viernes, 21 de junio de 2013

Aprender a valorar...

Algo que me enseñaron mis mayores, es que si las acciones son importantes, más aún lo pueden ser la formas y cuidar estas, no es mas que una cuestión de educación y respeto hacia los demás, las palabras que acompañan a los hechos, la entonación, el momento de pronunciarlas, pueden llegar a ser tan importantes como la acción misma y llegar a deslucir un acto importante, si no se han cuidado.
Situaciones graves, como comunicar el fallecimiento de un familiar, la existencia de una enfermedad grave o el despido de una empresa, pueden ser menores si se cuidan las formas, si se muestra respeto y hasta empatia con el interlocutor.
Hoy, que todo se hace deprisa, sin método, sin educación, ¡por que si!...por que cada uno va a lo suyo y los demás no importan, se puede llegar a comunicar un fallecimiento con un simple…”se ha muerto”….y  ahí te quedas o una enfermedad con un…”tienes cáncer” …y te aguantas o un “estas despedido” …y “firma”…ya nadie piensa en el dolor ajeno, en la incertidumbre del otro o en el desamparo del de más allá.
 Lo mismo ocurre con situaciones festivas, como felicitar a un amigo, comunicar un premio de lotería o un ascenso de categoría, que pueden quedar deslucidos y pasar sin pena ni gloria si la comunicación ha sido “espartana”, sin gracia o a destiempo..

Por regla general el comunicante, si la noticia es mala, parece “regodearse” en la comunicación y si la noticia es buena, un asomo de “envidia” se suele dejar ver en la misiva y es que este país es un país de envidiosos mal educados, en el que si alguien asciende, todos tiran de los pies para que no suba más arriba en lugar de ayudarle a seguir subiendo como honra del genero humano al que pertenece. En esta tierra castellana, he visto grandes hombres que por sus obras merecían los honores de sus paisanos y grandes hombres que han pasado por la historia sin honores merecidos, olvidados pese a sus grandes obras.
 Nadie valora los logros ajenos y por desgracia en este mundo se busca más el fallo, el defecto, el error de aquellas grandes obras, más que el ensalzamiento de las mismas… a ningún italiano se le ocurriría buscar en la Capilla Sixtina donde Miguel Ángel se equivocó con su pincel, ni a ningún Parisino, donde Eiffel dejó de poner algún tornillo en su torre o si las gárgolas de Notre Dame guardan relación unas con otras o tienen algún fallo escultórico.
 Aquí, en este país que presume de europeo, avanzado, moderno, innovador y progresista, seguimos criticando y buscando defectos a todo lo que despunta, a todo lo que se sale de la norma, a todo lo que puede ser envidiado y de hecho lo es…el miedo a que otros nos superen en conocimientos, habilidad, intuición o capacidad de trabajo es el freno al desarrollo, al reconocimiento, al agradecimiento de lo hecho…
 De mis mayores aprendí a ensalzar y ayudar a quien aporta algo nuevo a esta humanidad y más si sus aportaciones ayudan a crear un mundo mejor, un mundo mas humano, un mundo en el que al paso que vamos, será tan utópico como el descrito por, Tomas Moro.

miércoles, 12 de junio de 2013

Mucho camino por recorrer...

Fueron muchas las horas que uno dedicó a los viajes de trabajo, hoy liberado de aquellas excursiones, suele venirme a la mente lugares, gentes y situaciones vividas durante mi vida laboral. Algunos momentos que con cariño guardo en ese gran cajón de la memoria y otros menos afortunados en los que las cifras no salían y había que dar mil explicaciones.
En el fondo de todo ello, queda un poso amable que con nostalgia unas veces repaso lentamente y con alegría de haber dejado atrás aquel camino que ya se me hacia difícil de seguir por mis achaques y el desgaste diario que no perdona hueso ni músculo.
Hoy que las horas pasan mansamente valoro aquellos instantes en los que algún compañero te echaba una mano en algún momento conflictivo o momentos distendidos en los que las bromas y chascarrillos amenizaban un descanso para el café, antes de continuar con jornadas maratonianas en las que cifras, proyectos y mil cursos terminaban normalmente al anochecer con una cena rápida (siempre suculenta, si bien es cierto) para continuar al día siguiente con mas de lo mismo.
Treinta y dos años, han dado para mucho, toda una vida dedicada a resolver problemas ajenos de clientes desconocidos, cumplir objetivos de empresa y buscar soluciones a trabas administrativas, comerciales, laborales.
Hoy es el día en que uno puede dedicarse de verdad a dar solución a problemas personales y familiares, a restaurar, en plan de distracción, aquel viejo bastón que quedó arrinconado o reparar aquel desperfecto del coche que no merecía la pena lo hiciera el chapista, Colocar los libros de aquella estantería o simplemente arreglar aquella esa puerta que tanto rechinaba en casa.
Hay tiempo de sobra para releer aquel libro que un día me regalaron mis hijos que dormitaba en uno de los estantes de la librería.
Todo transcurre con lentitud, ya no hay prisas para nada y los amaneceres son relajantes y relajados mientras uno se toma el café de la mañana sin prisas viendo como asoma en el horizonte un nuevo día.
La tranquilidad se ha instalado en mi, siento el paso de los días con la lentitud de quien no tiene mas obligaciones que las de compartir preocupaciones y alegrías con la familia, esa familia que uno se forjó, llenándola de cariño y desvelos y que hoy me devuelve con creces mis horas de preocupación por sus exámenes, su salud, su bienestar, llenando de cariño estos momentos livianos que el tiempo me regala en una madurez llena de achaques que trato de ocultar para no dar preocupaciones innecesarias.
Y mientras, los recuerdos se agolpan en mi memoria, las nuevas preocupaciones diarias por la salud de los míos y su bienestar, llenan estos momentos que suponía antes de jubilarme, serian vacíos y tediosos...¡no hay tiempo para el aburrimiento!, siempre hay algo que hacer y que termina por llenar el día...Que razón tenia algún amigo que me dijo no hace mucho...”hay vida después del trabajo”... y esa vida, "nueva vida", me esta sirviendo para saber que aún puedo y tengo mucho camino que recorrer....

miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Por que te escondes Sol?...¿A que le temes?...

En estos días de mayo, en los que el sol se ha resistido a brillar como debería haberlo hecho, las persistentes lluvias y el frío casi invernal han conseguido que mis huesos reclamen esa luz y calor, ese bienestar que el verano, ya cercano, promete.
Hacia ya mucho  que no tenia caídas aparatosas y en un día… ¡Dos!, que me han dejado como el Vaticano... “lleno de cardenales”…los suelos mojados y ese cierto run run de las articulaciones ha propiciado que termine haciendo piruetas antes de dar con mis huesos en el duro suelo. ¡Menos mal!, (le decía a un Policía Municipal que asustado corrió a ayudarme), que ya estoy tan acostumbrado que no suelo hacerme demasiado daño pese a lo aparatoso de las caídas, pero “fastidia”, sobretodo, fastidia el remolino que se monta tratando de hacerme levantar y casi siempre haciéndome decir como hacen los toreros aquello de… ¡Dejarme solo!, y es que me levanto mejor yo solo que con ayuda…Uno agradece de corazón que siempre haya una mano tendida en estas ocasiones y aunque el golpe haya sido doloroso, no pierdo la sonrisa de agradecimiento, tratando de quitar importancia al asunto y el susto que pudieran haberse llevado los espectadores del mismo. Aquel Municipal me decía: ¡No había visto una caída más aparatosa que la suya!..¿De verdad no se ha roto algo?...e inconscientemente me eché las manos al bolsillo pensando en el móvil… ¡Que estupidez!, pero es que por suerte o quizá habilidad adquirida con cada caída, lo máximo que he llegado a padecer es algún moratón que otro como los que ahora me acompañan.
¡Que ganas tengo que el Sol cumpla con su deber!, que las lluvias y fríos terminen, para poder sentir de nuevo esa energía que el Astro nos transmite cuando su luz ilumina nuestra existencia. ¿No os ocurre a vosotros lo mismo?

lunes, 27 de mayo de 2013

Estadio mental: "Primate"...

Esperar….hacer ejercicio de paciencia…tener el estoicismo en situaciones conflictivas…usar la templanza y serenidad, parecen objetivos que nadie tiene o que se hacen difíciles de cumplir en nuestra existencia. A diario se nos pone a prueba un montón de veces y casi en ninguna reaccionamos como deberíamos. Estar con, “la escopeta cargada”, a todas horas parece ser la tónica habitual a tenor de lo que se observa en la convivencia diaria y los ejemplos (malos) que aparecen en los noticiarios. Un señor que alza el dedo índice (haciendo lo que llaman la peineta), una contestación a gritos ante una interpelación  simple, una agresión verbal antes que un razonamiento, demuestran que ya nadie tiene la paciencia debida y todo es urgente, inaguantable, ofensivo, según lo interpretan los interlocutores y siempre hay que andar con “pies de plomo” ante cualquier afirmación que uno hace ya que corres el riesgo de obtener en el mejor de los casos una mala respuesta o un gesto despectivo.
Se ha hecho difícil, la tertulia tranquila, reposada, amable en la que uno terminaba por aprender de los conocimientos de los demás. El grito desaforado interrumpiendo una alocución, acaba por convertir en un “gallinero” cualquier reunión de contertulios donde quien mas voces da cree tener la razón de su parte y expresándola de esta manera olvida que por sus formas acaba de perderla.
Pocos buenos interlocutores encuentra uno hoy día, disfrutar de una conversación distendida, escuchando sin interrumpir a nuestro amigo, aprendiendo de sus experiencias, compartiendo las nuestras reposadamente, es un lujo que hay que vivir y sentir.
Hace un mes, tuve la oportunidad de compartir una de estas relajadas situaciones con un antiguo compañero y amigo, fueron muy pocas horas, pero suficientes para que aquel día se convirtiera en un día estupendo que volveremos a repetir cuando las circunstancias nos lo permitan.
Mientras dejaremos y seguiremos padeciendo a todos esos otros energúmenos incapaces de saber lo que es la palabra “dialogar” y compartir y es que, mucho me temo que solo es cuestión de educación y la educación, como ya apuntaba en alguno de mis escritos anteriores, se ha convertido en algo desconocido, fuera de uso, obsoleto e incluso para los mas recalcitrantes “ridículo e innecesario”…¡Que le vamos a hacer!, aún quedaremos algunos pensando que sin educación y respeto el ser humano pierde parte de su esencia para volver a su estadio “primate” en el que los gritos sin sentido son su manera de expresarse…

lunes, 20 de mayo de 2013

El reto de existir...


Haber dedicado mucho tiempo a demostrarse a uno mismo que es capaz de casi todo, de superar las dificultades que esta vida te va poniendo en el camino, termina por convertir en un habito, quizá hasta en una manía, el que cada vez que se plantea un escollo en el camino, uno se empeñe en superarlo como sea, quizá sin medir en ocasiones las fuerzas que el tiempo se encarga en mermar o si de verdad merece la pena asumir ese nuevo reto. Pero uno es como es y no me sustraigo ante los pequeños retos de cada día pese a que ya en algunas ocasiones (mas de las que uno desea), tenga que desistir por que o bien las fuerzas ya no son lo que eran o por que hay otros retos, en los que realmente me juego la existencia o una calidad de vida que cada día se reduce en el plano físico.
No por ello, abandono mi empeño en retrasar lo mas posible en el tiempo ese día en el que quizá necesite yo la ayuda de otros, que hoy persevero para con terceras personas que necesitan de mi apoyo en prestarlo sin ninguna restricción salvo cuando de levantar pesos de trata o caminar en exceso.
Al llegar la noche, caigo rendido físicamente, pero con la satisfacción del deber una vez más cumplido y mis pequeños objetivos logrados.
¿Cuanto tiempo más podré seguir enfrentándome a estos retos? Una vida que se supone mas relajada tras una jubilación parcial, no termina de darme el respiro que quizá debería tener, mi atención esta acaparada en estos momentos por la enfermedad de un familiar y he llegado hasta olvidarme de mis pequeños dolores tratando de paliar los suyos (siempre hay algo positivo y así hay que verlo).
Nunca fue fácil poner buena cara al mal tiempo y sin embargo. ¡Lo hice! Encontrar la parte buena de las cosas, ¡y la encontré! Sacar fuerzas de flaqueza, ¡y lo logré!
No se que me depara el destino, como ninguno lo sabe, solo el día a día va llenando las paginas de nuestra existencia y de nosotros depende como llenemos ese tiempo vivido. Al final solo quedara un vago recuerdo, perecedero en el tiempo, de nuestro paso por esta tierra y mi deseo es que dicho recuerdo, al menos, sea amable para aquellos que compartieron momentos de mi vida.

lunes, 13 de mayo de 2013

Mientras hay vida...


Puede ser que en muchas ocasiones, uno no perciba que el tiempo pasa inexorable y con él, nuestro “cascarón” va sintiendo esos efectos del tiempo. (Suerte que algunos tienen y que no comparto).
Por desgracia no es habitual, pero observo con una cierta alegría que hay quien a los setenta y tantos, siguen haciendo ejercicio, nadando todos los días y caminando con paso firme durante horas, haciendo trabajar este envoltorio corpóreo que nos mantiene en pie cada día.

La edad, se lleva en el alma, pero el cuerpo se empeña en recordártelo a cada instante. Hoy es un pequeño dolor, mañana una molestia no se donde y luego un agotamiento que nunca sabes a que es debido, pero siempre hay algún indicador que como en los coches te marca que algo no anda bien.

Sorprendentemente, siempre hay salida, lo peor que uno puede hacer es pararse a lamentar la falta de agilidad que uno tenia antes o que las fuerzas no te acompañen, cuando tratas de levantar algo que hace poco era un simple peso y hoy parece la roca de Sísifo. Rendirse antes de intentarlo, nunca fue mi manera de actuar, quizá por eso y hasta el presente he logrado llevar la contraria a los a los presagios que los galenos se empeñaban y empeñan en augurarme y a pesar de alguna que otra caída (siempre con la suerte, o no se si la habilidad de saber caer bien, sin mas consecuencias que las de un pequeño susto para los que me rodean, como me ocurrió hace unos días y que provocó hasta la parada de un coche de la Policía Municipal para preguntar si me había roto algo, ante lo aparatoso del tropazo).

Hoy observo de cerca a un familiar muy cercano y querido, postrado por una dolorosa dolencia de espalda y con tristeza veo, que se abandona ante el dolor, que no tiene la fuerza de espíritu para luchar y ganar la batalla (los años, quizá, le han mermado es capacidad de superarse o lo que es peor, se abandona pensando que ya no merece la pena hacerlo).

Quizá, algún día  a mi me ocurra lo mismo, quizá ese tiempo que nos oxida, termine también por oxidarme a mi y termine por comprender lo que en estos momentos no puedo entender, y es que la vida nos enseña algo nuevo cada día, que no somos eternos, que hay que vivir cada instante con la mayor intensidad posible sin dejar que esas pequeñas o grandes molestias nos impidan disfrutar del privilegio de estar vivos, de compartir nuestra existencia con los que nos rodean y volcarnos en ellos, que también sufren seguramente lo mismo que nosotros.

En fin, la vida sigue y no se quien dijo que “mientras hay vida, hay esperanza” y esta, tampoco voy a perderla.

lunes, 29 de abril de 2013

¿Cuestión de suerte?...


Cuestión de suerte o mala suerte… todo depende de como se miren las cosas…
Suerte haber nacido en 1952 cuando la cartilla de racionamiento (esa de la que nuevamente parece que estamos tan cerca ahora) dejó de existir. Cuestión de suerte o mala suerte que nueve meses después apareciera esa enfermedad que me ha acompañado durante toda mi vida y que la vacuna para la misma, fuera descubierta un año después. Suerte, fue tener tres hermanos con los que compartir correrías y suerte encontrar un cirujano que me hizo sentir, conejillo de indias y algo remedió mis males. Suerte, poder cursar estudios y encontrar a la mujer de mi vida cuando hacíamos el COU. Suerte, conseguir un trabajo, que ha llenado mis últimos 32 años y suerte, tener dos hijos maravillosos que siempre han sabido estar a la altura que de ellos se esperaba. Suerte, haber llegado a los 61 años y poder disfrutar de una jubilación parcial, que me deja tiempo para dedicarme a los míos como ellos merecen.
¿De verdad creéis que es cuestión de suerte?...¡pues yo no!…estoy convencido que las cosas ocurren por que tienen que ocurrir sin intervención alguna de la suerte y mas bien por la disposición que uno pone ante los avatares de esta vida.
He luchado contra la enfermedad, en mis estudios, en mi trabajo diario, (quizá robando tiempo a la familia), por mi mujer y mis hijos, por llegar hasta estos días en los que el tiempo transcurre placido y con la libertad de poder hacer aquello que desee en cada momento, sin tener que estar mirando el reloj o pendiente de correos electrónicos y llamadas de trabajo. No echo de menos reuniones ni viajes laborales, solo, el recuerdo de aquellos compañeros de andadura con los que llegue a establecer unos lazos invisibles pero duraderos y que de vez en cuando me llaman para ver que tal estoy. (También pudo haber sido cuestión de suerte habernos cruzado en el camino… ¡pero no!).
Hoy sigo mi andadura, relajado, tratando de que los años me permitan seguir caminando, (aunque con dificultad), esos paseos diarios en los que encuentro a antiguos compañeros de colegio y trabajo, con los que por unos instantes nos paramos a departir y compartir inquietudes y recuerdos de tiempos ya casi olvidados.
¡Suerte!, la suerte se la busca uno mismo, solo hace falta poner empeño en todo lo que se hace.
Podría decir que no creo en la suerte, pues hacerlo puede traer “mala suerte” (no es superstición, es solamente que no creo en ella), por ese motivo, cuando alguien me dice ahora… ¡Que suerte estar jubilado!, se me escapa un sonrisa pensando… ¡Me ha costado 32 años conseguirlo, esforzándome todo lo que he podido en mi trabajo y este dice que “que suerte”!...
En fin, cada uno ve la vida a través de un cristal distinto…

viernes, 19 de abril de 2013

Un puente mas que cruzar...

Siempre hay un puente que cruzar, una vereda que seguir, un destino al que llegar y aunque nunca tengamos la certeza de cuanto camino nos queda por recorrer, seguimos la senda unas veces en compañía otras en solitario, haciendo camino.
Nuevamente en mi camino se cruza una vieja conocida, "la salud", esa que unas veces te anima a seguir la ruta y otras te pone la zancadilla para hacerte caer, siempre hay un lugar  en el que nos cruzamos, un lugar lleno de gentes dolientes que hacen cola para ser vistos por los galenos, donde el dolor se mezcla con la desesperación y paciencia de aquellos a quienes con mucha razón se llama pacientes. De nuevo un peregrinaje ante gentes vestidas de blancas batas y una camino a recorrer siempre con la esperanza de poder seguir caminando, de poder seguir sintiendo el sol de cada día y el fresco de la noche. Dicen y es cierto que la esperanza es lo ultimo que se pierde, esa esperanza que me mantiene de pie cada día y que es compañera permanente en mi caminar.
De nuevo mil pruebas ya conocidas de las que uno espera los resultados como espera el sorteo diario de la ONCE, con incertidumbre y la ilusión de que estos no sean peores que los anteriores y al menos me dejen seguir el camino sin mucha dificultad. Hoy no es mal día del todo, al menos he visto amanecer, salir el sol de nuevo y sentir cerca a los que me quieren y comparten en cierta forma este camino conmigo, a los que deseo hacer sentir que no hay nubarrones en el camino, que mi andar aún puede continuar a pesar de todo y por encima de todo.

jueves, 11 de abril de 2013

De P...M...


Hay ocasiones en las que uno se sorprende ante una pregunta, que quizá también haya hecho yo en alguna ocasión. A mes y medio de mi jubilación parcial hay quien sigue preguntándome: ¿ Cómo lo llevas? Y uno tiene la sensación de que dicha pregunta se hace pensando por parte del interlocutor, que el hecho de jubilarse puede suponer algún trauma ante el parón de la actividad laboral.
Mi respuesta es siempre la misma y he de confesar que me sale del alma ¡ De P...M...!.
Ya puedo dedicar mi tiempo a las cosas que me gustan, al descanso sin tener que estar pendiente de un despertador y a olvidarme un poco de responsabilidades que han ido llenando durante treinta y tantos años mi vida.
Ahora, el desayuno de la mañana ha, pasado de un mero café tomado a toda prisa, a un gran café con tostadas que preparo con toda tranquilidad y saboreo sin la premura y apremio de tener que tener que ir a fichar.
Puedo hacer algunas labores en casa (aún no me atrevo a planchar una corbata y freír un huevo...¡No sé sí este es el orden!, pero todo se andará...).Me siento feliz pudiendo ayudar en esas pequeñas cosas para las que antes no tenia tiempo. (Ordenar cajones, fregar algún que otro plato, colocar el salón, esta pendiente de la bombona del butano...contestar esas llamadas ofreciéndote el cambio de operador telefónico y poder mandarles a la porra...).
La mañana da para mucho, leer ese libro para el que nunca encontré un momento oportuno, enterarme de las noticias y quizá ver esa película que me regalaron mis hijos que quedó guardada en un estante a la espera de tener tiempo, ese tiempo del que ahora disfruto cada segundo y que es tiempo para mi y los míos.
Los paseos tranquilos, dejando que la lluvia me empape, (estoy deseando que venga el buen tiempo para disfrutar de ese sol que me da energías), las conversaciones en medio de la calle con conocidos, sin tener que mirar el reloj, observar las carreras de la gente atareada y decirme para mis adentros ,¡Es tu momento!.
Sentir la cabeza despejada, sin otra preocupación que la de vivir, sentir, disfrutar de una libertad que nunca antes llegué a percibir, me ha dado esa pizca de vitalidad que ya sentía perder en los últimos tiempos. La lastima es que este cascarón físico, esta cada día mas tocado y no puedo alargar mucho esos paseos, pero en mi interior he sentido que el espíritu se rejuvenece, que de nuevo vuelven los proyectos a mi cabeza y las ilusiones por cosas que creía perdidas.
Así que cuando alguien vuelva a preguntarme, volveré a decir ¡De P...M...!, Me siento feliz y casi un hombre nuevo, aunque solo sea en mi interior.
A medida que pasan los días, voy programando momentos con antiguos compañeros y amigos para tomar un café y charlar un rato, solo estoy a la espera de que el buen tiempo me permita salir a la calle sin miedo aun resbalón por culpa del agua caída. Será entonces cuando todos sepan que estoy, ¡De P...M...!

jueves, 4 de abril de 2013


Hoy quiero contaros una pequeña historia que ha llegado a mis manos. Como todos estos pequeños cuentos este tambien tiene su moraleja...

EL BURRO DEL CAMPESINO

Ya era viejo el pobre burro, un dia se cayó a un seco y profundo pozo. El campesino pensó: "Ya no valen ni el pozo seco, ni el burro viejo" y palada de tierra, tras palada de tierra intetó tapar el pozo y enterrar al burro. Pero, hasta el final no se dio cuenta que cada palada de tierra que echaba, se la sacudía el burro de encima y pisaba sobre ella... Y con sorpresa vio el campesino que el burro llegaba hasta la boca del pozo y salía trotando.

El que me contó esto dice que la vida nos tira tierra a todos. Y el truco para vivir feliz es sacudírsela, y aprovechar las dificultades para dar un paso hacia arriba. Es lo que hizo el burro del cuento.

miércoles, 27 de marzo de 2013

La carretera y las misas...

Siguiendo con las mil historias divertidas que vengo contando, de vez  en cuando, en este blog, acaecidas en mi larga vida laboral, llega a mi recuerdo una acaecida hace ya muuuuuuchos años mientras yo tramitaba siniestros allá por el año 1982, en que el cura párroco de una localidad Cacereña tenia la mala fortuna de arrollar a la salida de una curva, con su SEAT 850, a una pareja de la Guardia Civil a la que dejaba mal herida. Los compañeros de estos que realizaron el atestado hacían ya en aquella época, constar en su informe, el alto grado de alcoholemia del "pater", el cual se justificó en su declaración de la siguiente manera...¡Miren ustedes!... llevo trabajando desde las 8 de la mañana, sin apenas haber tomado un desayuno y llevo impartidas 7 misas en los alrededores, entiendan ustedes que... ¡mi profesión me exige beber vino durante la realización misa!...tenia cierta razón... es la única profesión que conozco en la que hay que beber y no solo esta permitido, si no que además es obligatorio...Así pues esta Semana Santa...CUIDADO CON LA CARRETERA, se dirán muchas misas...

martes, 26 de marzo de 2013

Respeto y convivencia...


Nací en una gran familia que me enseño lo que era el respeto, la educación, los buenos modales y el saber estar en cada momento por difícil que este fuera.
Los años fueron puliendo aquellas primeras enseñanzas, mas bien ejemplos, que recibí de mis progenitores y nunca levanté la voz a nadie aunque lo estuviera mereciendo.
Hoy, observo con tristeza que casi nadie hace uso de la palabra “respeto”, los ejemplos, (nunca buenos) de programas televisivos en los que el vocerío, el insulto, el sacar los trapos sucios a relucir, son el pan nuestro de cada día y están siendo la escuela de una población y gentes que creen tener patente de corso para pisotear a todo el mundo, para olvidar que la convivencia de basa en la premisa de no herir al vecino y saber guardar silencio en los instantes mas delicados.
Ceder el puesto a una persona mayor en el autobús, dejar paso en una puerta a los que salen antes de entrar, abrir la puerta para quien viene cargado con bolsas o tiene alguna dificultad, son meros detalles que han desaparecido en nuestro que hacer diario. El codazo y empujón han sustituido a las buenas formas, las palabras “disculpe”, “gracias”, “lo siento”, “por favor”, han dejado de utilizarse y en su lugar como mucho surge un gruñido ininteligible más propio de un animal que de una persona.
Las conversaciones en el trabajo, cuando se atiende a alguien, siempre comienzan por parte de nuestro interlocutor con un amenazador... ¡Vamos a ver!...que ya te pone en guardia sobre lo que viene después que suele ser un chaparrón de incongruencias y exigencias sin sentido en la mayoría de las ocasiones.(Todo el mundo parece tener derechos pero nunca obligaciones). En la calle, cuando alguien te solicita, suele hacerlo con un... ¡Oye tu!... que pretende ser signo de cercanía cuando en realidad es una falta de respeto.
Muchas veces y haciendo uso de aquellas viejas enseñanzas, uno se calla y responde con amabilidad que nunca es correspondida y echa de menos aquella vieja cartilla de “urbanidad”, manual de buenos usos y costumbres, que era de uso obligatorio en la enseñanza y que hoy cuando uno la lee solo da risa y lastima por lo que con ella se perdió.
Los grandilocuentes planes de estudio han olvidado lo fundamental...enseñar “respeto” y convivencia.
Por todo ello, no me ha extrañado oír en algún noticiario, que algunos políticos están siendo acosados en sus propios domicilios por manifestantes vociferantes y agresivos, que olvidaron algo tan importante como que el dialogo comienza por respetar al interlocutor, por pedir educadamente lo que a cada uno corresponde y razonar...si razonar, no chillar a través de un megáfono molestando incluso a quien nada tiene que ver con el asunto.
En fin, de aquellos polvos vienen estos barros, quien no aprendió el significado de la palabra “respeto”, tampoco sabrá el significado de la palabra “convivencia”

lunes, 18 de marzo de 2013

Un humilde virus informático....

Hola, me llamo Chal-li, acabas de ser infectado por el último tipo de virus creado, el virus manual Chal-li. Soy un virus humilde y no me reenvío automáticamente ni borro ningún disco al ser recibido. Por lo tanto, agradecería tu colaboración. 

Lo primero que debes hacer es ir a la carpeta de Windows y borrar unos cuantos ficheros, si puede ser que suenen importantes como el win.ini, command.com y alguno otro que se te ocurra. A continuación reenvíame todos los nombres de tu libreta de direcciones. Si quieres darme más fama sería un detalle que por último borraras el disco duro o le prendieras fuego a 
la CPU. 

Muchas
 gracias por tu atención y te agradezco de antemano tu ayuda. 

Chal-li.

viernes, 15 de marzo de 2013

Aquel éxodo anual...


6,30 de la mañana. Madrugar no era mas que una manera de comenzar un largo viaje, unas vacaciones siempre esperadas y deseadas con las que soñábamos durante todo el año.
Mi madre, previsora, ya había ordenado todos los equipajes y nos tenia preparado un desayuno para coger fuerzas ante el camino que nos aguardaba.
Mientras, mi padre iba bajando y colocando maletas, bultos y paquetes en el viejo 600 que esperaba a la puerta... sobre la baca, una bicicleta, maletas bolsas, cubiertas con un plástico, le daban un aspecto de destartalado carruaje en tiempos de mudanza que luego mas tarde veríamos copiados por los Magrebies que bajaban de Alemania a su Africa natal.
700 kilómetros nos separaban de nuestro destino en Asturias y muchas veces me he preguntado ¿cómo fuimos capaces de hacer aquellos viajes con ese pequeño y rudimentario vehículo?.
Las etapas estaban marcadas, una hora y media hasta Zamora, cruzando su puente de hierro y por el centro de la ciudad. El olor a galletas recién horneadas, (al entrar en Zamora, había una fábrica de Reglero nada mas pasar el puente), ya marcaba nuestro primer hito en el camino. Otra hora y media hasta Benavente cruzando por Roales, Montamarta (donde siempre comentábamos al paso, el estado del embalse que desde la carretera se veía), Granja de Morerulea, Santovenia, Barcial del Barco... para terminar en Benavente en el "Hostal Martín", que había a la entrada frente a una fabrica de aceitunas y hoy convertido en residencia de ancianos.
Esta era nuestra primera parada en la que un nuevo desayuno con tostadas y magdalenas nos es estaba esperando cada año en un rito imperturbable que nunca se perdía.
Luego, continuábamos nuestro periplo camino de León, pasando por Villamañan y dejando Valencia de Don Juan a nuestra derecha...León nos recibía a su entrada con aquellas grandes fabricas de antibióticos que siempre nos sorprendían con el humo de las grandes chimeneas y el movimiento fabril y febril de las gentes que en ellas se entregaban a su labor diaria.
Había que cruzar por el centro de León, camino de Pajares y nuestro 600 ya pedía un descanso. Recalentado, por la carga y el largo camino, había que parar para reponer agua en su radiador (siempre con el motor en marcha, según decía mi padre para evitar que se rajara el bloque del motor). Una gran fuente con forma de Tinaja, en un paraje a la salida de León, era el lugar elegido, unos bancos de piedra que la rodeaban, servían de escondite en nuestros juegos mientras mi padre le dedicaba unos momentos a nuestra cabalgadura y nosotros admirábamos a lo lejos las primeras montañas que tendríamos que cruzar hasta tierras asturianas. El corazón se nos aceleraba ante la cercanía de aquella tierra querida, soñada y añorada durante el largo invierno y en la que tres meses al año abría sus brazos para acogernos en unas vacaciones que quedaron grabadas en nuestra memoria.
Pajares, era la prueba de fuego para nuestro transporte, que siempre fue superada sorprendentemente a pesar de la carga y los kilómetros andados. Parada obligada en el Parador Nacional, nuevo café y estirón de piernas sintiendo la alegría en el alma mientras nuestra vista se recreaba en la montaña, los verdes prados y el aire limpio que llenaba nuestros pulmones. Cerca se encontraba ya nuestra primera meta final y descanso del primer día de viaje. Turón, la casa de mis tíos Sabino y Amor, nos esperaba con el cariño de esa familia que siempre nos recibía con los brazos abiertos y la alegría de volver a estar todos juntos aunque solo fuera por una horas.
Después de la comida un nuevo inicio  del camino hasta las orillas del mar, donde las grandes olas del Cantábrico y sus frías aguas nos esperaban. El viejo caserón de aquella Isla de remanso y tranquilidad abría cada año sus puertas para acogernos en aquellos tres meses del verano, en los que uno siempre tenia la sensación de que nunca tendrían fin.
Viejo 600 hoy recordado al encontrar entre mis fotos esta en la que tres hermanos y mi prima María Jesús, posábamos con él a la puerta de la casa de mis tíos en Turón...¡Cuantos años y parece que fue ayer...

martes, 12 de marzo de 2013

Recuerdos de Un Turón, dormidos en mi memoria...


La larga ladera de carbón ennegrecida, el castillete de la mina asomando por encima de los tejados y en el valle ese olor a carbón, el ruido de las renqueantes locomotoras arrastrando vagonetas repletas del negro mineral y una asturianada, en la garganta de un minero, mientras sus compañeros apuran el “culín” de sidra sabiamente escanciado, desde la altura justa con pulso firme y precisión extrema que uno nunca llegó a dominar…
En la curva el viejo cine y a su lado el negro río, un poco más arriba casi frente al colegio, la casa de mi primo Nacho, con su gran escalinata sorteando la ladera del monte hasta llegar a la terraza de acceso, desde la que se divisa toda “la veguina”, con sus “cuarteles” llenos de vida y laboriosa actividad en el “pozu”…
Al fondo el monte y en su ladera el cementerio dominando el valle, ese cementerio en el que hoy reposan mi padrino y sus hermanos…cuantos recuerdos, cuantas horas correteando entre los viejos caserones siempre bajo la atenta mirada de mi madre y mis tíos…
Turón, ese Turón al que dedique el primer post de este blog, hoy vuelve a mi a  mi memoria gracias a un Power point de un amigo sobre esa Asturias que llevo en el alma, no olvido nada…siempre esta en mi alma, las muchas horas vividas en aquellas tierras, la niñez lejana y tan cercana en mi mente…
Hoy la ladera es verde…el castillete está parado y la mina cerrada, ya no canta el “picador” su asturianda y las viejas máquinas acarreando el carbón, han desaparecido del paisaje dejando en lugar de sus vías una pequeña carretera de acceso al lugar donde se encontraban los viejos cuarteles hoy sustituidos por modernos edificios, el cine ya no existe y el río ha recuperado sus cristalinas aguas, pero Turón sigue en mi alma igual, nada ha cambiado...¡No quiero que cambie! Su imagen, grabada en mi memoria….

viernes, 8 de marzo de 2013

Tres lugares...


Salamanca, es una de las ciudades mas acogedoras del mundo, calles peatonales y callejas nos llevan entre monumentos al pasado, un pasado que aún se conserva en los empedrados de las calles, muy propios a tropezones y caídas.

Siempre dije que hay dos lugares en los que me siento muy cómodo…Pedraza ( En Segovia) y El Castrillo de los Polvazares ( Astorga), sus calles empedradas de manera desigual hacen que todos vayan tropezando y casi cayendo… allí es donde yo “disimulo mas”…¡No se nota mi cojera!... nos igualamos todos sin necesidad de que los demás padezcan enfermedad alguna y a la vez experimentan lo que yo vivo a cada instante…la posibilidad de romperte las narices por un tropezón tonto…( Dios no quiera que nadie se las rompa).

Pues bien… Salamanca se está convirtiendo en mi tercer lugar preferido… calles peatonales recién arregladas que por las mañanas permiten el trafico de camiones de carga y descarga, están dejando paso a baldosas y losas levantadas que nadie se molesta en arreglar y son causa de tropezones continuos para todo ciudadano que no vaya mirando el suelo… ¡Con la de cosas bonitas que hay que ver en Salamanca si levantas la mirada!...¡Zas!...el suelo te acoge duramente...

Hoy mientras paseaba he visto dos de estas caídas,..Tropezón con baldosa levantada, cara de sorpresa, pérdida de equilibrio y trompazo con el duro suelo, improperio lanzado contra el Ayuntamiento y como no… carcajada de los viandantes…esos mismos que veinte metros más adelante van a estar en la misma situación si no van con cuidado…

En fin…ya tengo tres sitios preferidos.
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Otros caminos...


Días de lluvia y sombras, triste y frío invierno, que poco acompaña en mi caminar diario por esta ciudad hermosa en la que el sol cuando luce, juega a hacer reflejos dorados sobre sus piedras. Roma la chica, ágora de grandes pensadores, escritores, científicos, eruditos varios, que en las aulas de su universidad derramaron su sapiencia.
Me es difícil caminar con agua en el suelo, pero ahora mas que nunca debo cumplir el rito diario de andar al menos durante una hora,(prescripción medica ineludible), vuelvo a recorrer viejas calles, variando mi ruta diaria para evitar la monotonía, ruas llenas de mil historias, de bullicio estudiantil saliendo de las clases o divirtiéndose en horas de asueto. Salamanca sigue siendo una ciudad para caminar, para pasear tranquilamente entre edificios históricos cuya dorada piedra de Villamayor hacen que sea una ciudad única, irrepetible, tranquila. En ella se puede llegar a cualquier parte caminando y caminando hoy dirigí mis pasos hacia las catedrales. Rua Mayor adelante,(Calle en la que nací), con paso lento por temor a algún patinazo por el agua caída, llegué hasta la Plaza de Anaya, a la puerta de mi antigua facultad de Derecho en la que tantas horas pasé tratando que la ciencia jurídica entrara en mi vida y en la que tuve el honor de tener por maestros a D. Alfredo Calonge Matellanes, D. Lamberto Echevarria, D. José Delgado Pinto, D. Francisco Tomás y Valiente, Dª Gloria Vegé Cantón, D. Enrique Gimbernat Ordeig, D. Carlos García Valdés, José Luis de los Mozos y tantos otros... Cuantas horas, y tiempos muertos en los que tomaba café en las viejas caballerizas de Anaya con mis amigos y compañeros Tomás Roco y Alberto Santa Maria. Días de vino y rosas, tiempos de estudio en los que la vida aún se presentaba larga y prometedora. Ya han pasado mas de cuarenta años, perdí la pista a mis amigos Tomas y Alberto, mi camino fue por otros derroteros distintos a los de la practica jurídica, pero ahí sigue el viejo edificio, recordándome aquellos tiempos, testigo mudo de mil ilusiones, esfuerzos y esperanzas, exámenes y practicas que quedaron en vía muerta, pues uno se dedicó a otros menesteres en la empresa privada. Hoy mi recuerdo fue para un tiempo pasado en el que la vida aún no había enseñado aún sus garras, un tiempo en el que la mayor preocupación era aprobar una asignatura.
Vieja Salamanca llena de recuerdos, hoy has revivido en mí aquellos dulces años en los que aprendí el valor de la amistad y que el esfuerzo diario, poco a poco, con constancia y sin desfallecer acaba teniendo su recompensa.Hoy,jubilado de una rutina laboral, he sentido que la vida me ha llevado por otros derroteros que no fueron malos, pero no por aquellos para los que yo me preparé. La vida termina por marcar sus caminos y lo que al final cuenta es poder terminar la andadura con la frente alta de haber cumplido sin desfallecer...

lunes, 4 de marzo de 2013

Siempre hay un "primer dia"...


Era mi primer día y la sensación de que algo no era normal fue, que abrí los ojos a las 7 de la mañana y no tuve necesidad de saltar de la cama, una sonrisa debió dibujarse en mi cara mientras volvía a quedarme semidormido pensando ¡Ya no tengo que madrugar!. Tan solo una hora y media después ya me había levantado y tras tomar un café con toda la calma del mundo, sentí que estaba de vacaciones, unas largas vacaciones que solo se interrumpirían un día a la semana para volver a lo que era habitual.
Mi mente aún no se hace a la idea de lo que me espera, largas horas sin tener que ir al trabajo y preocupaciones por que este salga a diario sin dejar nada atrás.
Salí a la calle y la calle era nueva para mí. Las mañanas encerrado en una oficina, durante años, me habían alejado de ese ajetreo urbano que hoy pude contemplar con clama, sin tener que ir con prisas a ninguna parte y con la mente despejada absorbiendo todo cuanto me rodeaba y en lo que antes no había reparado pese a haberlo visto en muchas ocasiones, pero que no había sido procesado por mi mente, ahora libre, emancipada, autónoma.
Gentes al sol de la mañana dejando pasar las horas como yo hacia en aquel instante, quizá jubilados o desocupados, se mezclaban con otros que apresurados, cartera en mano y papeles bajo el brazo, eran la imagen de lo que yo fui hasta hoy.
Era mi primer día y me dispuse a disfrutar tranquilo de esa mañana en la que por suerte, además, me acompaño mi mujer que estaba de libranza después de una larga guardia.
Desayuno en Las Torres, paseo por la Plaza Mayor mirando escaparates y dejando pasar el tiempo como si ahora el tiempo ya no tuviera importancia.
No miré ni una sola vez el reloj, que  antes era motivo permanente de consulta. Mi única preocupación era estar con  mi mujer disfrutando de esas primeras horas libres y esos tímidos rayos de un sol de Marzo que no lograban calentar el ambiente.
No se cuanto tiempo duró el paseo, esta vez, no había que ir a ningún sitio en concreto y solo se trataba de recrearse en una libertad que acababa de nacer.
Fue mi primera mañana de jubilado y el primer día en que no tuve que correr para comer y volver al trabajo.
Habrá muchos días iguales, muchas horas para dedicar a la lectura, al paseo o a ayudar en las labores hogareñas. Hoy fue mi primer día de otros muchos que aún quedan por venir…

martes, 26 de febrero de 2013

Hasta siempre...

Hoy tocaba poner un correo electrónico a mis compañeros de fatigas comunicándoles mi ausencia a partir del día 1, previamente había pedido el visto bueno de mi superior y con él me dispuse a redactar unas líneas que pretendí fueran escuetas y simples, pero un nudo en mi garganta y una nube en mi cabeza impedían que expresase todo aquello que me hubiera gustado decir en pocas líneas.

Son tantos los años compartidos, de trabajo, viajes, reuniones, cursos, que siempre tiene uno la sensación de que se quedara en el tintero (esta vez entre las techas del ordenador) lo mas importante, como así ha sido. El agradecimiento por su comprensión en mis fallos, el orgullo de haber compartido con todos ellos un trabajo y el deseo de que todo les salga bien en su labor diaria y un día puedan llegar a la meta que hoy llego yo.

He echado la vista atrás de estos últimos 32 años, en ellos he pasado momentos buenos y malos, alegres y tristes, ilusionados y decepcionados, pero retazos de una vida en la que siempre pretendí cumplir con una obligación por la que a final de mes se me pagaba, pero que yo entendía no era este el motor que cada día me empujaba a estar disponible y dispuesto para resolver todo cuanto se me planteara en la labor cotidiana. No se si habré logrado mi objetivo personal de no poner mala cara nunca, de estar al pie del cañón cada vez que se me necesitara y haber servido de algo en el trabajo común que todos hemos realizado durante todo este tiempo, solo no hubiera podido llegar al final.

Me voy con el sentimiento de haber sido útil, de no haber herido a nadie y haber logrado olvidar momentos duros en los que quizá me equivoque y quizá se equivocaron conmigo.

Un alubión de correos llenó mi buzón a los pocos minutos de haber enviado el mío. El nudo en la garganta desapareció para llenar por unos instantes mis ojos de unas lágrimas que tuve que disimular. ¡No habían sido inútiles mis desvelos!, una sonrisa se ha dibujado en mi cara y hoy creo que nada va a hacerla desaparecer. Todo llega en esta vida, incluso aquello que perecía no hace mucho muy lejano. El teléfono, tampoco ha dejado de sonar y entre bromas y veras he sentido el cariño de esos compañeros que hoy me daban la enhorabuena (alguno me pedía que reconsiderara volver al trabajo, jejejeje, ¡Lo siento, pero es mi hora!), ahora os toca seguir a vosotros solos en el camino, alguno me echará de menos, otros me olvidaran con el tiempo que todo lo borra, pero yo os seguiré recordando a cada uno, pues todos habéis formado parte de mi vida en algún momento.

Hasta siempre compañeros…

viernes, 22 de febrero de 2013

La suerte de Rosita...


Dice el corrido de Rosita Álvarez: "La noche que la mataron Rosita estaba de suerte: de tres tiros que le dieron nomás uno era de muerte"…
Algo así deben estar pensando los dirigentes de nuestro país con los recortes y trabas a una Seguridad Social, que antes por lo menos, funcionada y prestaba unos servicios excelentes en los que todo ciudadano tenía cabida y era atendido  precisamente en momentos difíciles y agobiantes como los que suelen presentar los temas de salud.
Hoy las urgencias están saturadas, (dos horas de espera para una urgencia, con un poco de suerte) las  listas de espera para operaciones (6 meses para vascular y 9 para traumatología) nos trasladan la imagen de una nación tercermundista donde ya la propia sala de urgencias esta en lamentable estado con molduras sujetas con espadrapo, cajas amontonadas donde no debían estar, asientos remendados con alambre, suciedad… (¡Si suciedad!, en un hospital como el Clínico de Salamanca), falta de material (hasta las gasas se escatiman) y un largo etcétera que logra producir mayor angustia a quien a estos centros acude buscando la tranquilidad de saberse en buenas manos (que siguen luchando con gran profesionalidad, pese a los recortes).
Igualmente deben pensar que tenemos suerte… (Igual que Rosita Álvarez), los señores Conejales y Alcalde de Salamanca con respecto a las personas que tenemos limitación de movimiento y necesitamos el vehículo como si de una gran silla de ruedas se tratara. Desde el día uno de Enero, se nos cobra en aparcamiento de la hora (zona azul) pese a tener una tarjeta de la Comunidad económica, firmada y sellada por el propio ayuntamiento, reconociendo y autorizando dicho aparcamiento como "minusválido". ¡Esta bien!, pagamos, (personalmente esto no me importa pues no supone un gran quebranto económico) pero lo lamentable es que se paga por presiones de la empresa concesionaria de la regulación y vigilancia de la hora que en su afán crematístico ha llegado a estos extremos, auspiciada por el Ayuntamiento, que supongo también sacará presuntamente,tajada del asunto y luego hacen la vista gorda (dicen que no es de su competencia) cuando ven vehículos no autorizados ocupando plazas reservadas de minusvalidos. ¡Bien!, ¡Estupendo!, yo ya llevo avisada a la grúa municipal tres veces esta semana ante el uso indebido de desaprensivos insolidários que sin autorización ocupan estas plazas, o lo que es peor por gentes que han fotocopiado una autorización que nadie se molesta en verificar (de mis avisos a la grúa, surgió uno de estos farsantes aprovechado, que tenia una fotocopia de un familiar de una autorización que además estaba caducada). ¡Magnifico!...
Mas lamentable es que haya quien piensa que las personas que necesitamos estas plazas “tenemos un privilegio” (como se me ha llegado a decir entre insultos y amenazas), ¡Se lo cambio por una de sus piernas y le dejo la plaza para siempre!...No sabrán nunca, lo que a mi en particular me cuesta caminar 200 metros y el dolor que hay que soportar los días de lluvia…(pero les importa un comino)…Y luego se les llenara  a todos la boca, hablando de las campañas de movilidad y otras zarandajas que nunca son verdad, salvo que el concejal de turno tenga un “amiguete” que se dedica a rebajar bordillos o cosas similares…¡Tenemos una suerte!...Igual que “Rosita Álvarez”…

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cuestión de hemisferios...


Ayer leía un artículo sobre la “inteligencia emocional”, ese tipo de actuación que lleva a conectar con los demás y a pacificar situaciones conflictivas, a sentir empatía o antipatía y a saber ponerse en el lugar de otro cuando peor se encuentra o más difícil es.
Según el artículo, nuestro cerebro esta divido en dos hemisferios bien definidos, (parte izquierda, que es la racional metódica estricta y la derecha donde gobiernan las emociones y sentimientos). En nuestra actividad diaria ambos hemisferios están en perfecta sincronía en cada una de las decisiones y actitudes que uno toma, pero en mi caso, desde hace unos días, noto que hay conflicto entre ambos. Por un lado, lo racional, metódico, regulado y exacto, choca con sentimientos unas veces de alegría y otras de contrariedad o tristeza, que no acaban de salir a flote liberándome de esta guerra interna.
Son muchos los años luchando por hacer bien las cosas, por conseguir terminar el día satisfecho de una labor (a veces callada y otras no tanto, a veces reconocida y otras… ¡Da lo mismo!)...que ha venido ocupándome durante los últimos años.
Se acercan cambios,como ya decía hace unos días, que siempre crean inquietud como cualquier cambio en nuestra vida. Lo rutinario, repetido, común y habitual, que daba seguridad y confianza, se rompe creando unas nuevas expectativas que se desean y a la vez  hacen dar,diente con diente en una interminable devaneo entre el hemisferio izquierdo y el derecho, entre deseos y razón.
Ya he pasado en otras ocasiones por situaciones similares de las que no recordaba hasta ahora, esta lucha interna que el tiempo termina por hacer desaparecer desvaneciéndose en la brumas de la memoria.
Sin poder (y lo que es peor, sin saber como) desahogar inquietudes, termino por descubrirme en algunos momentos abstraído, distante, confuso, moviendo la cabeza de un lado a otro como tratando de echar fuera esas inquietudes que no tienen sentido, pues todo esta ya programado, medido y ajustado de tal manera que uno muy poco puede variar.
No se trata de aplicar la teoría de la fatalidad y el destino inmutable, ¡No existe ninguno de los dos!... (al menos yo me niego a creer que existan), si así llegara a pensar, habría terminado por creer que mi cojera era cosa del destino o fatalidad en las estadísticas (¡Me tocó la china! y ya está...), de igual manera, podría haberme tocado la lotería o haber nacido en África y ser uno de tantos que cruzan el estrecho jugándose la vida en busca de un mundo mejor.
Tampoco se trata de ser conformista y esperar pacientemente a que te caiga en la cabeza aquella escalera cuando pasas por debajo de ella. ¡El destino!... Diría algún atontao y yo añadiría…¡Que destino ni porras, no haber pasado por debajo leñe!
En fin, por lo que veo es una cuestión de “hemisferios derechos” y “hemisferios izquierdos”. ¿Derechas e izquierdas?...¿A que me suena a mi esto?...

viernes, 15 de febrero de 2013

¡Salud! y que dure...


Luz de estrellas en el firmamento, que presagian la helada de la noche. Parpadeantes soles lejanos que nos  muestran lo insignificantes que somos en este universo en el que el misterio de la vida sigue sin estar resuelto mientras nos empeñamos en seguir mirándonos el ombligo como centro de la creación.
Hoy me he sentido muy pequeño, he visto la fragilidad humana, el dolor y la impotencia que se respira cuando la enfermedad hace mella y el saber humano es incapaz de terminar con los males que nos aquejan.
Una conversación, el recuerdo de un amigo que se debate entre la vida y la muerte luchando contra esa enfermedad que cuesta nombrar por el temor que todos sentimos ante ella. Cáncer: Enfermedad provocada por un grupo de células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma invadiendo el cuerpo.
Muchos son los años que llevan luchando los científicos e investigadores de todo el mundo, contra este mal, ganando alguna que otra batalla pero sin conseguir terminar con esa guerra emprendida contra el mal que queja a la humanidad.
Hoy, los recortes en los presupuestos y personal hacen que la ciencia se ralentice, que cada vez menos personas puedan luchar en estas batallas y el mal gane terreno que había perdido en años anteriores.
¿Es todo cuestión de dinero?, pues al parecer si…la humanidad es tan corta en su manera de pensar y actuar, que el vil metal todo lo puede (poderoso caballero…).
¡Que cortitos somos los seres humanos!, olvidamos lo esencial y damos prioridad a cosas materiales aunque en nuestras bocas siempre este la “salud” en las conversaciones, parece que al final no se le termina de dar la importancia real que tiene. Se cierran centros y hospitales, se recorta en medicamentos y ayudas, se hace negocio particular de la enfermedad en consultas privadas y se termina por pensar que la enfermedad es cosa de otros, que a uno no va a ocurrirle nunca nada y que los familiares que nos rodean son inmunes eternamente.
Pues bien, esto es lo mismo que deben pensar esas mentes brillantes que nos gobiernan y que cada día nos sorprenden con algo nuevo (debe ser que el ministro de turno que no invente algo corre el riesgo de que lo echen).
En fin, “salud compañeros”, pues como nos toque la “china” lo tendremos claro, la masificación de los hospitales, mal gestionados (supongo que aún privatizándolos seria peor pues primaria el negocio sobre la salud), los medicamentos cada día subiendo de precio y si me apuráis bajando en calidad (tengo mis dudas sobre los genéricos aunque los médicos digan lo contrario), la huida de los verdaderos profesionales, médicos, investigadores, científicos a otros países nos va a terminar convirtiendo en un país tercermundista. Lo dicho ¡Salud! Y que nos dure mucho….

lunes, 11 de febrero de 2013

Un día especial

Aquella vela que se encendió un 2 de Enero de 1981, esta a punto de consumirse, en su lugar, quedara una pequeña lamparilla como aquellas que se colocaban en un recipiente de aceite, frente a alguna imagen venerada.

Esa vela ha durado 32 años de vida laboral en la que por mi existencia han pasado innumerables compañeros, colaboradores, abogados,procuradores, peritos que ha llenado mi agenda personal y mi vida. (La agenda indica que tengo registradas 1.730 personas y no son ni la mitad de las que pueden haber pasado por mi vida en esos 32 años).

Momentos buenos y malos, exitos y fracasos alegrías y tristezas, viajes, reuniones, cursos de formación, convenciones y un trabajo constante en el que puedo decir sin lugar a dudas he sido afortunado, sobretodo en estos momentos tan difíciles en los que un trabajo estable y continuo es un privilegio del que he podido disfrutar durante todo ese tiempo...

Atrás quedan muchas horas dedicadas a resolver problemas ajenos, quizá dejando en segundo plano los personales y olvidando que necesitaba cuidarme más en el plano físico de lo que he hecho hasta el presente.

Durante todos esos años, solo tuve una baja de dos meses que corté voluntariamente pues la actividad diaria era capaz de hacerme olvidar malos augurios que por fortuna nunca se llegaron a cumplir. Hoy, a apenas unos días de mi jubilación parcial el recuerdo de todos cuantos por mi vida han pasado, llena de nostalgia y agradecimiento hacia aquellos que arrimaron su hombro para que yo pudiera hacer mi trabajo y compartieron logros que de otra manera quizás nunca hubiera conseguido.

Una nueva puerta se abre cuando otra esta a punto de cerrarse. Quizá ahora pueda dedicar horas al ejercicio que tanta falta me hace, a los míos, a sus preocupaciones y necesidades, a la lectura de aquellos libros que dormidos en los estantes esperan su momento.

No romperé mi actividad laboral totalmente, seguiré en contacto con mis compañeros de viaje compartiendo sus inquietudes aunque solo sea a “trompicones”. Alguno me echara de menos (hay quien se niega a que mi momento llegue y no quieren perderme de vista, lo que no deja de ser un halago), otros se alegraran maliciosamente (los menos) o con la misma alegría que yo siento en estos momentos (los mas). A todos ellos gracias por haberme dejado compartir vuestro trabajo, al menos aquella lamparilla de la que hablaba en un principio, seguirá encendida, quizá no de mucha luz, pero espero que siga luciendo aún durante mucho tiempo, mientras las fuerzas no me falten y alguien necesite ese pequeño destello.

Jubilación viene de Júbilo, de alegría, de regocijo y satisfacción. Hoy que cumplo 61 años, el regalo que me hace la vida es doble, poder seguir celebrando años y terminar (no del todo) una carrera que hace 32 años comenzó en una vieja oficina de la Calle Meléndez, tras una vetusta mesa de madera, una Olvetti y unos arcaicos archivos. Hoy inicio otra etapa de mi vida. Gracias a todos por haber compartido conmigo este dia especial.

martes, 5 de febrero de 2013

Inquietud...


Hoy he recibido varias llamadas telefónicas de amigos lectores de este humilde blog. ¡Tranquilos!, no me pasa nada que no sea nostalgia de años pasados y quizá algo de inquietud ante el futuro inmediato. La incertidumbre que todos sufrimos con los continuos e imprevisibles cambios también acaba haciéndome mella pese a la coraza que uno trata de ponerse todas las mañanas.
Para empezar he decidido no encender la TV y ver las primeras noticias mientras me arreglo, ni encender la radio del coche mientras voy al trabajo, ya que últimamente también viene cargada de desagradables noticias. En su lugar escucho un CD de IL Divo, que un día me regaló una compañera de trabajo y el ánimo se relaja con las melodías. (Debe ser verdad aquello de que la música amansa las fieras y no hay mayor fiera que la propia inquietud sin sentido).
Mientras conduzco y sin perder la atención debida al tráfico de la mañana, repaso mentalmente las cosas pendientes del día, otro mas a sumar en la larga caminata laboral, el ánimo se eleva al pensar que uno sigue siendo útil y que hay mucho por hacer aún, pero también comienzo a sentir que cada día esta mas cerca el momento de ir parando, de iniciar la frenada, que no deseo brusca ni tajante, pero si necesaria pues siento que los años no han pasado en balde, que las fuerzas, la concentración, la lucidez instantánea que he venido usando hasta el presente, comienza a pedir un momento de reposo. Por muy buena voluntad que ponga, hay ya momentos en los que si antes disfrutaba con ese ajetreo y hacer laborioso hoy siento la pesadez de movimientos y mi cabeza tarda en procesar la información algo mas de lo que es deseado.(Debe estar llenándose mi disco duro).
Tengo fuerzas para seguir, animo para hacerlo y disposición para cumplir con mis obligaciones, pero siento que el entorno se vuelve hostil día a día. No es ya la labor encomendada, los procedimientos nuevos que suponen un reto superable y la sal de la vida. No sabría decir a ciencia cierta que es, pero intuyo que voy entrando en eso que eufemísticamente llaman la tercera edad, donde uno mira de reojo las esquelas de los periódicos y las edades de aquellos que ya desaparecen, sintiendo un extraño alivio cuando estas superan en unas decenas de años la edad que uno tiene.
No tiene por que volver a cumplirse la mala suerte de mi padre y de mi suegro, ambos fallecidos con 64 años, una año antes de su jubilación. No tiene por que repetirse la historia, pero inconscientemente algo me inquieta… ¿Los años que pasan?.... curiosamente uno desea que hechos previstos lleguen sin tener en cuenta que cuando uno desea que pase el tiempo para que estos se produzcan, en el fondo lo que esta haciendo es desear que se agote el tiempo que queda…y es precisamente esa contradicción, la que quizá me mantenga inquieto.
¡Nada importante!, supongo que a todo el mundo le pasa al llegar a determinada edad. En fin, que el tiempo siga pasando es lo importante y que uno pueda seguir contando aunque sea estas inquietudes.

jueves, 31 de enero de 2013

La muela...


Cuando tenemos que hacer alguna cola, uno recuerda inconscientemente la sala de espera del dentista donde llegues a la hora que llegues nunca te atienden a la hora señalada, hay un “síndrome” denominado de la Sala de espera del dentista que podría explicar muchas cosas, el dentista sabe cuando  comienza su labor y con que paciente, y a partir de ahí todo acaba descontrolándose, puede que con el primero tarde menos de lo previsto, y que con el segundo se alargue la tarea, ocurriendo lo mismo con el tercero y el cuarto y a partir de ahí nadie sabe lo que va a tener que esperar hasta que se oiga la fatídica voz de la enfermera llamándole a uno como si de entrar en el infierno se tratara.

Todos hemos pasado alguna vez por el dentista, (en concreto yo, hace tan solo unas horas), todos hemos sentido un pánico inexplicable en la sala de espera y nos han entrado ganas de salir corriendo y si no lo hacemos es por que el dolor de la muela pudo más que el miedo a lo desconocido.

El respeto (miedo) a ese señor que “come con los dientes de los demás”,  y encima, cuando trabaja, “deja a todo el mundo con la boca abierta”, es ya algo consustancial a su profesión y por muchos videojuegos que te pongan en la sala de espera, televisores, revistas de todo tipo, uno no logra dominarse del todo, imagina mil “perrerías” que luego a la hora de la verdad no llegan a producirse, el ruido del torno nos produce el mismo efecto que una apisonadora pasándonos por la cabeza e imaginamos una tortura sin fin que no es real…La enfermera, que en otras ocasiones podría llamarte la atención , ni la ves, que nadie te pregunte como era, pues no la vas ni a recordar aunque fuera la mismísima Claudia Shiffer…Te duermen la boca y acabas no sintiendo nada, tanto que cuando sales lo haces con cara de tonto y hablas como si estuvieras comiendo sopas, tratas de parecer normal y no solo no lo consigues si no que por mucho que trates de disimularlo se te nota a la legua que tienes dormida media cara, la mandíbula no te responde y si tratas de comer algo, corres el riesgo de morder todo menos lo que debes, y es entonces cuando piensas…
¿Y después de aguantar una cola interminable, un pánico de muerte, una enfermera de la que ni te acuerdas como es, un no sentirte ni a ti mismo, es lógico pagar 200 euros?, ¿Ahora que no te duele la muela?, te duele el bolsillo ¿no?...

martes, 29 de enero de 2013

La musa...


El poeta quedó callado, su silencio producía un doloroso efecto entre el auditorio que con la mirada buscaba una explicación, una causa para que los versos hubieran cesado, y el autor enmudecido, pasó tiempo antes que el poeta volviera a articular palabra, un tiempo eterno, lleno de ansiedad de los oyentes y tensión del poeta…Sus primeras palabras fueron…¡Mi musa se ha ido!...acompañó a la fase un gesto de dolor mas elocuente que sus palabras y acto  seguido se desplomó ante el murmullo general de la sala.

No recordaba nada, ni su silencio, si sus gestos ni que había ocurrido, cuando en el hospital abriendo los ojos, una luz cegadora se los hizo cerrar de nuevo por unos instantes abriéndolos luego con dolor y desconfianza…ante él, una bata blanca a su derecha y otra verde a su izquierda, no reconocía rostros, solo bultos, colores y le dolía la cabeza.

Trató de preguntar que había ocurrido y de su garganta solo salió un leve gemido que se perdió entre el repiqueteo de voces que le rodeaban, pudo oír un…¡Se nos va!...¡Preparar la Adrenalina!...¡Marca 350 y fuera!... un dolor agudo y profundo recorrió su cuerpo y se sentía saltar sobre aquella camilla como empujado por un vendaval…¡Repite marca 380 y fuera!...y una nueva sacudida le hizo sentir que la luz se hacía mas cegadora y el ruido mas ensordecedor…pasaron unos minutos que parecían siglos, la voz de su derecha repetía con cansino ritmo, 30…40…50…60… una extraña sensación de paz le invadió y sintió entonces aquel cansancio y el magullamiento general de su cuerpo, trató de nuevo en decir algo y esta vez ni siquiera un gemido salió de su boca, abrió aún mas sus ojos, aguzó sus oídos y ya no veía nada ni oía nada, un silencio sepulcral le rodeaba y no entendía como con tanto movimiento a su alrededor nada hacia ruido, sin embargo, sentía movimiento un extraño movimiento liviano en su cuerpo, como si flotara sin peso en una nube de algodón, volvió a ver y se vio a si mismo tumbado en aquella camilla, vio las caras sobrias, tristes, pensativas de los que le rodeaban y pensó…¡He muerto!.

Una ráfaga de aire meció sus cabellos y acarició su cara, instintivamente buscó su procedencia y vio un gran agujero en el aire, rodeado de nubes que giraban en su luminoso interior, alargó la mano y trató de tocarlo, pero sintió un fuerte dolor en todo su cuerpo, una peso enorme sustituyó su anterior sensación de ligereza y sus brazos cayeron pesadamente uno a cada lado de la camilla… gritos, carreras, sintió algo sobre su boca y nariz y una corriente de aire entro en sus pulmones, tosió una y otra vez y por fin pudo gritar…¡VIVO!, ¡No necesito musas, la vida es mi musa!. Y pensó… mañana dedicaré un poema a la vida…