He dudado mucho si poner estas líneas al alcance de todos. Los que me conocéis, sabéis muy bien que no soy una persona políticamente” activa”, aunque tenga mis ideas (De hecho, renuncié en las últimas elecciones a una candidatura de un partido y con ello me gané la antipatía de algún amigo que ya ni saluda cuando nos cruzamos en la calle).
Uno se pregunta ¿Tan difícil es dialogar?, ¿Tan complicado respetar la opinión ajena?,¿Es necesario el uso de la fuerza,( tanto por unos como por otros), para que las ideas y posturas sean respetadas?
Puesto que no han parado este mundo, para bajarme de él, sigo viajando entre el desconcierto, la sorpresa, el desánimo, junto con miles de viajeros que no aciertan a descubrir su destino, que asombrados reciben información, unas veces cierta y otras manipulada, del final de su camino y el trayecto que todos recorremos, sin la libertad para protestar y lo que me temo es aún peor, sin la información correcta de lo que está ocurriendo y cuál es la próxima estación.
Se avecinan días tristes y el recuerdo de aquellos años sesenta, ha vuelto a mí, con tal fuerza que he vuelto a ver las calles llenas de gente y gente maltratada. Fuerzas de Seguridad que cumplen las ordenes de sus “amos” (Tanto en un sentido como en otro), igual que hicieron “Los grises” allá por los años sesenta. Ellos, también son “Ciudadanía”, ciudadanos que solo cumplen con su trabajo, como pueden y les ordenan, aunque siempre haya alguno (en toda empresa lo hay) que se pasa excediéndose en su cometido.
Buscar “Culpables” …Parece fácil…Nuestros dirigentes (SI…nuestros…pues así lo quisimos y nosotros los elegimos), ¡Desconocen el dialogo, la negociación!, carecen de empatía, quizá hasta de formación, educación y respeto al prójimo.
Disculparme, hoy, no tengo la alegría ni el buen humor, para contaros anécdotas graciosas. Una tristeza enorme ha invadido mi alma, al ver que la LIBERTAD, ha sido herida, que el ser humano, es capaz de hablar, pero no de dialogar, que la violencia y la resistencia han vuelto a hacer aparición en nuestras vidas y yo sigo sin poder bajarme de este mundo que gira en su loca carrera hacia un destino incierto.
miércoles, 4 de octubre de 2017
¿Pero es que no saben dialogar?...
miércoles, 20 de septiembre de 2017
A pesar de todo...
Había iniciado mi paseo diario, pero algo me decía que no marchaba bien, un cansancio ya conocido y sin justificación alguna, aumentaba a cada paso. A los 150 metros, era tal, que me senté en un banco de piedra junto a la fuente que hay en el Paseo de Carmelitas, al lado de un anciano, que apoyaba su cabeza pensativa sobre un viejo bastón de madera. ¡Buenos días!, dije cortésmente, y fui respondido de igual manera. Hoy esta fresquito, comente, y aquel hombre levantando su mirada al cielo, respondió como si de una conversación de “ascensor” se tratara…si, hoy va a hacer frío…luego, rompiendo ese silencio que se produce tras una alocución forzada, comenzó a contarme que todos los días salía a pasear solo, que no tenía a nadie en su vida, pues su mujer había fallecido hacia unos meses y sus hijos, en la lejanía forzada por el exilio en busca de trabajo, apenas mantenían ya contacto con él.
Me contó sus desvelos y esfuerzos por sacar adelante a una familia, cuando en este país se podía tener más de un empleo, las mañanas de administrativo en un concesionario de automóviles y las tardes de contable para un establecimiento de electrodomésticos. Como dio carrera a sus dos hijos, que tuvieron que emigrar, pues en estas tierras, era imposible encontrar trabajo.
En sus ojos, distinguí en algún instante lagrimas a punto de brotar, cuando recordaba lo feliz que había sido con su esposa y como vieron crecer a sus pequeños, esos, que hoy apenas le llaman, pues ocupados en sacar adelante sus vidas, hoy olvidan a este anciano que deja pasar sus horas junto a aquella fuente, que hoy es su remanso de paz.
Al despedirme de él, sentí su profunda tristeza marcada por la soledad, pero pensé… ¡Soy un hombre con suerte! A pesar de todos mis achaques, tengo a mi mujer y a mis hijos, que aún en la lejanía, todos los días llaman una o dos veces, que siguen interesándose por sus padres y si pueden vuelven al hogar que les vio crecer. Quizá, algún día ( y Dios no lo quiera), yo también sea ese anciano que hoy se ha cruzado en mi camino, pero de momento, tengo que considerarme muy afortunado y agradecer que pese a todo, la vida no me ha tratado mal.
jueves, 7 de septiembre de 2017
Septiembre... Ese mes...
Perezosamente van cayendo los días de septiembre. Un mes que nunca tuvo para mi recuerdos buenos, y siempre fue el mes en el que se acumulan malas vivencias, que trato de esquivar en mi mente.
Septiembre, mi mes “maldito”. Mes triste, en el que siempre siento un bajón anímico que me llena el alma de pena. La luz del día ya no acompaña, las tardes se hacen más cortas y las temperaturas bajan como mi espíritu, siempre en lucha permanente contra la adversidad.
Los recuerdos de momentos tristes del pasado, me asaltan a cada instante, la nostalgia de mis seres queridos que ya no están entre nosotros, la lejanía de los hijos que volaron del nido, el recuerdo amable de antiguos compañeros, que aún siguen ahí, (pocos, pero los hay), preguntando ¿Cómo estás? Y a los que siempre respondo que bien, por no preocuparles ya que realmente siento su preocupación en la pregunta.
Septiembre, plagado de fiestas en mi ciudad, a las que antes acudía y a las que hoy, por miedo al tropezón y la caída entre la algarabía, me están prohibidas. Ya no hay niños a los que llevar al ferial, No hay amigos, con los que compartir aquellas cenas en “el Campo de Tiro de Salamanca” (los años y las enfermedades, se han han llevado a muchos de ellos). Solo me queda el consuelo, de ver disfrutar a quien me rodea, de una “caña”, sentado en una terraza, viendo pasar el bullicio de ciudadanos animados, gentes jóvenes que arrastran de la mano a pequeños ilusionados con su globo o asustados por las charangas que recorren hoy mi ciudad.
Los años no perdonan y septiembre, sigue siendo para mí, un mes extraño que deseo termine.
Supongo, que, en la vida de todos, siempre hay un “septiembre”, el mío es así y así os lo he contado.
jueves, 20 de julio de 2017
Esa extraña conexión...
No sé, si alguna vez os habrá pasado, que en un instante estáis pensando en uno de vuestros hijos que se encuentran en la lejanía y acto seguido, os suena el teléfono con una llamada suya. Que de pronto recordáis un momento lejano de vuestra vida y en ese momento tu hijo te pregunta por un detalle de aquella vivencia que un día le contaste y que hace unos instantes ni siquiera tu recordabas. Que tu mujer te dice: Hoy no ha llamado Fernando y nuevamente suena el teléfono o te manda un WhatsApp.
¿Es brujería o una conexión mental entre seres que se quieren y añoran?. A mí me viene ocurriendo con demasiada frecuencia, en los últimos tiempos y no creo que sea fruto de la casualidad.
Haber convivido muchos años, en una relación estrecha y llena de cariño, nos ha creado un conocimiento profundo de unos y otros, de costumbres y hábitos que han quedado grabados en nuestro inconsciente y afloran en el momento menos inesperado, haciéndonos intuir respuestas a preguntas que no hacemos verbalmente y son respondidas en el acto, como si una conexión mental existiera entre nosotros y nuestros seres queridos.
Sabemos como van a reaccionar en un momento determinado, ante un problema o una situación complicada, que respuesta nos darán ante una pregunta concreta, ¿Telepatía?... no creo, más bien compenetración lograda a base de muchos años de convivencia y un lazo invisible de cariño que ata a los integrantes de este grupo familiar.
Uno, intuye la preocupación de los otros, sin que estos la hayan expresado, sabe de sus necesidades, sus ilusiones, sus alegrías, sin que estas se expresen verbalmente. Una mirada, un gesto, son suficientes para que esa conexión funcione sin Wifi ni Bluetoot, terminando por dar respuesta incluso a preguntas no planteadas.
¿Cómo llamaríais a esta comunicación?, a esta conexión inexplicable en la que las preguntas y respuestas se muestran sin haberse planteado de forma física…Yo lo llamo AMOR…
martes, 18 de julio de 2017
LA HISTORIA DE ARMANDO
Difuminados por el tiempo, los recuerdos de sus primeros pasos, llenos de dificultad, vinieron a la memoria de Armando.
Era muy niño, apenas un año y ya comenzaba su lucha diaria por poder mantenerse en pie, por poder caminar como lo hacían los demás, sin la necesidad de que alguien le sujetara para evitar a inexorable caída.
Recordaba sonriendo, aquel largo pasillo de casa, aquella incansable madre que día tras día, hora tras hora le dedicaba tiempo, sonrisas y mimos, animándole a seguir su escasa caminata de apenas unos metros.
Nunca la vio triste, quizá fue ella quien le contagio las ganas de vivir, de no perder la esperanza y dedicar cada momento a ganar la batalla que ya entonces le acompañaría durante toda su vida.
Las visitas a médicos de renombre, horas y horas de sesiones de rehabilitación, viajes interminables a un lejano lugar que llamaban Madrid, donde un ortopeda tomaba medidas y dibujaba bocetos de lo que sería aquel artilugio que le permitiría estar de pie, caminar erguido sin miedo a las caídas y jugar con sus hermanos y amigos.
La aparición en su vida de un “mago”. Paco Urbina, que dedico toda su atención y artes a paliar los estragos de una brujería que llamaron “polio”, a la que nunca llego a vencer del todo, pero si ganar tiempo y movilidad para aquellos miembros embrujados, que se negaban a trabajar.
Pasaron los años, Armando, nunca se sintió diferente, nunca desespero ni se dejó vencer por el pesimismo. El recuerdo de la sonrisa de su madre, era como el faro que guía al navegante en la oscura noche.
Hoy, rememora con asombro, como fue capaz de sobrevivir en un mundo laboral muy exigente, cumpliendo su cometido. Viajando sin cansancio, subiendo y bajando esas escaleras que hoy son su mayor barrera, manteniendo el paso en su caminar al lado de compañeros más jóvenes y con mayor energía, sin detener ni retrasar su camino pese a caídas inoportunas y largas andaduras, a las que logro vencer.
Armando añora y recuerda, hoy, mientras sigue con sus interminables sesiones de rehabilitación, aquellos viajes de trabajo, a un paraíso llamado “a Toxa”, aquellas convenciones que le hicieron recorrer mil ciudades españolas (Valencia, Córdoba, Coruña, Barcelona, Madrid, Ávila, León, Valladolid, Pamplona, Bilbao, Santander…), casi no quedo ciudad en el mapa, en la que no disfrutara caminando y admirando paisajes, compartiendo horas con compañeros y amigos, sintiendo, que a pesar de todo, era útil, no estorbaba a nadie y podía seguir su camino.
Los años han pasado, inexorables, han detenido su camino, unos dicen que, "de merecido descanso", pero él piensa que demasiado pronto para tirar la toalla…Queda tanto aun por vivir, por seguir admirando paisajes y compartiendo momentos felices.
Ha sonado el timbre que da por terminada la sesión diaria…Ya desconectado de los aparatos de rehabilitación, queda otro día por delante, los dolores le recuerdan que no debe forzar mucho la máquina, pero sus ansias de vivir, aceleran imprudentemente sus pasos. Otro día mas en el que dar las gracias por “estar vivo” …
miércoles, 5 de julio de 2017
Ahora hace 9 años...
Sentía que el tiempo se detenía por un instante. Nada me alertaba del peligro ni era capaz de entender que estaba sucediendo. Mis ojos parecían cruzarse y la vista en uno de ellos quedo apagada, como si lo hubiera cerrado en un guiño involuntario. Me frote la cara y los ojos y aquello no variaba. Fue entonces cuando llame a mi mujer, comenzando a alarmarme ante aquella ceguera momentánea. Como buen médico que es, inmediatamente reconoció los síntomas…Estaba sufriendo un ictus….
Fueron días, en los que realmente llegue a sentir MIEDO, ese miedo con mayúsculas, ante lo desconocido. Luego vinieron las pruebas, la claustrofóbica resonancia, y el dictamen demoledor… ¡Tienes taponada la carótida interna en un 98 %! . Creí, que el mundo se terminaba, (ahora hace 9 años), que ya nada peor me podía pasar y que el fin de mis días, estaba cercano.
Recordé todas mis batallas contra esa otra enfermedad que limito mis movimientos a los pocos meses de mi nacimiento. ¿Para qué tanta lucha?, pensé…y, sin embargo, seguí luchando, ahora en dos frentes, negándome a toda rendición y ganando pequeñas batallas que ya me acompañaran durante toda mi existencia.
Hoy, sigo empeñado en llevar la contraria a neurólogos y traumatólogos, que no entienden cómo puedo seguir en pie, caminando, sin dolores no soportables y negándome a la silla de ruedas.
Caminare, ahora con la ayuda de mis brazos apoyados sobre dos muletas, sonreiré maliciosamente, cada vez que vea una silla de ruedas y pensare para mis adentros, ¡Aun no! Y seguiré sorprendiéndome al recordar tiempos pasados, en los que una vida laboral activa, me llevo a recorrer media España, en la que hice miles de kilómetros al volante de mi coche, subí cientos de escaleras y camine…si, ¡camine!... al lado de mis compañeros sin interrumpir su caminata, sin retrasar sus pasos, sin ser una carga para nadie.
Hoy, la lucha sigue…desde el campo de batalla del centro de rehabilitación, redacto este “parte de guerra”, cual reportero en batalla, empotrado entre dolientes que tampoco se rinden con facilidad y pienso…Algún día, podre decir…”la guerra esta ganada” …
martes, 23 de mayo de 2017
SOÑAR
Soñaba y soñé, mis sueños se fueron cumpliendo, unos si, otros no, pero en ellos me sentí libre de las limitaciones de mi cuerpo. Corría sobre los verdes prados recién segados que vieron mi niñez y salte sobre las rocas de aquella añorada playa en la que las olas fueron mi juguete. Nada me impidió disfrutar de las caminatas por el monte con aquellos amigos, que hoy en la lejanía, siguen recordando mis esfuerzos físicos por mantener su ritmo, esfuerzos que no existen en mis sueños, en los que soy capaz de volar sobre las copas de los eucaliptos que bordean el camino. Un camino, de sueños que la realidad me permitió en parte y borro la parte negativa. Sigo soñando y cumpliendo sueños, ahora que el tiempo alejado de obligaciones laborales me da respiro para ello, pero mis sueños han cambiado, ya no camino a la orilla de las olas, sintiendo la fina arena en mis pies, no hago equilibrios entre las rocas tratando de alcanzar aquel huidizo cangrejo, que se ocultaba entre ellas. Mis sueños, son ilusiones que algún día se cumplirán, o no, en los que mi familia es el centro de ellos. Quizá algún día, pueda jugar con un nieto, aún lejano e incierto. Contarle, como fueron mis primeros años en el colegio y las mil aventuras vividas en largos veranos a la orilla del mar. Quizá pueda pasear de nuevo y sin agobios, aunque sea con mis ya inseparables muletas, al lado de mi mujer recordando aquellos otros paseos de nuestra juventud, en los que los planes e ilusiones de nuestro futuro en común, fueron llenando las horas entre clase y clase. Hace ya 46 años que estamos juntos, 46 años soñando día a día llenando nuestra existencia y cumpliendo sueños. Hoy volví a soñar…y en ese duerme vela de las primeras horas de la noche, volví a sentirme libre, ligero, alegre y feliz de poder seguir soñando…
viernes, 5 de mayo de 2017
Numerologia,mi numero 11
NUMEROLOGIA, MI NUMERO 11...
Si hace unos días os hablaba de los números capicúas que aprecian en mi reloj digital, hoy la numerología me lleva a un número en concreto que ha aparecido durante toda mi vida en momentos determinados.
Nací un 11 de febrero, durante mis años de colegio, casi siempre me tocaba ser el número 11 de la clase, por orden alfabético. A los 11 años fue mi última operación quirúrgica de las cinco que trataron de mitigar mis dolencias. 11 hermanos pudimos haber sido, si no hubieran nacido muertos 7 de ellos por causas desconocidas. Casi 11 fueron los años de noviazgo, a falta de tres meses. 11 años pasaron desde la incorporación a mi primer trabajo, hasta que cambié de empresa a la Mutua de Seguros Reddis, como director de la Sucursal de Salamanca, Fui el empleado número 11 en Athena y en Allianz el e000011.
11 años camine si ayudas de bastones ni aparatos ortopédicos hasta que mis fuerzas fueron flaqueando. Otros 11 he seguido con ayudas mecánicas. 11 hace que tuve un pequeño infarto cerebral, sin consecuencias Gracias a Dios. 11 que dejé de ser Director de Sucursal y pase ocupar otros puestos más relajados que me ayudaron a llegar sin problemas a una jubilación definitiva y así si sigo repasando mi vida me encuentro que el numero 11 siempre ha estado presente. ¿Casualidad?, no creo, una vez, dos veces y hasta tres, pueden serlo… ¿El destino marcado?, Tampoco creo en la predeterminación de las cosas y en el futuro escrito de manera inalterable, pero ahí está, erguido como lo estuvieron las Torres gemelas, ese número 11. ¿Sera señal de los años que me quedan?, Tampoco lo creo!, pero algún significado que aún no alcanzo a comprender, tiene ese dichoso número once. Quizá algún día llegue a entender y si no…da lo mismo, ese 11 seguirá repitiéndose, estoy seguro, para bien o para mal, el número que me ha tocado en esta vida es el ONCE ,¿Creéis que debo jugar a la lotería o a la ONCE ,con el numero?... a lo mejor hasta tengo la suerte de que me toque también…
viernes, 13 de mayo de 2016
PRIMAVERA OTOÑAL...
domingo, 17 de abril de 2016
Aquí estoy de nuevo...
Quizá ha sido la pereza, quizá el desánimo y que el cuerpo no me pedía seguir contando aquello que a mi alrededor ocurría y me llamaba la atención. Dejé transcurrir los días, los meses, casi un año sin ponerme al teclado de mi ordenador para contar alguna historia nueva que pudiera interesar, hasta que hace unos días, repetí un post en mi Facebook y mi hija comentó: "Actualiza y escribe de nuevo".
Aquello me hizo pensar que me había vuelto perezoso,que nadie leía ya mis comentarios y a nadie interesaban, era tan sólo una apreciación mía equivocada.
Si había lectores,seguidores de mis comentarios e interesados por las historias que conté.
Hoy, he vuelto a ponerme en este teclado y tan sólo una disculpa a mi pereza,es lo que de mi ánimo ha salido.
En mi cabeza ocupada por la preocupación de una recuperación que se alarga en el tiempo, se mezclan,sin yo pretenderlo, vivencias que iré contando,recuerdos que saltarán de nuevo a este teclado,que hoy aún sigue perezoso y lento en describir el cúmulo de ideas que en mi cabeza bullen y a las que trato de poner en orden.
Dicen,que nunca es tarde para ponerse a la tarea,que hay quien espera que mi buen humor,que tan malos tragos me ha hecho superar,vuelva a amenizar a estos seguidores fieles,que me seguís en este humilde blog.
Quizá mañana os cuente,como el tiempo me ha hecho ver que nada es irremediable,que la esperanza junto con el esfuerzo diario,pueden conseguir pequeños milagros que uno no esperaba.
Quizá,que mi deporte actual se limita a leves intentos,pero intensos,de subir y bajar escalones, tratando de lograr una libertad de movimiento ante la enorme cantidad de barreras que hoy encuentro y antes apenas percibía.
Quizá,la ensoñación de encontrarme en Nueva York,cada vez que un "taxi" amarillo ,con unas extrañas luces rotativas amarillas en el techo,me recoge cada mañana para llevarme a mi sesión diaria de rehabilitación.
miércoles, 15 de julio de 2015
INVISIBLES...
lunes, 30 de marzo de 2015
La educación ha muerto
Si hace unos días comentaba lo impresentable de unos programas televisivos, en los que la educación y los buenos modales brillaban por su ausencia y se ensalzaba la actuación de un personajillo falto de cultura y educación, al que se trata como, “La princesa del pueblo” y que no llega más que a ser el exponente de una cultura que por desgracia se ha arraigado en nuestra sociedad.
Hoy, he podido observar en la calle que esos modos, formas y actuaciones suelen ser por desgracia uso habitual en las gentes de este país.
Ya en otra ocasión dedique un post a la falta de respeto, a la olvidada urbanidad, que en nuestra niñez, tenía incluso una asignatura en los colegios y una cartilla ya desaparecida hace mucho tiempo, que describía los comportamientos más elementales de educación y respeto en aras de una convivencia pacífica y respetuosa.
Hoy para dialogar, parece ser que hay que dar voces, soltar tacos, insultar a oponente y terminar por amenazar con actuaciones judiciales, como si los juzgados no estuvieran ya lo suficientemente saturados como para dedicar su tiempo a dirimir discusiones fútiles.
El dicho popular de que quien grita en una discusión, pierde la razón (aunque la tenga), ya no parece tener sentido.
No escuchar los razonamientos del contrario, tratar de interrumpirle constantemente en su locución con voces, intentando de que no se le escuche, es la tónica habitual en todo dialogo (si a esto se puede denominar así). No son capaces o no saben los moderadores, (si es que existen) cumplir con su cometido, limitándose a ser solo meros oyentes que en ocasiones se abstraen del asunto como si con ellos no viniera la cosa.
La gente, ya no sabe lo que es ceder el asiento a una señora, o facilitarle el paso abriendo una puerta, esperar el turno en una cola sin protestar constantemente, sobre lo despacio que esta avanza,
Ocupar las plazas reservadas a minusválidos alegando que solo es por un momento, caminar en días de lluvia con una paraguas que se usa como instrumento da agresión al resto de los viandantes, más que como un escudo ante el agua, cruzar las calzadas por lugares no permitidos e insultar al conductor que te avisa del peligro con un toque de bocina.
Mil situaciones que demuestran a cada instante, que LA EDUCACION HA MUERTO.
Las lecciones recibidas por la Televisión, han surtido su efecto de embrutecer a la población, ahora ya vale todo y todo está permitido, con tal de que nadie respete a nadie.
Vuelvo a decir como ya dije en alguna ocasión “ que paren el mundo…yo me bajo en la próxima”.
viernes, 27 de marzo de 2015
Y se montó el Belén...
Una vez más lo que esta persona llama el pueblo,la ha alzado a los altares de la Fama, una fama ganada a base de proclamar a los cuatro vientos sus desventuras familiares y personales.
Miedo me da que estas votaciones populares puedan ser extrapoladas, a lo que pueda ocurrir en unas elecciones de nuestros dirigentes políticos o de nuestros gestores económicos.
Todo apunta a que aún seguimos siendo un país de toros y pandereta, donde nuestros científicos tienen que salir fuera y donde la incultura campa a sus anchas, aplaudida por una muchedumbre ávida de carnaza, donde se valora, la mala educación la falta de cultura y los malos modales.
Donde el insulto y la falta de respeto se priorizan frente al diálogo y al razonamiento.
Miedo me está dando este país en el que ya se ha montado el Belén...miedo me da...
lunes, 16 de marzo de 2015
Ladrones...
Si hay frases que nunca entendí y que acaban produciéndome acidez de estómago, es la de: “ Me voy a coger una baja”...o aquella otra que en mi profesión se repite con harta frecuencia y sin pudor alguno, pese a que puede llegar a ser un delito y es, la que surge cada vez que hay un siniestro de automóvil y alguien , el listo de turno aconseja...” Date la baja y quéjate de las cervicales”.
Uno, que en varias ocasiones ha pedido el alta voluntaria para ir a trabajar, que he llegado a acudir a mi trabajo apoyado sobre dos muletas y aguantado caminatas, que para mi situación física suponían un esfuerzo, se revela en el interior y clama al Cielo sobre la cantidad de “caraduras” que tratan de evadir sus responsabilidades en el trabajo o sacar un dinero a las compañías de seguros.
En ambos casos y aunque socialmente no se rechazan, se produce un fraude, una apropiación indebida, una estafa al resto de los ciudadanos que cumplimos con nuestras obligaciones aún con esfuerzos que nadie reconoce, pero que interiormente nos hacen sentir bien.
Y dormirán tan tranquilos …Sin plantearse siquiera que esa baja ficticia, ocasiona un aumento de trabajo para sus compañeros, un fraude a la Seguridad Social o a una aseguradora.
Criticaran a los grandes defraudadores que a diario nos muestran en los medios informativos y no se sentirán, por supuesto, equiparados a ellos y sin embargo, tan ladrones son unos como otros.
Juzgaran a presuntos culpables, sin tener en cuenta que ellos también tienen algo por lo que responder, pero que esta sociedad en la que vivimos, no tiene en cuenta esos fraudes flagrantes que son asumidos con la mayor naturalidad.
Somos un país de picaros, en el que a la menor oportunidad eludimos nuestros deberes. Una caída sin importancia, ( y mira que yo suelo caerme al menos tres veces por semana), un pequeño malestar, un insignificante catarro, justifican el absentismo laboral, que termina por “encabronar” ( con perdón) al resto de los compañeros que saturados por su propio trabajo tienen que asumir las labores de aquel que por capricho, “ se ha cogido una baja”.
En fin, no por mucho que yo escriba y cuente, esto se va a arreglar, seguiremos siendo la nación europea en la que se hacen más horas de trabajo y la productividad continuará siendo la menor de toda la Comunidad Económica Europea. Y así seguirá,” luciéndonos el pelo” y sin dar importancia al fraude que nos rodea cada dia.
lunes, 9 de marzo de 2015
Tiempo aún por vivir
Vi correr el tiempo y el tiempo me alcanzó, paso raudo lleno de recuerdos, que el mismo tiempo guardaba y en su veloz carrera dejó en mi memoria.
Tiempos de niñez y juventud ahora añorados y valorados, más que en su momento. Tiempos de madurez laboriosa, en la que aun el futuro era incierto y había que ganárselo a cada paso. Tiempos que pasaron y nunca más volverán.
Hoy el futuro, está más limitado y la carrera del tiempo se acelera cada día, cada hora, cada minuto.
En ocasiones, uno se ve incapaz de seguir su loco galopar, devorando cada momento de mi vida.
Aferrado a los recuerdos, como si de mi bastón se tratara, sigo su senda, ahora lentamente, disfrutando del paisaje que a cada paso y día marcan las mañanas mi camino.
Tiempo para vivir, el tiempo que me dejen. Tiempo para disfrutar de los míos, viendo cómo crecen y siguen su camino hacia sus metas soñadas. Tiempo que corres ¡Detén tu camino!, deja que te alcance, tiempo aún no vivido…
miércoles, 4 de marzo de 2015
Aún queda camino por andar...
Instintivamente al verla venir, me aparte de su camino franqueándola el paso, al cruzarnos coincidieron nuestras miradas mientras el silveante sonido del motor eléctrico fue apagado por una frase de agradecimiento al que respondí con un...de nada.
Volví mi cabeza y la vi alejarse sobre aquella motorizada silla de ruedas, en mi pensamiento y por un momento, me vi en igual situación, pero inmediatamente y moviendo mi cabeza en signo negativo deseche esa no lejana idea a la cual me resisto y resistiré mientras tenga fuerzas.
Hoy, dolorido a cada paso, sigo sintiendo una satisfacción interna que no podéis ni imaginar, cada vez que terminó uno de esos, ya no tan largos paseos pero que cada día inició con ilusión, recordando otros más largos en las calles de París o Madrid.
Las calles de Salamanca ya se me han quedado cortas, pese a que cada día las siento más largas y empinadas, mi mayor ilusión es volver a caminar las calles de Valencia o de Granada en compañía de mi mujer y mis hijos, volver a sentir que soy capaz, que sí puedo, que aún no hay nada que me detenga.
La imagen de la silla quedará aparcada, olvidada,mientras tenga fuerzas. Hace ya once años que alguien me pronóstico que terminaría sentado en una de ellas y no tardando mucho, pero mi empeño en llevarles la contraria sigue dando buenos resultados. Caminaré y Caminare, mientras haya camino que recorrer, senda que andar, paisajes que ver, gentes que conocer y momentos para disfrutar. Una vez más a pesar del dolor, sacó fuerzas de flaqueza terminando por decirme aún queda camino por andar.
jueves, 29 de enero de 2015
Telepizza...¿Digame?...
Hoy tocaba Pizza, como viene siendo habitual el día que mi mujer esta de guardia, cosa que no perdonan mis hijos, pero hoy estuvo a punto de salirme la vena gamberra de los 20 años y se me ocurrieron un montón de “putaditas” para hacer a Telepizza y que luego aborté pues uno ya no tiene años para estas cosas (aunque la verdad, me quedé con las ganas)...Os dejo algunas ideas...2)Invéntese un numero de tarjeta VISA. Pregúntele si la aceptan.
3)Justo antes de terminar la llamada y ordenar la pizza, diga: “Recuerde, nosotros nunca tuvimos esta conversación.”
4)Dígale que tiene en la otra línea a otra Pizza a domicilio rival, y que tú vas con el postor más bajo.
5)Déle solo su dirección, diga “¡Sorpréndame!” y cuelgue.
6)Responda a sus preguntas con preguntas.
7)Cántele el pedido con la melodía de su canción favorita de Metallica.
8)No nombre los ingredientes que desea… Mejor, deletréelos.
9)Salte la palabra pizza. Evite decirla a toda costa. Si él la dice, dígale: Por favor, no mencione esa palabra.
10)Pida una comida disponible en alguna otra parte.
11)Pregúntele qué ropa lleva puesta.
12)Diga: ¿Dígame?, y no hable en cinco segundos, entonces compórtese como si ellos fueran quienes le llamaron.
13) Dígale que está deprimido. Logre que el o ella le alegre su ánimo.
14)Ordene 52 rodajas de pepperoni tal y como se inventó en un dibujo fractal a consecuencia de una ecuación que le va a dictar. Pregunte si necesita papel.
15)Empiece su orden con un “Me gustaría…”. Un momento más tarde desé una bofetada y diga: “No, no me gustaría”
16)Trate de alquilar una pizza.
17)Pregunte si puede quedarse con el cartón de embalaje de
18)Aléjese del micrófono y hable siempre bajito mientras pide. Cuando la llamada vaya a finalizar, péguese al micrófono y grite con todas sus fuerzas: “ADIOS”
19)Imite la voz de quien recoja la llamada.
20)Pida ver un menú.
21)Ronque en el medio del pedido, y diga; ¿Donde estaba yo? ¿Quién es?
22)Pregunte cual es su número del teléfono. Cuelgue, llámelo y pida.
23)Con voz de ebrio llame para quejarse acerca de servicio. Más tarde, llame para decir que estaba borracho y no quería decirlo.
24)Trate de hablar mientras está bebiendo algo.
25)Pregunte por mantenimiento de la pizza y reparación.
26)Cuando repitan su orden, diga un pequeño ingrediente más cada vez.
27)Si usa un teléfono de tonos, apriete 9-1-1 cada 5 segundos por todas partes durante la conversación.
28)Después de pedir diga: Deseo saber qué hace ESTE botón del teléfono. Simule un corte de llamada.
29)Diga; Shhhhhhssssssssssssssht!!!!!! bastante fuertemente en el teléfono. Pregunte: “ha oído eso?”
30)Pida una pizza de dos centímetros.
31) Ordene un Seguro de la vida del término del pedido.
32) Pregunte cuántos delfines se mataron para hacer esa pizza.
martes, 27 de enero de 2015
Con la sonrisa puesta
viernes, 23 de enero de 2015
Aquel tren...
sábado, 6 de diciembre de 2014
Aprendiendo cada dia
En fin, con los años uno aprende a costa de perder espontaneidad. Tampoco es grave, ¿A quien le importa ya las opiniones de uno?, la experiencia de poco vale arrollada por nuevos modos y formas, por tecnologías cada vez mas rápidas y eficaces que todo lo controlan sin apenas esfuerzos. Ahora solo me queda ser observador y aprender en cabeza ajena, lo que no aprendí en la propia.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Predicciones
jueves, 6 de noviembre de 2014
Otoño...
martes, 4 de noviembre de 2014
El sobresalto diario...
viernes, 24 de octubre de 2014
Hace mucho tiempo...
martes, 14 de octubre de 2014
Ebola..¡.E voila !...
martes, 16 de septiembre de 2014
Las cosas, por su nombre
domingo, 14 de septiembre de 2014
Siempre en mi recuerdo...
Todo ha cambiado, una marabunta de nuevas edificaciones inunda gran parte de las laderas antes verdes que circundaban el lugar. Han desaparecido las Pumaradas y los verdes prados invadidos por el hormigón y el betún de sus calles. Una extraña sensación de tristeza me llena el alma cuando ya no reconozco apenas aquellos lugares hoy llenos de bullicio pachanguero de adosados tapando lo que antes fue naturaleza viva. Ya nada es igual, me cuesta reconocer aquel paraíso perdido en el que vivía tres meses al año y donde compartí juegos con mis grandes amigos Julio, Agustín, Fernan, Tino. Donde podíamos corretear con nuestras bicicletas sin miedo al tráfico y subir monte arriba sin tener que sortear vallas ni alambres de espino. El progreso amigo Fernando, me decía uno de ellos, el progreso que no cesa, pero aún nos queda el recuerdo de aquellos años y ese no nos lo quita nada ni nadie.
viernes, 12 de septiembre de 2014
Memoria de aquel viaje a Tierras gallegas...
Horas de carretera superando los puertos del Padornelo y la Canda, haciendo escalas en Puebla de Sanabria (Hotel los Perales) y Verin, que aquel viejo vehículo superó sin grandes problemas. Carreteras casi vacías que nos llevaron por tierras gallegas hasta nuestro destino.
Recuerdo, como si de hoy se tratara, una parada imprevista de mi padre, en un mirador de carretera, muy cerca de Vigo, desde el que se podía ver la hermosa ría. (Quizá para fumarse ese cigarrillo que siempre estaba en sus manos). Se bajó del coche y mientras liaba con habilidad su Ideales, caminaba hacia el borde del mirador, observando con detenimiento el paisaje en silencio, ante la atenta mirada de mi madre, que con una sonrisa, esperaba seguramente un comentario de mi padre al que conocía demasiado bien.
Tras unos minutos de silencio, y volviéndose hacia mi madre, soltó la fase esperada ¡Muyer, tengo que reconocer que Asturies ye muy hermosa, pero Galicia no quédale a la zaga!
Había roto sin saberlo aquella leyenda de desencuentros entre Gallegos y Asturianos, su admiración por las tierras galegas, aumentó con cada kilómetro recorrido y lo que en principio era un viaje a Santiago, terminó siendo un periplo de 7 días recorriendo la costa y las maravillosas rías, visitando rincones inolvidables hasta terminar en lo alto del Monte Tecla observando la desembocadura del Miño.
Aquí, también, en mi memoria hay grabada un peripecia que por suerte quedó en mera anécdota. Al cruzar el puente de hierro que unía Galicia y Portugal, hacia la mitad del puente, aquel SEAT, que había aguantado el tipo ante miles de curvas, rompió la dirección, solo la habilidad de mi padre y sus reflejos evitaron que cayéramos al río. Un pasador de la dirección se había roto y nos dejó anclados durante unas horas en la frontera, sin poder continuar camino, pero agradeciendo que no hubiera ocurrido el percance en una de las múltiples curvas del camino.
Un gran viaje, de el que conservo una única foto,(esta que hoy ilustra el post), escayolada mi pierna izquierda. Para rematarlo, aquel año me habían operado y para terminar este pequeño relato os diré que todo el viaje lo hice en el asiento de atrás de aquel viejo SEAT, semitumbado pues no podía sentarme como era debido al no poder doblar la pierna.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
martes, 2 de septiembre de 2014
La neblina del tiempo pasado
martes, 17 de junio de 2014
Donde no hay aplauso final...
Somos actores sin aplauso en un teatro de la vida en el que parece que nunca cae el telón y donde no existe aplauso final.











