del andén y pronunciaban en voz alta el nombre de la localidad escrito en grandes letras sobre las paredes de cada estación.
Era otra manera de viajar, quizá la única en aquellos vetustos vagones de madera, cuyo recuerdo quedó grabado en mi memoria, eran viajes a un Madrid casi de post guerra en los años cincuenta, viaje obligado todos los años para revisiones medicas en los que terminábamos hospedados en la Gran Vía, en el ya desparecido Hotel Niza. No hace mucho volví a aquella estación del Norte, hoy convertida en centro comercial e intercambiador del metro madrileño,(Príncipe Pío) su fachada casi sigue igual, pero todo ha cambiado, gentes aceleradas, van de un lado a otro siempre con prisas, siempre agobiadas, ya no hay aquel olor al carbón y las paredes aparecen relucientes ¡Claro!, ya ha pasado más de medio siglo, pero aún sigue en mi recuerdo aquel viejo tren, el tren en el que una vez al año hacia un largo viaje junto con mis padres, en busca de un remedio a mis males, que nunca llegó.

martes, 28 de enero de 2014

Caín o Abel...

Me quedé dormido con una mano en la cara y el codo apoyado en el sofá, el agotamiento del día me había ganado la partida y mi cuerpo pedía un rato de descanso a gritos, pero no, no fue un sueño placido como esperaba, una conversación con un amigo había quedado grabada en mi cabeza y ya se sabe la cabeza descarga esas cosas guardadas cuando menos te lo esperas.
Una frase venia una y otra vez repitiéndose como una letanía interminable, “cada día tienes que volver a demostrar lo que ya llevas haciendo durante años”, de nada vale lo que hayas hecho, tu historia de esfuerzos diarios con sus aciertos y errores de nada sirven, ni nadie los va a tener en cuenta.
Esta queja de mi buen amigo, me devolvía a situaciones personales pasadas y se mezclaba con situaciones ajenas presentes que uno vive de cerca cada día. Ciertamente el esfuerzo diario solo lleva en el mejor de los casos a producir en uno un estado de satisfacción personal, que nadie va a compartir, quizá sea una de esas pocas cosas que quedan para uno, guardadas en el interior y que nadie entendería por mucho que trataras de explicarlas. Nadie te va a dar palmaditas en la espalda por hacer lo que tienes que hacer, nadie te va a dar las gracias por cumplir con tu deber, nadie te va a premiar en momentos difíciles los desvelos pasados y si las cosas no vienen bien dadas, no trates de buscar explicación ¡No la tiene!, quizá traten de justificar lo injustificable, de apuñalarte por la espalda de arrinconarte en un lugar en el que no puedas ser molesto, solo te quedará el orgullo de saber que hiciste lo que hiciste aunque ahora te coma por dentro la falta de razón en las decisiones de otros, pero no te preocupes, los años me han enseñado un cosa, el tiempo termina por darte la razón aunque esta no se reconozca como debiera y se haga en voz baja, sin apenas publicidad, quizá con vergüenza de ser reconocida.
Desperté mas cansado de lo que estaba antes de dormir y en mi cabeza seguía una y otra vez repitiéndose machaconamente aquella frase. Sonreí y pensé, ¡No hay nada nuevo bajo el sol!, Caín sigue vivo y Abel recibiendo golpes con la quijada del asno, la cuestión esta en que personaje de estos dos nos toque vivir nuestra vida y mucho me temo que nos esta tocando Abel.

jueves, 16 de enero de 2014

Mi pequeño viaje al espacio...

Aquella extraña luz, procedía de cuatro grandes focos colgados en el techo, colocados de tal forma que bajo ellos no se producía ninguna sombra en aquella camilla de aspecto curioso y raro que nunca había visto antes. Sentado sobre ella, vi como aparecían uno a uno un grupo de personas ataviadas con batas verdes y mascarillas del mismo color, pronto reconocí a Paco (Paco era Francisco Ortiz de Urbina, cirujano infantil, que nunca me permitió llamarle Don Francisco), su sola presencia produjo en mi un estado de tranquilidad, como era habitual cada vez que aparecía, pues siempre con sus bromas lograba este efecto. ¡Hola rubiales!, me dijo, mira hoy vengo vestido de marciano y vamos a jugar un rato a las naves espaciales (¡Que bien me conocía! Sabia perfectamente que una de mis mayores aficiones era la lectura de comics de ciencia ficción y aún sigue siéndolo).¡Vale! , contesté y yo que hago, ¡Nada!, te vamos a poner una mascara de astronauta y vas a respirar hondo como si estuvieras despegando en la nave hacia el infinito, y mientras nosotros, vamos a contar para el lanzamiento, de atrás a adelante desde diez como es precetptivo. ¡Fenómeno!, respondí, Vamos… Échate aquí…Unas manos me colocaron aquella mascarilla negra, de la cual colgaba una especie de balón desinflado y comenzó la cuenta atrás, diez, nueve, ocho, siete, seis…No recuerdo nada mas, un profundo sueño se apoderó de mi casi al instante, nunca llegé a terminar de oir aquella cuenta atrás. Posiblemente me perdí el viaje espacial mas alucinante del mundo y cuando desperté lo hice en la cama del hospital, con una pierna escayolada y un fuerte dolor de cabeza. Mis recuerdos son muy vagos, apenas tenia seis años y mi imaginación desbordada, recuerda permanentemente, que me perdí un viaje espacial por haberme quedado dormido en lugar de recordar aquellos momentos como el preámbulo de una operación que según me cuentan duró mas de cinco horas. En fin, una vez mas los recuerdos se mezclan con la imaginación infantil, quizá esto fue lo que me ayudó a superar otras cuatro mas, quizá fui a ellas (no lo recuerdo bien), con la esperanza de no quedarme dormido y poder hacer de una vez por todas aquel viaje espacial del que un día me hablo Paco.
 

miércoles, 15 de enero de 2014

Su fuerza...es mi fuerza

Cumpliría este año 103 años, su recuerdo permanente mantiene mi espíritu en alto, no dejando que caiga en la tentación de flaquear en ningún momento, como no lo hizo él tratando de buscar durante toda su vida una solución, al hijo que tuvo la mala fortuna de padecer de la polio. Su fuerza y espíritu alegre era capaz de perseguir un sueño sin decaer en ningún instante. Allá donde podría existir algún remedio, alguna solución, acudía raudo aún a sabiendas de que no era factible encontrarlo. Se que muchas fueron sus decepciones, muchos los kilómetros recorridos, muchas la entrevistas con médicos y rehabilitadores, con ortopedas y traumatólogos, sin perder la esperanza de encontrar en algún momento remedio o alivio.
Se, que fueron años difíciles en los que todo estaba en pañales, la cirugía infantil aunque rudimentaria, algo llegó a solucionar, no existían medicamentos y solamente un rehabilitador contratado por horas, pasaba por casa para ejercitar mis músculos afectados, con la esperanza de revivirlos en algún momento. Horas y horas de ejercicio, de muy poco sirvieron durante años, hasta que sin perder esa esperanza, todo quedó parado por las indicaciones de los galenos de que era perder el tiempo y tirar el dinero en algo que ya no tenia solución.
Hay ocasiones en las que pienso que algo quedó de todo aquello, sin él saberlo, me transmitió algo muy importante, la constancia, el no decaer nunca ni dejar que el desanimo invadiera mi vida. Nunca me sentí distinto, nunca me lamente de nada y nunca sentí la limitación evidente ante los ojos de los demás, mientras que esta era y es natural para mi.
Hoy, cuando el transcurso de los años la dolencia parece empeorar, el solo recuerdo de su tenacidad me mantiene firme, luchando una vez mas y logrando permanecer, contra todo pronostico, en una actividad de la que en ocasiones me sorprendo. ¿Por que, si él hizo lo mismo?, No se rindió nunca y su ejemplo es mi bastón espiritual para poder seguir caminando. Estoy seguro que allá donde esté sonreiría si fuera capaz de leer estas líneas y quizá pensaría que sus esfuerzos no fueron del todo inútiles ni cayeron en saco roto.

sábado, 11 de enero de 2014

Barreras...

Desde mi muy temprana niñez, tuve que enfrentarle a las barreas, primero físicas y con el tiempo al adquirir uso de razón, a las mentales y sociales.

Los convencionalismos, los clichés sobre lo que de uno se esperaba,dada mi limitación física, fueron barreras igual que aquellas escaleras que tanto me costó y cuesta ascender. Eran otras escaleras, invisibles, pero no menos reales y duras que las físicas.

Algunas solo eran producto de mi imaginación, otras fueron zancadillas de quienes me rodeaban y pensaron que nunca sería capaz de superar. ¡Se equivocaron ¡ solo me bastó, querer para hacer y conseguir.

Hubiera sido imposible moverme por el mundo, si hubiera dejado que el mundo se moviera por mí. La voluntad de hacer, fue mi motor, el viento que sopló en las velas de mi nave y logró llevarme allá donde el destino tenía preparado que mi barco fondeara.

Luche contra los elementos y vencí perezas, desánimos y escollos. Gane batallas y perdí otras que me enseñaron cual era la ruta que no debía seguir y en quien no debía confiar.

Hoy, cuando repaso el camino andado, descubro que los años han mermado mis fuerzas, pero no el espíritu del navegante. Aún conservo la energía que durante todo este tiempo ha logrado que siga superando Barreras, aunque estas sean cada vez más difíciles de superar físicamente.

Caminar, sintiendo una punzada a cada paso, el dolor y el cansancio, son solo una señal de que sigo vivo y aún tengo caminos por recorrer.

Ahora, retirado en gran parte de mis obligaciones laborales, miro desde la ensenada el ir y venir de otros marinos que navegan aquellos mares que yo recorrí, en peores circunstancias que ellos, envidio su agilidad y destreza fruto de una juventud que yo deje atrás y sin añorar el pasado, de vez en cuando aún puedo ayudarles a remendar sus redes.


Barreras, siempre habrá barreras que superar mientras un soplo de vida empuje mis velas.

jueves, 9 de enero de 2014

INTERNET, Esa cosa.com....

INTERNET, palabra mágica, donde todo lo puedes encontrar, Chats, correos, imágenes, sesudos escritos y banales comentarios. Blogs cargados de información y la prensa, esa misma que ha dejado de ser papel para convertirse en pantalla luminosa en la que las mismas mentiras pueden ser leidas por todo el mundo (tengo un amigo que cuando va al quiosco pide 1,20 euros de mentiras y le dan la Gaceta o el Adelanto). Foros, miles de foros donde se discute de todo y nunca se llega a la solución de nada. Ayer oí una serie de comentarios sobre Internet y los buscadores, es cierto que quien lo comentaba lo hacia en tono jocoso pero no dejaba de tener razón, ¿habéis probado a poner en un buscador, por ejemplo, “pescadería Gutiérrez”, veréis, si lo hacéis por búsqueda de imágenes, un montón de mujeres desnudas, ¿ Pescado fresco? Me he preguntado si haciendo la búsqueda al revés, poniendo “mujeres desnudas” aparece la pescadería Gutiérrez, pero me temo que no…Ya no os cuento si uno en lugar de acudir al diccionario de la Real Academia de la Lengua ( aquella del detergente que limpia fija y da esplendor), lo hacéis en la Wikipedia, lo que podéis encontrar es demencial, ¿Quien ha escrito eso?, para una misma palabra hay en ocasiones hasta 20 definiciones distintas y ninguna es la correcta. Pero lo que mas miedo me da es la cantidad de información que hay sobre uno en este cacharro. Uno pone su nombre en el buscador y pulsas la tecla, allí te encuentras con información tuya que no esperabas, desde el día que naciste hasta la ultima fiesta en la que estuviste, donde alguien te fotografió y lo colgó en el Facebook con una copa en la mano, ¿y ahora como dices aquello de no gracias yo no bebo? ó con el cigarrillo echando humo, cuando llevas meses diciendo que has dejado de fumar. Miedo autentico miedo me da esto, cualquier día te enteras por la red que tu vida es una simple ilusión generada por ordenador como ocurría en Matrix y que todo aquello por lo que luchas, creyendo en ello, es simplemente el reflejo ilusorio de un montón de ceros y unos que ha generado la maquina, espero que no sea así, que las puestas de sol sean reales, que cuando le doy un beso a mi mujer, se lo este dando realmente a la persona que quiero y no a una ilusión generada por ordenador y que cuando me pego un trompazo no sea un fallo en el disco duro, en este caso todo se arreglaria cambiandolo por otro mas moderno.

viernes, 3 de enero de 2014

Cualquier tiempo pasado...fue anterior...

Pasé mi adolescencia con la pantalla en “blanco y negro”,con Rin tin tin, la Patrulla de carreteras, los Intocables, Salto a la fama, el Fugitivo, Historias para no dormir, Un millón para el mejor, Mirando a la Peseta, viendo llegar al hombre a la luna el mismo año en que moría mi abuelo Crispulo…

Mi Juventud, fue ya en color, La muerte de Franco, la transición, el Un dos tres, Eurovisión, inauguraron con un “color desdibujado” una nueva manera de ver la vida, una vida que se abría a un futuro prometedor lleno de libertades tantas veces exigidas desde la aulas de la Universidad y que me costaron salir por una ventana ayudado por compañeros que entendieron no era el sitio mas adecuado para mi en aquellos momentos en que “los grises” entraban por la puerta principal y no con la sana intención de darnos los buenos días precisamente.

El color se ha “digitalizado”, los paisajes son casi reales y las escenas aunque truculentas nos transportan desde el espacio exterior y otros mundos, al futuro o al pasado lejano del Jurasico donde el Triceratops y el Velociraptor eran los dueños de la tierra.

Pero también nos han traído un “color rosa”…indescriptible, inaguantable, impresentable, donde todo vale…por unas monedas como las de Judas, se venden infidelidades, se cuentan malos tratos, se saca los trapos sucios de cualquiera por el mero hecho de ser conocido (no digo ya famoso, pues la fama buena o mala se la ha ganado cada uno), se hacen juicios paralelos sin garantía alguna de legalidad y con una difusión publica superior a la de un Juzgado, condenando sin sentencia por una audiencia que parece insaciable.

Este color, ya no me gusta, he de confesar que prefiero el “Blanco y negro” de Casablanca, John Waine, Duelo en Ok Corral, La Diligencia o los Hermanos Marx en el Oeste, Búster Keaton y su impenetrable rostro. En los Telediarios “las cosas” solo pasaban en el extranjero, hasta en los parte meteorológicos había un barco “K” situado en las Azores donde por cierto…siempre había un anticiclón.

No se… comienzo a plantearme SI CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR…Al menos en la televisión.

lunes, 2 de diciembre de 2013

La memoria de tiempos pasados

Salió el sol un día mas, nuevamente mientras me afeitaba repasé algunas de las tareas pendientes, siempre con la prevención de olvidar algo importante pese a que todo lo apunto en mi PDA, hasta las cosas más nimias e intranscendentes. Ya no se vivir sin mi memoria electrónica pese a que siempre presumí de tenerla buena y recordar detalles de momentos vividos con tal nitidez que parece ocurrieron ayer.
No es alzeimer, es miedo a olvidar, el olvido y sobretodo de las personas es algo que me produce inquietud, no suelo ser persona de muchas llamadas telefónicas, ni de muchos correos, pero siempre están en mi mente amigos y compañeros, familiares y conocidos allegados que un día compartieron horas y momentos conmigo.
Fueron muchos mis viajes tanto de trabajo como de placer y en ellos he ido dejando un reguero de personas y personajes que grabados en mi memoria (no electrónica) me hacen sentir bien, sentir que he pasado por la vida compartiéndola y disfrutando de grandes momentos y lugares.
Compañeros de colegio, que hoy ocupan puestos relevantes, se sorprenden cuando les recuerdo algún instante vivido en las aulas y los nombres (a veces motes) de aquellos Hermanos Maristas que sin saberlo marcaron un modo de ver la vida en sus alumnos.
El recuerdo amable de quienes vivieron a mi lado quizá momentos duros en los que la juventud pedía un ritmo mayor y supieron adaptarse a mi cansino andar, momentos de trabajo mezclados con ratos de ocio en reuniones y convenciones que me permitieron conocer recónditos lugares de la geografía española, una Galicia amable y añorada, un reguero de pueblos leoneses (Canedo, Castrillo de los Polvazares, Astorga, Ponferrada), Córdoba, con su impresionante mezquita que pude recorrer en dos ocasiones encontrando en ella rincones inesperados y sorprendentes, Valencia (¡Quien me iba a decir en aquel  entonces que a ella me uniría mi propia familia!), Bilbao y su inesperado y portentoso Gugengeim, Santander y ese gran palacio de la Magdalena donde tuve el privilegio de ser el único en aquella visita que pudo usar el ascensor que utiliza el Rey para subir a sus habitaciones (sic) (privilegio de tener la pata chula), Villaba, Coruña, Alicante y aquel castillo dominado la ciudad, donde se nos ofreció un cóctel que no llegue  a probar pues el cansancio de días pasados me retenía ante cualquier exceso. Palma de Mallorca, donde cumplí mis 50 años (que lejanos estan ya) y alguien, un compañero de viaje, lo recordó a las 3 de la madrugada enviándome un mensaje al móvil que decía, ¡Acabas de cumplir 50 tacos, me debes una copa! Barcelona, mi querida y siempre admirada ciudad a la que he prometido volver y esta vez no por motivos de trabajo y sí para compartir sus calles con mi familia enseñándoles aquellos lugares que mas me impresionaron en las múltiples visitas a la ciudad.
En todos estos lugares y muchos mas, que omito por no alargar este post, siempre tuve la suerte de encontrar el afecto de amigos y compañeros, que no permitiré que la niebla del tiempo borre de mi su recuerdo. Memoria de tiempos pasados, pilares de una vida que pese a mis limitaciones he disfrutado plenamente.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Invisible...

No sabia…(y mira que ya me lo había advertido mi buen amigo Jerónimo), que la jubilación, aunque sea parcial como la mía, tiene el efecto secundario de convertir a las personas en “invisibles”… desde hace algún tiempo vengo observando que me cruzo con personas con las que mantuve un contacto profesional y que antes saludaban en la calle y ahora, ¡ni me ven!, y mira que a mi es fácil distinguirme por mi cojera, a la distancia… debo haberme vuelto invisible.
Ojalá que esta invisibilidad sea extensiva a Hacienda, cuando haga la declaración de la renta, a Telefónica, cuando me pasen los recibos y a Acualia e Iberdrola… ¡Pero me temo que va a ser que no!
Es divertido, ver como hay quien para eludir el saludo, simula una conversación por el móvil, mira de repente un escaparate de lencería con sumo interés, (¿Estará buscando algo para su cónyuge?), o cambia simplemente de acera para evitar cruzarse en mi camino.
Pocos, muy pocos, han seguido manteniendo el saludo y el contacto ocasional, telefónicamente o parándonos en la calle para interesarse de como me van las cosas.
Todo ello, me ha servido para conocer un poco mas a la gente que me rodea y aquella con la que mi relación fue pura y llanamente profesional, interesada y por lo tanto valorada como tal y gente que ha creado lazos (partiendo de esa primera relación de trabajo) que van mas allá de lo meramente laboral.
Estos, son la excepción que confirma la regla y al menos, me hacen ver que esa invisibilidad es selectiva o en todo caso no permanente. ¡Un alivio!, pues ya empezaba a preocuparme, no sea que al cruzar algún paso de peatones, no me vieran los conductores y…
En fin, la vida es así y así os lo cuento, pues cuando os toque vais a pasar también a ser “invisibles”…

jueves, 10 de octubre de 2013

¡Si Fray Luis levantara la cabeza!...

Muchas veces, mas de las que posiblemente es prudente, confiamos en quienes nos rodean habitualmente, (fuera del ambiente familiar, se entiende), sin darnos cuenta que como bien dijo alguien, somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos.
Si uno “pone la oreja” con cierta atención, incluso en plena calle, podemos enterarnos de las cosas mas disparatadas, e incluso intimas, por culpa de esa maldita costumbre que tiene la gente de ir hablando con el móvil y hacerlo en voz alta, (acto, que parece ser un sello español, según dicen los extranjeros que suelen hablar en volúmenes sonoros mas bajos) sin precaución ni pudor alguno,expresamos sentimientos y resentimientos sin darnos cuenta que cualquiera puede estar escuchando.
Igualmente ocurre en el entorno laboral o en cualquier lugar donde la gente este próxima entre si, como por ejemplo en una cafetería o un bar, donde las conversaciones se mantienen en voz alta por causa del ruido ambiental.
¿Quien nos escucha?... Pues no solo esas agencias gubernamentales o extragubernamentales, cualquiera puede ser el que sin quererlo incluso, recoja información que no nos gustaría saliera a la luz o fuera conocida por cualquiera.
Son las 12 de la noche, y la noche invita hoy a  asomarse al balcón, en la calle hay gente paseando y el entre el murmullo se escucha con claridad una disertación de alguien que habla con un tono de voz superior al de los demás:
¡Una mierda!... la universidad se ha convertido en ¡Una mierda!, ya no hay nadie con categoría…
Instintivamente puse mis antenas con curiosidad en dirección al lugar del que procedía aquella frase.
Un hombre de mediana edad, caminaba despacio, paseando al lado de otro que parecía escucharle con atención en su gritona disertación, dando la impresión de que sabia de que estaba hablando por pertenecer al gremio universitario.
Los Catedráticos de ahora son herederos de los que en un día dieron lustre a la nuestra universidad (prosiguió vociferando), hijos de catedrático que por “enchufe” adquirieron la plaza y que si hubieran tenido que pasar una oposición, no habrían logrado ni el puesto de profesor de EGB, otros han estado “chupando rueda”, sin haber hecho otra cosa que la “pelota” descarada, e incluso copian en sus clases los temarios de sus predecesores sin aportar nada nuevo.
Perdí la onda a medida que se alejaban, pero pude ver como más de un viandante que seguía su mismo camino, reía y asentía con la cabeza aquellas frases altisonantes (por el volumen).
Pensativo, recordé que hace ya tiempo, uno de mis post estaba dedicado precisamente a esos inútiles pululantes de pasillos universitarios, que cartera bajo el brazo, solo hacen que pasear viejos apuntes que repiten a sus alumnos como loros irracionales…Quizá tenia alguna razón, ese hombre  al decir que nuestra universidad ha perdido la relevancia y lustre de otros tiempos.
Uno echa de menos las clases magistrales, aquellas en las que cada día brillaba una luz nueva en las mentes de los doctos enseñantes, iluminando el camino de los aprendices de médico, abogado, ingeniero, físico o filólogo…Hoy, muy pocos (casi contados con los dedos de la mano), logran emular a sus predecesores. Los actuales, se limitan a colgar en Internet ficheros PDF con clases rancias y desfasadas, repetidas año tras año sin aportar nada nuevo.
La culpa, como ya viene siendo habitual, se la echan a la crisis, la falta de medios para la investigación... pero no estoy convencido de ello, antes de que reventara el sistema económico, la burbuja inmobiliaria, los bancos malos y la Señora Merkel, al frente de del sistema económico nos pusiera un suspenso en economía, mucho antes... nuestra universidad ya tenia esos “corre pasillos”, siguiendo los pasos de catedráticos tan ilustres y doctos como D. Francisco Tomas y Valiente, D. Alfredo Calonge Matellanes, D. José Luis de los Mozos, Doctores como Delgado Pinto, Enrique Gimbernat, Gloria Begé Cantón, Lamberto Echeverria y un sin fin de auténticos profesores entregados a la mas loable de las dedicaciones...¡Transmitir su sabiduría!.
Lamentablemente, yo también termine por dar la razón a aquel vociferante viandante y sentí tristeza por lo que ha perdido nuestra Universidad.

viernes, 4 de octubre de 2013

Elucubraciones de un simple "fusible"...

Levantarse y dar los buenos días sintiendo la punzada en la espalda,(Dichosas vértebras), la rodilla, el brazo izquierdo y que sé yo ya, cuantos dolores mas me acompañan desde hace algún tiempo, es a pesar de todo una buena señal... ¡Estoy vivo!.
Mi primer pensamiento es, como podéis imaginar... ¡menos mal que hoy no tengo que ir a trabajar! ,( Privilegio de jubilado, desgracia de parados). E inmediatamente me pongo a hacer alguna que otra tarea casera arrimando el hombro a tanto como hay que hacer en casa quitando trabajo a mi mujer que bastante tiene con su labor diaria.
Perezosamente suelo repasar en mi portátil o en el móvil los últimos comentarios y noticias del Facebook y la prensa diaria, raramente y por que estar sentado mucho tiempo ante un ordenador es para mi un sufrimiento indescriptible, por el dolor de espalda, suelo dedicar algún tiempo a poner al día este blog, que aunque vivo, ha perdido ( lo reconozco) algo de aquella chispa que diariamente se encendía para contar mis aventuras, desventuras y dejar una nota de humor que provocara la sonrisa en el lector ocasional, o nostalgia de tiempos pasados que cada día se me hacen mas lejanos.
A pesar de todo, seria un desagradecido y si no dijera que mi nueva situación vital es (si no fuera por aquellos dolores), “perfecta”...el tiempo da de sobra para dedicarme a leer, comunicarme con los amigos y sentir muy de cerca cada momento de mi familia echando una mano cuando se necesita.
Acabo de bromear en el Facebook con los dolores... esos avisos de que algo no anda bien...¡Qué complicados nos diseñaron y construyeron!, Que endebles y perecederos y sin embargo, nos creemos en ocasiones el ombligo del mundo, cuando todo seguirá funcionando igual aunque falte nuestro engranaje, nuestro granito de arena.
En la broma decía: En lugar del aviso doloroso que indica que algo no marcha bien...¿no nos podrían haber puesto una lucecita de aviso? Y de paso un interruptor para apagarla...
Alguien me ha llamado y preguntado ¿ Qué harían entonces los médicos? Y mi respuesta ha sido...
Supongo: que no se les llamaría médicos si no “Electrocontroladores corporales” o algo parecido y serian los únicos que sabrían que interruptor apagar en cada momento
, Pero  no...ahí sigue el dolor al que uno termina casi por acostumbrarse ¡no queda otra!...no hay interruptores ni lucecitas, somos de carne y hueso (algunos mas huesos que otros) y cada día deberíamos aprender que ni somos eternos, ni imprescindibles, ni el centro del universo. Aunque sustituibles (como si fuéramos un fusible) debemos seguir cumpliendo nuestro cometido y si es posible ayudando a otras maquinas como nosotros a cumplir el suyo, al fin y al cabo, todo esta entrelazado, todo tiene sus conexiones aunque estas sean temporales y para algo (aunque no sepamos a ciencia cierta para que y con que fin), estamos en este mundo. ¡Hagámoslo funcionar lo mejor posible! Aunque no seamos el motor principal del mismo.

martes, 1 de octubre de 2013

La fábrica

Alguien me preguntaba hace unos días, a que se debía mi parón en este blog y añadía irónicamente… ¿te han dejado las musas?...
La explicación en bien sencilla, desde hace algún tiempo un pinzamiento de vértebras no me permite estar mucho tiempo sentado y menos tecleando un ordenador, pero las ideas, ahí siguen fluyendo y guardándose en mi cerebro para cuando esto mejore y el tiempo frente a esta pantalla pueda ser mayor y mas relajado.
Hoy, haciendo, “de tripas corazón”, no he querido dejar pasar mas tiempo sin plasmar algo que viene dándome vueltas en la cabeza.



Juan, caminaba aquel día a través de los largos pasillos de su antigua fabrica, el ruido cadencioso de las maquinas, apenas le permitía oír a su acompañante que en un alarde de conocimientos, no exento de vanidad, le explicaba el funcionamiento de cada uno de aquellos artilugios que habían ido sustituyendo al personal… robots de troquelado, lijadoras automáticas, moldeadoras y soldadoras robotizadas, efectuaban con precisión la labor que antes ejecutaban gentes abnegadas y entregadas como él, que ahora no se veían por ningún lado.
Olor a aceite quemado y fluido eléctrico en el ambiente habían sustituido otros olores mas humanos aunque menos agradables.
Echó de menos las voces de sus antiguos compañeros, gastando bromas algunas veces y discutiendo otras, comentado el último partido o las últimas noticias filtradas que auguraban malos momentos laborales.
Era todo tan aséptico e irreal que preguntó… ¿Aquí solo trabajas tu?... ¿No hay nadie mas?...
Una sonrisa burlona, y casi despectiva acompaño su respuesta….
No es necesaria mas gente que cuatro informáticos, para hacer la labor que antes hacíais sesenta y tres personas, con mas rapidez y menos fallos, con mayor precisión en los acabados y sobretodo mas barato…
La mirada de Juan bajó al suelo, que impoluto y brillante, le devolvió su mirada triste, mientras pensaba…Solo somos un numero y se nos valora en monedas…aquellas promesas de ascensos, incentivos, valoraciones, exámenes, revisiones que sufrimos antaño, solo pretendían que incrementáramos nuestra labor en beneficio de los dueños de la empresa. Luego, vino la suspensión de pagos y la quiebra, ya nadie tuvo en cuenta a las personas y la venta a una empresa Americana que hoy regenta lo que antes fue hogar laboral de muchas familias.
Juan, ya no se identificaba con el logotipo, que aun presidía la fachada de la fábrica,  pese a que era el mismo bajo el que había ejecutado su trabajo durante años y en el que había puesto todas sus ilusiones.
Al final del pasillo y tras una gran mampara de cristal, varias pantallas de ordenador y luces parpadeantes, cuatro hombres vestidos con blancos monos, parecían hipnotizados ante las gráficas que las pantallas mostraban…pocos movimientos ante los teclados y ensimismamiento absoluto, aislados del ruido por unos cascos con micrófono a través de los que deberían estar comunicándose, no se si con las maquinas o entre ellos, pero seguramente, en ningún momento se atreverían a hacer una broma o comentar alguna noticia. Tan robotizados como el resto del lugar, ninguna expresión en el rostro, la mirada fija y los gestos parecían mecánicos, sin vida…
Cuando Juan salió de aquel lugar, respiró hondo, como si no lo hubiera hecho en su visita a la fábrica, sintió como el aire entraba en sus pulmones y fue cuando dejo de echar de menos su trabajo, cuando desapareció aquella sensación de vacío que le había acompañado desde que hacia ya algún tiempo fue sustituido, jubilado, por aquellas maquinas que hoy había podido ver por primera vez y sintió aquello que llaman “Libertad”…

martes, 17 de septiembre de 2013

Evolución...

Sr. Darwin, ¡Se equivoca usted!... el hombre no desciende del mono solamente también, desciende del buitre, por su rapiña y carroñería en los países tercermundistas, desciende del tigre, por su agresividad en las guerras que continuamente provoca, desciende de la hiena por el trato a sus semejantes, desciende del ratón por su cobardía ante los problemas ajenos, desciende del cerdo ensuciando este planeta y a sus semejantes, desciende del esturión nadando siempre entre dos aguas.

Buitre, tigre, hiena, ratón, cerdo y esturión, somos todos en algún momento de nuestra vida, de cada uno de ellos hemos heredado algo y la herencia no la hemos podido rehusar.

No obstante también somos, caballo noble bruto que corre en pos de la libertad, abeja laboriosa en colmenas de actividad interminable, pavo real que exhibe sus galas, león rey de nuestra jungla y protector de la familia, hormiga en igualdad con sus semejantes, delfín fraternal y alegre.

Caballo, abeja, pavo, león, hormiga y delfín, somos también en algún momento de nuestra existencia, no solo monos, Sr. Darwin, la naturaleza ha querido que tengamos un poco de cada animal que comparte este planeta con nosotros, unas   veces burro y unas veces águila, unas veces tortuga y unas veces gacela, no solo somos el mono divertido y juguetón, inconsciente de su existencia... ¡Que también!...somos el compendio de todos los animales, somos, EL SER HUMANO, con nuestros defectos y virtudes, con nuestros errores y aciertos, con nuestras capacidades y limitaciones, el único ser capaz de amar y odiar al mismo tiempo.

domingo, 25 de agosto de 2013

El barco varado

Dicen que la vida es como un mar en el que las olas no dejan quieto e inerte nada, que todo cambia y todo pasa, que al igual que en el cantar, "lo nuestro es pasar…pero haciendo camino y camino que se hace al andar"…
Para algunos nuestro camino se hizo menos abrupto, navegamos con menos olas, nadando la vida en aguas mas tranquilas, pero recordando siempre a marineros que aún siguen en la galerna luchando a diario contra rocas, escollos y resacas, sorteando tormentas para llegar a buen puerto.

Hoy mi recuerdo esta dirigido a esos “capitanes” y marineros,con los que compartí singladura, cada uno en su navío, cada uno con sus tripulantes, cada uno luchando con la tormenta diaria…¡Que la mar y los vientos os sean propicios! Yo sigo con vosotros aún en la distancia, en el silencio respetuoso de quien compartió batallas y ahora solo las revive en su memoria…Desde este dique seco, os digo...¡Adelante navegantes! Que la mar os sea propicia, mi nave quedó varada en la arena y este viejo corsario,sigue soñando batallas al lado de los que fueron sus camaradas.

martes, 20 de agosto de 2013

Lealtad...

No se por que razón, uno que debe de vivir en un mundo de marcianos, no acaba de comprender las actitudes de determinadas personas que se empeñan en hacer lo contrario de lo que piensan e incluso de lo que realmente desean. La LEALTAD (así en mayúsculas), parece ser un objeto de lujo raramente utilizado, escasamente valorado e incluso si se me apura denostado en la gran mayoría de las ocasiones.

 Si Lealtad, es decir la verdad al amigo, aunque duela, Si Lealtad, es seguir manteniendo el mismo trato con el caído, que cuando lucía en todo su esplendor, Si Lealtad, es guardar silencio en perjuicio propio para beneficiar al amigo, Si Lealtad, es no apuntar con el dedo cuando se comete un error y se busca una explicación razonable, Si Lealtad, es decir que se ha cometido un error y se ayuda a subsanarlo, sin meter el dedo en la llaga. Si Lealtad, es que aun sabiendo que te apuñalan no devuelves la puñalada causando aún mayor daño. Si lealtad es esperar a la puerta sabiendo que nunca regresará. Si lealtad es ayudar sin esperar nada a cambio.

Yo puedo decir que fui leal, Hay quien confunde muchas veces lealtad con otras cosas, lealtad no es el "pelotilleo", hacer la rosca, alabar sin ton ni son, la lealtad es callada, silenciosa, humilde, sufrida.

Lealtad siento en quien sin palabras altisonantes, te muestra un camino, te remite un mensaje de animo, te confiesa una confidencia sin tener por que hacerla, te escucha un lamento en silencio y con la mirada te envía su apoyo para seguir la senda, Lealtad es cerrar una cortina para que nadie vea tu tristeza ocultándola a miradas indiscretas, Lealtad es una palmada en la espalda cuando el animo esta decaído

¡Si he sentido lealtad!, aunque esta sea rara, soy afortunado por tener amigos y compañeros leales, en este mundo de marcianos donde la lealtad es un artículo de lujo.

viernes, 26 de julio de 2013

Pensativo...

Cae la tarde, una pesada y bochornosa tarde de verano en la que el calor hace mella en la actividad de todo bicho viviente. Indolentemente dejo caer los brazos a lo largo del sillón y me acomodo tratando de tener la menor actividad física posible, intentando mitigar el calor, siento en la cabeza una pesadez que ralentiza mis pensamientos igual que mis reacciones físicas, no obstante trato de centrarme en la conversación que a mi alrededor se esta manteniendo en la que escucho palabras que no se por que, se …van fijando con especial interés en mi inconsciente…”los años”…”la salud”…”los hijos”…”la jubilación”…”los abuelos”…”los precios”…mi cabeza, comienza a formar una idea, una nueva situación, una conversación imaginaria independiente de la que se mantiene a mi lado, quizá fruto de mis preocupaciones actuales, en las que las palabras que quedaron fijadas marcaban la pauta de una realidad.
El pasar de los años, que cada vez parecen caer con mayor celeridad, la salud que no es todo lo buena que debiera ser y que no solamente me afecta a mi si no también a los que me rodean y comparten mi vida, los hijos, unos que van saliendo del nido, que hace años creamos para protegerles y otros que aún no consiguen encarrilar su futuro, la jubilación,que ya disfruto y en la que consigo cada dia mantener un buen ritmo de actividad aportando mi granito de arena a las necesidades de la familia, los abuelos (en este caso, la abuela, única superviviente de aquella generación que habiendo pasado una guerra, supo prepararnos un camino y hoy postrada por una enfermedad, necesita de nuestro apoyo y esfuerzo en agradecimiento por sus desvelos). Los precios, quizá lo de menos (Aunque si, pueden llegar a agobiar)… quizá lo mas material y como material muy superable.
No conseguí atender a mis compañeros de tertulia, os pido disculpas, la mía fue una tertulia conmigo mismo, muy intima, muy inquietante, muy real…¿podré seguir siendo útil a los míos ahora que me necesitan y estoy disponible?.Por la noche tardé en conciliar el sueño, cosa que hacia mucho no me ocurría, y pensé, ¡mis preocupaciones son mías!, de lo que verdaderamente me importa, mas que el trabajo, los objetivos y demás, que ya son pasado. Ahora es la hora de devolver lo recibido, de olvidar mis limitaciones, mis dolores, esa espada de "Damocles" que sostengo cada día con la medicación y dedicar mi tiempo y cariño a quien tanto nos ha dado en esta vida y que hoy nos necesita mas que nunca.

viernes, 19 de julio de 2013

Fallos en mi sistema operativo.

Como en muchas otras ocasiones tome mi portátil con la intención de escribir algo divertido, contar alguna aventurilla del pasado o alguna situación divertida y no pude, solamente llegaba a las tres primeras líneas de mi intencionado inicio y luego, las musas se esfumaban, se me colgaba el sistema, una y otra vez borraba lo escrito y comenzaba a teclear dejando que la inercia dibujara pensamientos en la pantalla, una y otra vez sin conseguir centrarme en nada concreto que contar pues mi mente estaba ocupada en pensamientos que procesaba sin llegar a definirse, mi disco duro, el de "el coco", debe tener algún virus y mis anti virus y los corta fuegos, no acaban de reconocerlo y aislarlo, en ocasiones se atasca, no procesa bien y por saturación del sistema, se queda colgado. Las múltiples conexiones neuronales no son capaces de asumir la información ingente que me llega y siempre sesgada, como si los bites saltaran de un lado a otro sin saber bien en que sector colocarse. He apagado y encendido en varias ocasiones, es decir, me he ido a tomar un café, he puesto la tele, le he echado un vistazo al periódico y como no puedo resetear el disco duro pues seria volver a empezar desde cero como si volviera a nacer y mi cabeza no lo permite, solo me ha quedado la opción de esperar a ver si la línea se arregla sola como suele ocurrir en muchas ocasiones, pero nada, he tecleado comandos reinicio, intentado entrar en el sistema para ver que estaba pasando y cuando he visto el cuadro de procesos en activo me he dado cuenta de que se había enganchado desde hace unos días una subrutina que una y otra vez repetía y repetía machaconamente lo mismo, traté de borrarla y no pude, ahí seguía repitiendo imágenes inconscientes de momentos pasados, traté de aislarla y siguió invadiendo el resto de mis programas, comiendo memoria de procesamiento y evitando que hoy os pueda contar algo divertido como hubiera sido mi deseo, pero son cosas de la informática humana, mas complicada que la digital con la que nos peleamos a diario y al final hemos cogido el tranquillo, espero que el tiempo acabe desgastando esos bites enganchados y mi cabeza vuelva a ser la de antes, a procesar como Dios manda ya que no me gustaría tener que llamar a un informático humano de esos que llaman psiquiatras (loqueros, para los amigos) que nunca terminan arreglando del todo el sistema como suele ocurrir con los informáticos digitales. Espero que no se os caiga la línea a vosotros también y mañana volvamos a tener conexión.

jueves, 18 de julio de 2013

Kamikaces...

Sin Declararme anti-taurino, admirando el valor y arte que supone ponerse delante de un toro dándole capotazos y verónicas, jugando con el animal, en el ruedo y terminar en un enfrentamiento noble entre bruto y maestro con la muerte del primero y en algunos casos ,por desgracia, con la el seguno, lo que no entiendo, son las fiestas del Toro de la Vega, Los encierros de San Fermines y San Sebastián de los Reyes, los Espantos de Ledesma, el toro embolao y tantos festejos, en los que la gente se juega la vida, no por profesión y con la preparación debida, cargados de alcohol o en el mejor de los casos de simple cansancio tras unos festejos.
Es como si todo el mundo se pusiera a hacer carreras tipo formula 1 sin la preparación de un Fernando Alonso o un Marck Jené, por libre en zonas publicas y con unas copas de más.
Uno puede entender y admirar, la profesionalidad del torero, del piloto de carreras y hasta del trapecista de circo que se juegan la vida como profesión, pero con años de preparación y sentido común, con el apoyo de otros profesionales que saben lo que hacen y minimizan el riesgo que siempre esta presente.
Lo que no puedo imaginar,ni entender, es a ningún Ayuntamiento o entidad pública promoviendo carreras de turismos entre sus ciudadanos en sus propias calles o retos entre paisanos para cruzar una calle colgados de unos cables tendidos entre edificios.
Se que la tradición manda, que las costumbres deben respetarse. ¿O no?, también la ablación es una costumbre en determinados pueblos, también el burka, también la lapidación por que una mujer tome una cerveza en publico en algún país lejano.
Argumentar que son costumbres antiguas no debería justificar ninguna muerte, la vida tiene más valor que la costumbre, el uso o la tradición. Aducir que quien allí va lo hace voluntariamente, tampoco me sirve, pues voluntariamente el kamikaze circula en dirección contraria y nadie se lo permite.
No entro en si se maltrata o no a un animal, mayor maltrato reciben los ciudadanos de algún país totalitario, los emigrantes e incluso muchos ciudadanos de este país que se permite y permite jugar con la muerte en tiempos de fiesta.
En fin, no lo entiendo pero la vida es así contradicción pura.

miércoles, 17 de julio de 2013

Aquellos veranos...

El olor de la hierba recién cortada, las nubes creando un cielo gris claro, pisadas sobre un verde prado y el canto del gallo al amanecer...¡Cuantos recuerdos me traen!, de una Asturias lejana, en la que pasé mi niñez, entre ruido de carros tirados por bueyes, hórreos rebosantes de maíz, olor a salitre y montaña, canciones que salen del alma y el golpear de la sidra sobre el cristal de un vaso sujeto con mano firme.
El recuerdo de mi padre en aquel balcón, oteando el horizonte, orgulloso de su tierra y preguntando a la entonces mi novia y hoy mi mujer ...¿Gústate mi tierra?...su mano empuñando aquella caña de pescar, que era un prolongación de su brazo y su maestría en extraer de la ría Mujiles, doradas, corcones, julias y algún que otro lenguado, mientras mi madre, frente a su caballete trazaba con gesto firme perfiles y colores de un paisaje asturiano que reproducía sobre aquel lienzo que hoy cuelga en una de las pareces de mi casa.
Tiempos pasados, tiempos ya lejanos y añorados en los que mi única preocupación era sacar adelante unas asignaturas de Derecho o preparar una merienda con amigos en el monte "Somo", rodeado de eucaliptos y dominando desde su altura la vista de la mar, la playa, la Villa...
No se perdió el pasado...no... en mi recuerdo estarán siempre Alfonso, Agustín, Julio, Tino, Marisa, Gloriel, Las dos Carmenes, Carlos, mis compinches de correrías , de veranos interminables en los que se forjó nuestra amistad y en los que puedo asegurar fui tremendamente feliz al lado de mi novia que aprendió a querer a esa tierra que hoy añoramos y en la que tantos momentos felices pasamos planeando y soñando nuestro futuro...ASTURIAS...fue nuestro PARAISO...ASTURIAS..SIEMPRE ASTURIAS...

martes, 16 de julio de 2013

Quedó tanto por decir...

Hoy me he despertado con el soniquete de fondo de unas campanas tañendo en la de la cercana Iglesia de San Marcos. Al instante ha venido a mi memoria aquellas otras de la Iglesia de las Carmelitas, que en mi niñez sonaban llamando a maitines en las madrugadas del invierno y que anunciaban casi la hora de levantarse para ir al colegio. Campanas hoy mudas, rodeadas de altos edificios que han cambiado el aspecto de mi ciudad.
Las calles tranquilas en las que apenas pasaban coches, calles en ocasiones, llenas de barros, carreteras rudimentarias en las que el asfalto competía con los baches y aceras desiguales por las que caminar suponía tener que ir mirando al suelo para no tropezar con algún adoquín levantado.
¡Cuánto ha cambiado el paisaje urbano!. Los edificios han crecido en altura y apenas se ven aquellas casas de planta baja, en las que una doble puerta de maderas ya gastadas, era decorada con alguna vieja herradura o un pomo artesano.
Solo alguna vieja fotografía, me trae aquellos tiempos ya perdidos en la memoria en los que pasear por una Salamanca de fríos inviernos, relajaba el espíritu del caminante.
Hoy el ruido de las sirenas de ambulancias camino de los hospitales, los motores de cientos de vehículos circulando, el bullicio de gentes aceleradas en sus compras o quehaceres diarios, ha terminado con aquel silencio y aquella paz que respiraba mi ciudad.
Tiempos modernos donde desprenderse del vehículo para dar un paseo, parece un lujo ya olvidado.
Prisas, ruido, empujones...todo parece acelerado como en una vieja película en la que el ritmo de una manivela plasmando imágenes, era mayor que el de la vida real.
Ahora, con todo el tiempo del mundo a mi disposición, busco el remanso de los jardines por los que correteando deje mi niñez, entretenimiento de jubilado, añorando a los viejos amigos con los que un día compartí juegos en este Campo San Francisco y que le tiempo se encargó de separarnos. Recordando horas felices al lado de la que hoy es mi mujer y con la que pase horas inolvidables haciendo planes de futuro, sentados frente la vieja fuente de la que aún, incansable, sigue manando aquella agua que refresca el ambiente.
Inconscientemente jugueteaba con mi móvil y de pronto mirando hacia las ventanas de la casa en la que me crié, se me ocurrió teclear el antiguo numero de teléfono  2949...( sin prefijo como era en aquel entonces), ¿Qué esperaba, Quizá la respuesta imposible de mi madre, de mi padre, quizá del abuelo?. Habría sido fantástico poder volver a hablar con ellos, contarles que la vida no me ha tratado mal y que tengo una gran familia con la que soy feliz. Que ya he llegado a una edad en la que la jubilación me da un respiro y puedo seguir luchando por los míos con plena libertad. Donde los planes de futuro ya no son a largo plazo, pero siguen existiendo objetivos por cumplir. Decirles, que les echo de menos, que hay momentos en los que sin saber como, sigo sintiendo su presencia y vivo cumpliendo sus enseñanzas y ejemplos...Un pitido repetido, me sacó del trance...Habria sido fabuloso volver a oír su voz...¡Quedaron tantas cosas por contar!...¡Quedó tanto por decir!...