lunes, 28 de enero de 2013

Dos relatos breves...


"HERE COMES THE SUN" (*1)
Afanosamente buscaba entre las estanterías, aquel disco de los Beatles, con la melodía “Here Comes the Sun”, que tantas veces había oído junto a él… ¡su canción favorita!...que mejor regalo de cumpleaños…una y otra vez fue moviendo los vinilos leyendo cada uno de sus títulos y a punto estuvo de renunciar en la búsqueda, cuando oyó una voz a sus espaldas que preguntaba a la encargada de la tienda, por el mismo disco y la misma melodía… se volvió y fue entonces cuando vio a aquella chica rubia por primera vez…La encargada contestó que lo tenían agotado y salió de la tienda…
No fue la primera ni la única vez que la volvió a ver, en su segundo encuentro en otra tienda de música , pensó, ¡Es casualidad!... la tercera…¡No puede ser verdad!...en la cuarta ocasión ya entablaron conversación sobre el disco que buscaban y acabaron tomando café, en la cafetería mas cercana, donde descubrieron que no solo tenían en común la búsqueda de aquel disco, si no que además era para la misma persona… fue entonces cuando se olvidaron de los Beatles, de la canción y del novio que compartían…

*1.- Esta es una de mis preferidas melodias de los Beatles y escuchandola escribí este pequeño relato.



EL CARTERO
Todos los días, con precisión relojera, tomaba su bolígrafo y papel, lo sobres y sellos y comenzaba el ritual de escribir a su novia, la carta diaria, en la que contaba sus vivencias, preocupaciones, disgustos y alegrías del día…y todos los días recibía carta de su amada contestando sus escritos casi con iguales términos, con iguales preocupaciones por la distancia…
Pasó el tiempo y mientras el mantenía su costumbre diaria, las cartas de ella fueron distanciándose hasta que un día recibió una carta que decía…”Querido Alberto: Desde hoy, no volverás a recibir noticias mías, mañana me caso con el cartero”… ¡Tanto fue el cántaro a la fuente!...ese es el peligro de escribir mucho a la novia…

jueves, 24 de enero de 2013

Batallas ganadas...


Caminaba sin prestar mucha atención al entorno, las imágenes de árboles y cercados, ganado en libertad y el canto de las aves pasaban casi desapercibidos ante los pensamientos que hervían en mi cabeza. Aquella tarde soleada, la belleza del campo no era capaz de sustraerme a la obsesiva idea que una y otra vez, machaconamente se repetía en mi interior turbando la tranquilidad de espíritu que suele acompañarme.
Las noticias del último informe medico de hace ya mas de nueve años, no eran muy esperanzadoras. Sobre mi, habían caído como una sentencia a dura condena y mi animo había quedado tocado. El tiempo, me iría deteriorando de tal manera que pronto no podría caminar, necesitaría ayuda para las cosas más elementales y terminaría siendo una carga que no estaba dispuesto a consentir.
Quizá mi manera de encarar las cosas, el entrenamiento que durante años padecí forzosamente, caminando con dificultad, las largas horas de sesiones de rehabilitación cuando era apenas un niño y que terminaron por no servir de nada, las cinco veces que pase por el quirófano, los largos días de verano, sujeto a escayolas y muletas tras las operaciones, en los que con envidia, veía a mis hermanos bañarse en aquella espléndida piscina a la que yo no me podía acercar, fueron los puntales que me ayudaron durante años a terminar llevando la contraria a los médicos, como ya dije en alguna ocasión.
Hoy cuando ya han pasado más de 10 años de aquella sentencia, sigo empeñado en contradecirles. Mal o bien, puedo seguir caminando y posiblemente siga haciéndolo durante muchos años.
Por eso, no entendí ni puedo entender a quien ante malas noticias no lucha, no se revela a un destino que no tiene por que cumplirse. El destino, se lo marca uno mismo como uno se marca el camino que se ha de andar.
En mis años de peregrinaje por centros de rehabilitación, haciendo ejercicios imposibles a los que mi musculatura no respondió nunca, pude ver a muchos esforzados, animosos, con la sonrisa flor de piel encarándose con sus males y venciéndolos, al final terminé aquel paseo diciéndome para mis adentros: tu tienes que ser como ellos, a la vida se le puede ganar la partida y de momento, ya le he sacado una gran ventaja en años a aquel pronostico que por fortuna no ha llegado a cumplirse. El tiempo pasa inexorable, la agilidad y las fuerzas se pueden ir perdiendo, pero mientras haya una brizna de aliento, un pensamiento de…¡Puedo! La batalla no estará nunca perdida.

lunes, 21 de enero de 2013

Navegando en el mar de la memoria...


Vagos recuerdos de un tiempo lejano, dormidos en recodos de la memoria que cada día, mas perezosa, lanza flaxes que uno recoge y trata de desentrañar volviendo a hacerme revivir momentos que habían quedado ya en el olvido.
Instintivamente tomo papel y lápiz, (si puedo y lo tengo a mano), anoto aquel vago recuerdo y lo guardo como un tesoro que el tiempo dejó en las orillas de mi memoria. Luego, las olas de la evocación, terminan por descubrir vivencias que ya creía perdidas.
Una frase, una foto, el comentario de un amigo o el simple olor de hierba recién segada, un puchero en el hogar, el color y la luz del amanecer, una vieja canción, sirven de lanzador para evocar aquellas horas pasadas que ya no volverán.
Recuerdos dulces y recuerdos duros, entremezclados en un maremagnum de la memoria en la que los altibajos de sus olas nos traen momentos álgidos e instantes de bajón, en un ir y venir de ideas y sentimientos, de vivencias y remembranzas de tiempos que fueron y ya no serán.
Un mar sin aguas turquesa ni vientos desatados, mar de la memoria en el que se pierden y recuperan momentos que el tiempo dejó a la deriva…El mar de la vida…El mar de nuestra existencia.

martes, 15 de enero de 2013

Ciclos temporales...


No se aún a que se debe, y tampoco me he molestado mucho en analizar causas y circunstancias, pero echando la vista atrás observo una curiosa coincidencia en cambios que resultaron importantes en mi vida laboral. Cada 5 o 7 años, algo nuevo altera la monotonía y se produce algo distinto en mi existencia que termina por modificarme el ritmo de vida o los quehaceres diarios. Esta cadencia extraña viene repitiéndose desde el año 1981. Cambios de empresa, fusiones, cambios de cometido y responsabilidades, cambios de situación e incluso de ubicación, cambios de compañeros, cambios en procedimientos que provocaron y provocan en mí una nueva adaptación a cada una de las circunstancias que los rodean. Hasta hoy, siempre he sido capaz de adaptarme y asumir que nada es para siempre, que todo tiene un fin y un final, que tarde o temprano llega. Aferrarse a la idea de que todo puede ser para siempre o durar eternamente es vana ilusión que todo ser humano guarda en su interior.
En estos días me encuentro inquieto, la edad me acerca a un nuevo cambio y la cadencia a que a aludía antes ya se ha cumplido desde mi ultima mudanza. El destino siempre es imprevisible e incierto, la única cosa cierta en esta vida es, que la misma tiene un final que yo espero aun sea muy lejano, cualquier cambio es bienvenido y con el los retos que traiga, desafíos que uno espera seguir superando como hice con los anteriores, siempre rogando que las fuerzas no me abandonen.
Seguir enfrentándome a la vida, nunca me dio miedo, el miedo solo surgió en un momento puntual en el que creí haber llegado al final antes de tiempo y por un bache de salud que aunque ahí sigue como espada de Damocles, pude asumir como un reto mas de los muchos que se me han presentado en esta vida. Un nuevo ciclo puede estar apunto de comenzar, seguiré contando años y espero que los años me respeten en mis ansias de seguir adelante y quizá una vez transcurrido un nuevo ciclo os pueda seguir contando mis inquietudes y afanes.

domingo, 13 de enero de 2013

Alegoría del barco fantasma...

Navegaba sin rumbo fijo, a merced de los vientos, juguete de las olas. Su arboladura rota en mil batallas y tormentas, apenas podía sostenerse sobre aquellos dañados mástiles, pero ahí estaba. Aparecía en los lugares más insospechados como aviso a navegantes de lo dura que es la vida en el mar y lo pasajero que es todo en esta vida.
Bajel lustroso en otro tiempo, envidia de armadores y capitanes, luchó bajo mil banderas defendiendo la justicia y la libertad.
Sus cañones, hoy enmudecidos, aún infunden respeto con su presencia y el silencio en sus cubiertas sigue siendo un grito de libertad.
Apareció entre la bruma de la mañana y dibujando sobre la mar su blanca estela, mostró sus cañones de babor al pasar junto al viejo faro. El torrero hizo sonar la sirena en señal de saludo, pero nadie contesto. En otra época habrían hecho sonar sus bocinas los barcos anclados en el puerto que hoy permanecieron mudos ante su paso, ya no era aquel gran barco, temido y admirado por todos, solo la sombra triste de una pasado que nunca volverá mientras sigue arrastrando su quilla por esos mares de Dios. Solo el farero saludó su paso, solo aquel marino anclado en tierra, que conocía bien lo dura que es la lucha con el mar y lo desagradecida que es la vida con quien cayó en el olvido.

miércoles, 9 de enero de 2013

Tic...Tac...


Eran otros tiempos, otras formas de vida en las que no existían las prisas para casi nada, en las que las manecillas del reloj marcaban las horas con lentitud, sin agobios, haciendo que la vida pareciera mas larga, pausada, tranquila.
Quizá, mis pocos años eran la causa, así como la falta de responsabilidades y obligaciones de aquel entonces que ahora parecen un juego, ralentizaban los días.
Los veranos se hacían largos y el curso escolar se alargaba interminablemente, las navidades de cada año duraban más que las  actuales y entre una y otra, el año se dejaba sentir mas largo que los actuales.
Cuanta razón tenían mis mayores, cuanto mas años tienes mas corre el tiempo…Parece que fue ayer cuando en el año 81 comencé a trabajar en aquella vieja oficina de seguros, una sucursal vetusta en la que aún existían archivos en papel, la informática ni se había inventado, no había fax ni fotocopiadora y todo se anotaba a mano, los archivos, (armarios de metal), contenían cientos de carpetas ordenadas por números de póliza y había que alimentarlas a diario en una labor interminable y tediosa en la que terminabas por cortarte con algún folio o lleno de polvo de los viejos estantes de madera.
Una única línea de teléfono y cuatro terminales, servia para entablar una competición a la hora de descolgar las llamadas, aunque siempre, había alguien que se hacia el remolón, igual que cuando se tenía que montar a mano las pólizas en sobres de papel y preparar cientos de cartas ensobrándolas y pegándoles los sellos de correos para luego llevarlas hasta la oficina postal mas cercana. ¡Cuantas veces me toco acarrear con los paquetes!...
No me equivoco, si digo que en este oficio he llegado a hacer de todo (en ocasiones añado irónicamente: menos barrer y fregar la oficina y lo digo en voz baja por si acaso un día me ponen en las manos la fregona).
Hoy, todo aquello parece muy, muy lejano…comenzar un trabajo después de haber pasado años en la universidad, fue toda una aventura, como supongo lo será en la actualidad para mis hijos. Todo cambia de perspectiva, lo aprendido teóricamente en los libros, apenas tiene que ver con la realidad laboral, a lo sumo, aquellos sirvieron de entrenamiento para saber donde y cuando consultar, ya nada se aprende de memoria en el trabajo, como mucho se adquieren habilidades nuevas junto con la mecánica y procesos nuevos que terminan por convertirse con los años en actos reflejos y rutinarios a los que se añade la intuición y la experiencia que día a día se va adquiriendo tras tropezar no pocas veces.
Mi tiempo de luchar contra objetivos, siempre a la carrera de reunión en reunión, negociando y siempre aprendiendo, va llegando a su fin. Los años no perdonan y cuando uno mira atrás siente la satisfacción íntima de haber cumplido con el deber que en cada momento te imponen las circunstancias. Haber servido de algo y haber colaborado codo con codo con multitud de compañeros, hace que me sienta bien. No hay frustración ni desencanto, no hay tristeza ni rencores, pues si hubo momentos malos o difíciles, logre borrarlos de mi memoria para solo recordar que estuve ahí donde y cuando se me necesitó y que logre salir adelante a pesar de todas mis limitaciones… ¡Dios como ha pasado el tiempo!...De vez en cuando, hay que echar la mirada atrás, (hoy ha sido un día de esos) y no olvidar a los que me acompañaron en mi camino. Algunos ya no están, otros fueron arrancados prematuramente de esta vida, muchos se perdieron en la vorágine diaria y de ellos nunca jamás volví a saber, y mientras… el tic tac del reloj corre desbocado acelerando a cada instante su carrera…


martes, 1 de enero de 2013

Doce...Feliz 2013


Sonaron las doce campanadas…Doce toques de atención…Doce deseos a cumplir…Doce promesas hechas…Doce recuerdos de los que nos dejaron…Doce ilusiones nuevas…
Doce sonaron en aquel reloj, con su cadencia precisa rompiendo el silencio mientras una a una tomé las tradicionales uvas de la suerte, junto a los míos…a esa familia por la que vivo y por la que cada día uno logra superar todos los obstáculos que la vida te pone en el camino.
Un nuevo año ha comenzado  y una vez mas uno echa la vista atrás recorriendo mentalmente el camino andado hasta aquí. No ha sido fácil en muchas ocasiones, pero tampoco me quejo. El esfuerzo diario termina por recompensar  la mayoría de las veces esos pequeños sinsabores que acaban por ser la sal de la vida y el reto cotidiano que te mantiene despierto, activo y vivo.
El futuro esta aún por escribir, ese futuro lleno de promesas y proyectos a los que hoy se dio salida con esas doce campanadas. Bienvenido 2013…Con mis mejores deseos para todos…¡Vamos a por otro año mas!...


jueves, 27 de diciembre de 2012

Otro año mas...


Un nuevo año esta por terminar y otro por nacer. Día a día han ido cayendo los 365 que nos han dejado momentos de alegría y momentos de tristeza. Hemos vivido un año lleno de malas noticias financieras, políticas, laborales, judiciales que nos ha ido dejando una sensación de inseguridad y desamparo ante los recortes, los eres, los desahucios y los despidos, acompasados por un subir y bajar de esa prima de riesgo a la que antes nadie prestaba atención y ante la cual parece girar la vida económica.
La salud, ha sido el baluarte para mantener el ánimo, tratando de conservarla y sintiendo que las cosas no van a peor. La familia, la única fuente de alegrías, el trabajo, único medio de poder sortear un oscuro futuro, que las noticias se encargan de alimentar cada día.
Han cambiado las perspectivas, las ilusiones, los proyectos. Todo gira entorno a esos viernes en los que los ministros se reúnen alrededor a su presidente y nos sorprenden con nuevos cambios que no llegamos a entender y mucho menos a encontrar justificación…
Uno termina por dar gracias al sol que sale cada mañana y pedir solamente que siga saliendo como ayer y antes de ayer, sin sobresaltos, sin nuevos miedos al futuro, sin sorpresas desagradables en nuestro devenir cotidiano.
Como siempre, mientras me afeito por la mañana, rumio alguna nota de humor que colgar en mi facebook y busco algo que me ilusione durante el día que comienza, por pequeño e insignificante que parezca. Si por casualidad, logro levantarme sin esos dolores ya compañeros de camino, el día puede ser perfecto y así…día a día sigo mi camino tratando de poner una nota alegre entre los que me rodean, olvidando temores y dolores, provocando la sonrisa antes que el ceño fruncido que otros parecen mantener inexorablemente ante cada encontronazo con la vida.
Un año más… (Hay quien se empeña en decir “un año menos”), prefiero contarlos en positivo, acumulándolos como quien guarda un tesoro, el tesoro de las mil vivencias acumuladas día a día que enriquecen mi existencia…Un año mas, en el que he visto con orgullo, seguir creciendo a los míos y he compartido horas de trabajo, tratando de ser útil a unos compañeros con los que comparto jornadas  y esfuerzos para cumplir objetivos.
Mi objetivo para el 2013…¡Seguir vivo y vivir la poca o mucha vida que me quede!...Seguir presente allá donde se me necesite y hasta donde mis fuerzas me lo permitan, animando a mi hijos y haciendo que sientan que tras ellos, estará su padre cuando lo necesiten, como siempre ha ocurrido.
FELIZ, PROSPERO, MENOS CRITICO Y RECORTADO… 2013 A TODOS….

jueves, 20 de diciembre de 2012

Días navideños...


Llegan los días de la Navidad, precedidos por el recuerdo de aquellos que nos faltan y cuyo aniversario se ha cumplido hace unos días.
Las calles se llenan de luz (tenue por los recortes y el ahorro necesario), las tiendas parecen haber disminuido su actividad y este año todo luce más triste, sin la alegría (quizá derrochadora) de otros años.
Una vez más, las felicitaciones invaden mi correo y con ellas llegan noticias de compañeros y amigos que aún me mantienen en su memoria.
Los años van pasando y el peso de los recuerdos se hace sentir. Alguien ha retomado aquella vieja costumbre de depositar a los pies del guardia urbano, regalos. Los belenes, este año parecen ganar la batalla al abeto, quizá tratando de recuperar algo de tiempos en los que la gente sonreía y al cruzarse en las calles se felicitaba las pascuas.
Ha vuelto la tarjeta pidiendo el aguinaldo (había desparecido en tiempos de bonanza y se retoma con la crisis). Solamente se mantiene la ilusión en los mas pequeños ajenos a las preocupaciones de sus mayores… ¡Bendita niñez!...gritan ante el pequeño riachuelo improvisado, donde unas lavanderas de barro, arrodilladas comparten espacio con casas de corcho y un portal en el que a pesar de lo que diga Su Santidad, buey y burra siguen presentes. La risa burlona de aquel Papa Noel, continúa llenando de sueños e ilusión a estos pequeños que aún no conocen de sinsabores ni preocupaciones.
Ellos mantienen vivo el espíritu de la navidad, aquel espíritu que “Evanissa Scruch” recuperaba en el famoso cuento de navidad después de recibir la visita de los fantasmas de las navidades pasadas (Mi cuento preferido de navidad, que año tras año sigo rememorando en un viejo video que guardo con esmero).
Aún no saben de fusiones bancarias, rescates, activos tóxicos, desahucios, paro, jubilaciones en peligro ni promesas incumplidas… ¡Bendita niñez! Que aún cree en los Reyes Magos y llenan de alegría nuestras horas bajas, borrando por unos instantes las preocupaciones diarias.
Conservan la Navidad que algunos han perdido y son el germen de un futuro que aunque incierto y oscuro en estos instantes, algún día vera la luz y recuperará la alegría…

lunes, 3 de diciembre de 2012

Olor a Navidad...


La primera obligación del ser humado, es SER FELIZ, la segunda HACER FELICES A LOS QUE LE RODEAN, y en este empeño uno trata de dar lo mejor de si mismo, a veces olvidando que uno no puede conseguir todo lo que desea, para si mismo y para los demás, no obstante en este empeño se consigue hacer una vida mas llevadera, dejando de lado preocupaciones incertidumbres, decepciones y en ocasiones malos humores provocados por esos mismos que te rodean, en el trabajo, en la calle, en el supermercado o incluso en la sala de espera de una consulta.
Hoy se observa un cabreo permanente en la gente que te rodea, es difícil ver una sonrisa, un gesto amable, un trato cordial en personas con las que compartes a veces horas de oficina o simplemente unos minutos de ascensor y es que los tiempos tampoco acompañan, una crisis negada por tiempo, necesidades básicas que ponen en peligro necesidades lúdicas, relajantes del espíritu laborioso y que solían unir a las personas en momentos divertidos, están dejando paso a ceños fruncidos por la preocupación y los agobios de final de mes. Ser feliz en esta situación resulta muy complicado, sobretodo cuando ves que el sueldo que te ingresan a primeros de mes se reduce inmediatamente como por arte de magia (magia negra) a las pocas horas y por culpa del dinero de plástico al que has dado uso el mes anterior.
La alegría de las navidades que otros años se plasmaba en un bullicio callejero entrando y saliendo de las tiendas, cargados de paquetes, este año parece haberse reducido, por el contrario unos grandes carteles invitan a entrar ofreciendo descuentos nunca vistos de 40 y del 50 por ciento y es que este año hacer felices a los demás con un regalo sorpresa, va a estar crudo.
No hay ninguna duda que el dinero no hace la felicidad, pero también es verdad que la ayuda mucho, (muchísimo en algunas ocasiones), por eso, este año, aquello de FELIZ NAVIDAD, va a resultar complicado para algunos.
Hasta las luces festivas parecen haber perdido su brillo, ¡hay que ahorrar! Y todos nos echamos en manos de la lotería, esa lotería que nunca toca pero que dicen lo hace cuando y donde mas se necesita, allá donde la desgracia se cebó durante al año, donde las catástrofes se produjeron o donde el tiempo estropeo cosechas y fabricas, existe la creencia popular de que la lotería caerá con certeza. Pues este año, debería caernos a todos, la crisis, la hipoteca, el crédito personal nos están estropeando la felicidad y son una gran desgracia que debería arreglarse con la lotería de Navidad. No me han pagado los de las Apuestas Mutuas del Estado, ni esto es el nuevo anuncio de la Lotería de este año, no seáis suspicaces, pero algo hay en lo que creer para levantar el animo y recuperar todos la felicidad perdida

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿ALGUIEN SE PRESTA PARA CONVERSAR?...


No hace mucho, un amigo me comentaba lo difícil que puede llegar a ser, mantener una conversación con quien no quiere oír, el famoso dialogo entre sordos de...
  • ¿vas a pescar?
  • No, voy a pescar
  • ¡A creía que ibas a pescar!
  • Pues si voy a pescar?.

Puede en algunas ocasiones ser tan real que uno este diciendo una cosa y el contrario contestando lo que tiene en su mente sin prestar oídos al interlocutor.
Frecuentemente y cada vez con mayor insistencia uno encuentra diálogos de sordos continuamente, ya casi nadie practica el difícil arte de escuchar y hacerlo atentamente, es decir sin ideas preconcebidas, con la mente despejada de interferencias y tratando de captar el significado exacto de las palabras que por desgracia son mal interpretadas por un interlocutor que aplica conceptos distintos a los que la palabra expresada tiene y en función de sus prejuicios, experiencias anteriores, ideas equivocadas o una falta profunda de conocimiento del idioma.
Hablar por hablar, puede ser la conclusión a la que uno llega en muchas ocasiones y con la sensación de no haber llegado con la alocución al interlocutor, hoy nadie escucha, solo oyen  y nunca lo que dices si no lo que quieren oír, escuchar supone estar atento a los movimientos de manos del interlocutor, de sus ojos de sus posturas interpretando como son captadas tus palabras, pues bien... en la mayoría de los casos uno deduce que el interlocutor no presta atención, (no solo por que bostece) su mente esta mas en las respuestas que quiere dar que en  captar tu mensaje, (manos que se mueven inquietas) o en otras cosas distintas a lo que esta recibiendo (posturas desmadejadas, laxas, distraídas).
Decididamente, prefiero la comunicación escrita, pues quien te lee, puede hacerlo varias veces, con la intención de entender lo que se le trasmite y este entendimiento además puede variar dependiendo de su estado anímico y circunstancias, pero siempre quedará inalterado el sentido que uno quiere darle a las palabras, incluso a lo que se trata de decir "entre líneas" que a veces es más elocuente que las mismas palabras.
Seguiré escribiendo, pero nunca dejaré de echar de menos las conversaciones cara a cara, con interlocutores inteligentes y atentos aunque los temas fueran intranscendentes.

¿ALGUIEN SE PRESTA PARA CONVERSAR?

martes, 27 de noviembre de 2012

Cosas del Hardware y el software humanos


Me ocurre en muchas ocasiones últimamente, que al recibir una noticia inesperada, como en los viejos ordenadores de poca memoria "ram", tardo en procesarla y llegar a conclusiones sobre ella.
No es que me preocupe, pero uno comienza ya a notar que aquella chispa que saltaba al instante y realizaba mil elucubraciones sobre el hecho concreto, hallando soluciones y actuando con rapidez sobre el tema planteado, se ha ralentizado.
Aquella velocidad, me llevó en más de una ocasión a cometer errores por la precipitación y poco a poco fui aprendiendo a contar hasta 10 antes de actuar. Hoy, ya no es necesario efectuar ese conteo. Las cosas las tomo con la calma que precisan y dejo que se procesen los datos, que se asienten y que el tiempo termine por darme respuestas razonables.
Me he sorprendido en más de una ocasión, que al día siguiente de cualquier suceso, he visto con claridad la solución o he terminado por entender con lucidez muchas cosas que en un primer momento me parecieron extrañas o ilógicas.
No hay posibilidad de actualizar la memoria "ram"… el disco duro, cada día tiene más cantidad de datos almacenados y quizá mi "hardware" comience a estar obsoleto…pero sigue funcionado cumpliendo su cometido.
Es tal la avalancha permanente de información, procedente de la prensa, la TV, el móvil, mi tablet, el correo electrónico el Facebook, el ordenador del trabajo y tantas otras fuentes de alimentación, que hay ocasiones en las que el tiempo se hace corto para poder procesarlas todas con acierto en el mismo momento en que se producen.
He ralentizado los procesos, pero no por eso ha disminuido la efectividad de los mismos, quizá, si me apuráis se han hecho mas precisos, mas acertados y razonables.
Está visto que los años modifican nuestras capacidades y actitudes, unas veces para bien y otras complicándonos la vida diaria. Aunque nuestro "software", este en perfectas condiciones, la maquinaria se va quedando obsoleta y falla. Aquí no vale darle algún golpecito que otro al "hardware", (la maquinita), para animarlo como solemos hacer con los ordenadores, pensando que se arreglan de este amanera,(aveces funciona aunque no lo creais), el tiempo ha deteriorado algunas conexiones y terminamos por acudir a una prudente espera mientras el sistema se actualiza y recupera información.
En fin, ¡Que somos unos cacharros!, fiables mientras los componentes no empiezan a fallar y cuando fallan, aquí no cabe otra cosa que aguantarse, pues no hay procesadores nuevos para sustituir los antiguos ni ofertas en Mediamark para cambiar de herramienta…¡Que le vamos a hacer!...cosas del Hardware y el software humanos...

lunes, 19 de noviembre de 2012

Quiero...


Quiero seguir envejeciendo a tu lado y  todas las mañanas calentar el café mientras te desperezas.
Quiero que sigamos soñando mañanas y viendo crecer a nuestros hijos.
Quiero recordar nuestros momentos felices y hacerte reír con mis salidas inoportunas.
Quiero seguir pensando que somos jóvenes y hacer locuras cada día.
Quiero seguir escuchando, como pasa el tiempo sin que el tiempo nos hiera.
Quiero seguir queriéndote como tú me quieres.
Nada cambiaria en mi vida si tuviera que volver a vivirla,
Ni las noches en vela vigilando el regreso de nuestros hijos.
Ni los llantos  de las despedidas, cuando alguno se va.
Ni los ratos amargos de un trabajo incomprendido.
Ni los dolores sufridos por un mal asumido.
Que la vida, hay que vivirla, para sentir que se vive.
Que el amor hay que amar, tanto como se es amado.
Que en el trabajo hay que luchar, desgarrando el mal trago.
No hay vida sin amor, sin sufrimiento, sin desazón, sin alegrías mezcladas con sinsabores, que la ternura adereza al irnos haciendo mayores.
Quiero seguir vivo, viviendo los retos y sueños diarios
¡QUIERO!...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Uno de esos dias "Extraños"...


Hoy ha vuelto ser un día de esos en los que las fuerzas me han fallado. Un día más en el que he conseguido vencer al dolor,  las ganas de tirarlo todo por la ventana y dejarme caer en algún sofá y no moverme para nada, pues cada movimiento era malestar. ¡Pero no!... algo en mi interior me decía que si cedía una sola vez a la tentación, terminaría por  no moverme más. Las preocupaciones diarias se convirtieron en la distracción para olvidar aquellas punzadas y sirvieron de extraño medicamento para que continuara mi camino.
Cada cierto tiempo, tengo un día de estos que ya he bautizado como “extraño”. Mis brazos y piernas pesan más de lo debido, los músculos parecen haber perdido su tono habitual y las punzadas se multiplican en cada hueso de mi cuerpo. Un cansancio que no se corresponde con la actividad realizada, me descuadra e inicialmente produce un cierto desanimo que logro superar poniendo alguna nota de humor en mi vida.
¡Vaya por Dios¡, hoy tampoco podré correr los cien metros lisos…Como uno ya sabe que esto tiene que ser así y que habrá mas días iguales, terminas por pensar, ¡Cuando este día acabe van a pasar otros muchos antes del próximo bache!... y continuas con la actividad tratando de que nadie lo perciba, no arrugando el hocico cuando te han pedido hacer algo y tienes que levantarte de la silla entre dolores, para hacer una fotocopia, poner un fax o ir hasta la mesa de un compañero para resolver algún asunto pendiente.
En fin, el día prácticamente ya ha pasado, mañana será otro día y quizá con suerte (Tampoco podré correr los 100 metros) volveré a mi actividad normal, las escaleras volverán a ser mi reto, los paseos serán tranquilos y no tendré que poner cara de póquer en cada movimiento, ya sin tanto dolor. ¡Que vengan muchos días como este, que me hacen sentir vivo!, Aún me queda mucho camino por andar, muchas cosas por hacer, muchas jornadas  que vivir y disfrutar de los míos y muchos días como el que he pasado y pasado está…

jueves, 15 de noviembre de 2012

El violinista...


Medio adormilado escuchaba aquella dulce melodía que a través de la ventana entraba en mi estancia. Un viejo violín lloraba unas veces y reía otras en la calle, tañido por una mano hábil y un corazón dolorido, que lanzaba, al viento frío de la tarde, sus notas cual gemidos unas veces y gritos de alegría en otras. El ladrido de un perro, interrumpía de vez en cuando al intérprete que llenaba de música el ambiente.
Atraído por aquel son, me acerque a la ventana y apoyando mis codos sobre el borde, me dispuse a seguir deleitándome con aquel improvisado concierto.
En la esquina, arropado entre cartones para evitar las inclemencias del tiempo, había un joven músico. Bufanda de colores, gorra con orejeras y un viejo gabán eran toda su protección. De aquel violín surgían las notas de conocidas melodías… Titanic, Yesterday, el Guardaespaldas, Kats…Una vieja gorra en el suelo, recogía las pocas monedas que los transeúntes arrojaban, mientras un desgarbado perro, apoyaba su cabeza entre las patas y con mirada adormecida, lanzaba un ladrido cada vez que alguien se acerca a las monedas.
Ya  había visto a este músico callejero en otras ocasiones y había dedicado uno de mis post a este artista solitario, que habitualmente esta ubicado en la Calle Zamora de Salamanca. Sus melodías, interpretadas magistralmente, hacen que al pasar a su lado vuelvas la vista instintivamente mirando a quien alegra el paso de los viandantes.
Cuando uno se aleja de la melodía, después de pasar a su lado, la melodía sigue en la cabeza… es un regalo diario de quien posiblemente no tenga otra manera de obtener su sustento y lo hace poniendo en nuestras vidas unos segundos de alegría. Mientras, su perro nos mira con cara entre triste y pensativa, yo diría, que si no fuera un simple can, nos estaría mirando con esa cara de quien pide lastimeramente algo para que su amo pueda pasar el día y volver a deleitarnos a la mañana siguiente… y en mi cabeza, sigue sonando ese Yesterday que al final tarareo inconscientemente durante toda la tarde…

lunes, 12 de noviembre de 2012

Esa sonrisa que tanta falta nos hace...


Dicen que el buen humor lo cura todo, y si esto no es verdad, al menos logra que el estado de ánimo, mas elevado, dulcifique los sinsabores del día  haciéndolos mas llevaderos.
Buscar el punto, en el que una sonrisa se dibuja en el rostro, ha sido mi constante durante todos los días al levantarme y colgar en mi Facebook alguna frase  o imagen, que pudiera elevar el animo en mañanas sombrías.
Inspirado por frases que oigo durante la jornada anterior, tomo nota de algunas que modificadas pueden lograr que tú, amigo lector esboces esa sonrisa.
El titulo de este blog, es lo suficientemente explícito sobre mi manera de encarar la vida, una pincelada chistosa termina con el dolor antes que un taco soltado con todas las ganas (también los suelto de vez en cuando no creáis…). Hacer que los demás sientan la necesidad de sonreír, es cada vez mas difícil, los problemas cotidianos y la información con que se nos bombardea a diario a través de los medios de comunicación, hacen muy difícil que la gente tenga ganas de reír, ya muy pocos lucen esa blanca luz de unos dientes alegres y estos aparecen en muchas ocasiones, mas como signo de rabieta o amenaza de mordisco…(aquello del "dientes… dientes").
Se ha perdido la capacidad de encontrar la parte chistosa de las cosas y en su lugar una nube negra lo envuelve todo haciendo triste  y mal encarada nuestra existencia.
Por eso, cuando veo a alguien sonriendo, pienso, que es la excepción cuando debería ser la regla, que incluso, puede que no este riendo de verdad y solo sea una mueca de desencanto… No se…Quizá estemos perdiendo años de vida con esta actitud (siempre se dijo que el hombre sonriente y feliz vive mas tiempo) o al menos nos estamos perdiendo, la misma alegría de vivir.
Hoy la prensa publica que dos personas se han quitado la vida, por la presión que esta hacia sobre ellos… ¿Verdad que es triste?, llegar a morir para no sentirse muerto en vida por los problemas cotidianos, por eso, si me lo seguís permitiendo, cada día colgaré una frase o un dibujo, o una foto que logre arrancaros esa sonrisa que tanta falta nos hace.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El error que se perdona siempre...


Si de algo me precio es de ser persona de fácil complacer, sin pretensiones desmedidas ni aspiraciones imposibles, con buen humor y una apreciación de la vida en la que lo importante, lo verdaderamente importante, prioriza todas mis actividades, siendo muy difícil según dicen quienes me conocen bien, discutir conmigo y en este estado de cosas si alguien en algún momento me ha visto alterado, recordará mejor que yo en que circunstancias y quizá hasta sorprendido comente la situación con alguien y es que tratar que la vida sea llevadera para los que me rodean, bien en casa en la calle o en el trabajo, no es tarea difícil si uno le pone ese granito de humor que tanto hace falta y no se empeña querer tener siempre la razón asumiendo que uno puede equivocarse y cometer errores como todo el mundo.
A veces uno inconscientemente habla con la mejor intención y sin querer esta metiendo la pata, ¡Que alce la mano quien no halla errado alguna vez!, mil historias de equivocaciones propias y ajenas, podemos contar todos (solo no se equivoca quien esta para el otro barrio) y para muestra un botón: Hace años a una vecina le diagnosticaron un cáncer, tras seguir el tratamiento correspondiente, fue mejorando poco a poco, mientras que un día falleció su marido inesperadamente. La viuda, acompañada por su cuñada acudió al hospital, con su traje de luto y un velo que le cubría la cara, para acompañar el cadáver de su marido y mientras recorría los pasillos del Centro, se cruzaron con el oncólogo que la había tratado, que al ver a las dos mujeres de luto se dirigió a la cuñada de la vecina diciéndole ¿Tu cuñada verdad?, ha fallecido, ya te lo dije yo, que le quedaba poco tiempo de vida?La vecina, levantando su velo, miró al medico diciendo, ¡No, es mi marido quien ha fallecido!. Imagino la cara del medico y su deseo de que se lo tragase la tierra y es que con la mejor intención, se puede cometer errores fatales como fatales son los errores conduciendo o conduciéndose peatonalmente. Uno que ya lleva muchos años viendo siniestros no deja de sorprenderse de los errores a veces pueriles pero mortales que se comenten en la circulación. Muchas veces he pensado cuando veo a un peatón correr cruzando una paso cerrado, que ocurriría si la gente que esta al borde de la acera esperando, formara un bloque rígido y no le dejara subir en el ultimo momento a la acera. Error fatal es conducir con el cigarrillo en la boca (en este caso no me cabe ninguna duda que el tabaco mata). Error es cruzar una calle de única dirección sin mirar a ambos lados, cuando puede que un vehículo este dando marcha atrás por cualquier causa o venga un despistado por dirección única. Error tras error el ser humano es incapaz de escarmentar en cabeza ajena y seguiremos tropezando en la misma piedra, construyendo urbanizaciones al borde de ríos que en tiempos de lluvias pueden hacer desaparecer bajo las aguas miles de ilusiones. Pero el error que es humano es también fuente de grandes avances y descubrimientos, el error es hijo del pensamiento y la inteligencia, por error se descubrieron los rayos X, por error, el microondas, por error la radiación, por error se descubrirá el remedio contra el cáncer y por error, terminaremos todos pensando que somos indestructibles y seguiremos contaminando este bello planeta. En fin, tomaremos las cosas como vienen, tampoco voy a discutir por ello, como decía en un pricipio,seria un error.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Un tren recorriendo estaciones...


Sucede muchas veces, que uno no se entera de los movimientos que a sus espaldas se producen y quizá estén relacionados con un futuro muy cercano. Solo indicios, sospechas, comentarios que uno coge al vuelo, quizá desvirtuados, actitudes extrañas que no cuadran con las habituales y silencios largos cuando aparezco en escena.
En mi vida nunca me preocupó mucho aquello del “radio macuto” que cada día traía noticias nuevas. Ya pasaron  cinco años desde que una situación extraña me tuvo en vilo durante todo el año 2007 y durante el cual no había día en el que alguna apostilla, turbara mi hacer diario.
Hoy los años me han hecho mas tranquilo, quizá y aunque parezca un contrasentido, mas confiado aún si cabe, de lo que fui en aquella época.
Los 60 me hacen ver las cosas de otra manera y aunque ahora no pueda contar con detalle lo que sospecho (solo es eso, una mera sospecha), paso las horas trabajando como siempre hice, sin dar un paso atrás, con el aplomo y seguridad que me ha dado la experiencia y los años, tratando al menos de que un día, cuando ya no sea necesario, haya alguien que me recuerde y eche de menos.
En mi memoria esta en estos momentos un grupo (no muy numeroso) de personas que pasaron por mi vida compartiendo horas de trabajo y que hace ya tiempo caminaron a disfrutar de su retiro. (Quintín, Jerónimo, Xose Manoel, Ernesto  Jordi y tantos otros).¿Quien se ha vuelto a acordar de ellos, salvo los que de verdad sentimos su amistad?. Ninguno me ha contado como fueron sus primeros meses, sin la obligación de madrugar y acudir al trabajo. Ninguno (y lo entiendo muy bien pues es tema muy delicado y personal), como quedaron para poder sobrevivir en este mundo cambiante.
Hoy tengo un cierto temor provocado por tantos cambios y recortes en el área económica, donde cada mañana uno se levanta y con aprensión, lee la prensa encontrando que el ministro de turno ha vuelto a meter la tijera recortando derechos que tanto ha costado conseguir.
No hace mucho conté en un post, como en una revisión sobre mi discapacidad, no efectuada desde el año 78, se me trataba bajar el grado del 42% al 38 % alegando que habían cambiado los baremos, cuando realmente desde aquella primera revisión mi estado ha empeorado tanto que no solo deberían haberme mantenido ese 42 % como han hecho, si no que el mismo debería haber subido al menos hasta un 50%.
En fin, el tiempo dirá lo que tenga que ser, pero de momento aquí sigo, al pie del cañón disfrutando de mi trabajo que no es poco en los tiempos que corren.Un tren que no se detiene, estaciones nuevas y un viaje que quizá algún día termine en una estación soñada donde poder disfrutar del resto de mis días...

miércoles, 31 de octubre de 2012

Las estadísticas dichosas....


Que todo en esta vida puede ser reducido a mera estadística, no le cave duda a nadie. Hay estadísticas (a parte de las electorales, manejadas a gusto de consumidor) para todo lo que os podáis imaginar.
Ejemplos: Numero de matrimonios que se separan al final de las vacaciones, numero de alumnos que abandonan los estudios, numero de pacientes que acuden a urgencias sin tener realmente nada, numero de veces que un empleado va al servicio durante la jornada laboral, cantidad de bolígrafos que se gastan en una empresa, veces que suena el teléfono ofreciéndote una cambio de operador, veces que ese mismo teléfono tiene que ser usado para que tu operador te arregle una avería, veces que escuchas Yesterday mientras te tiene en espera la operadora, veces que te contesta ( con suerte ) un españolito, seguramente mal pagado que hace horas para tener un sueldo de porquería aguantando mecha…veces que tienes que tocar el claxon para que el desaprensivo de turno quite de la puerta de tu garaje la furgoneta mal aparcada que no te deja entrar. Veces que te dan ganas de dar con la puerta en las narices al vecino pesado que te ha tomado, no por el presidente de la comunidad, si no por el presidente del gobierno y reclama hasta por la publicidad que le meten en el buzón. Veces que das gracias a Dios por no haber tenido que esperar demasiado en el dentista, veces que tu medico te recomienda que dejes de fumar, veces que no le haces caso. Veces que te aguantas para no dar un guantazo al mal educado que te cierra la puerta en las narices, veces que te entran ganas de cerrarsela a ese mismo tipo cuando viene detrás.
Las estadísticas sirven para casi todo. Te informan de las veces que ocurre o deja de ocurrir algo y las puedes usar tanto como justificante, como de disculpa, pueden ser el medio para saber si algo va bien o algo va mal, si el esfuerzo puesto en algo da resultados o no ha servido de nada y sobretodo… a mi me sirve para saber la cantidad de gente que ha entrado en este blog. (A fecha de hoy van 102.630 visitas) ¡Ostras!...las paginas que la gente mas ha visitado y el numero de comentarios recibidos, la procedencia del que visita el blog (Con sorpresa, además de España, veo que proceden de Méjico, Venezuela, Estados unidos y Canadá fundamentalmente y algún despistado de los países del Este que entro a través de la búsqueda de imágenes de Google).
Somos y terminaremos siendo pura estadística, estadística de nacimiento cuando venimos al mundo y de óbito cuando lo dejamos, habiendo sido estadística en la infancia, juventud, mayoría de edad y senectud, por una causa u otra. ¡Hoy soy uno más de los millones de internautas que cuelga algo en la red! ¡sigo siendo ESTADISTICA!...

martes, 30 de octubre de 2012

Lluvia de Otoño


Llovía, las baldosas mojadas, formaban una estupenda pista de patinaje, para quien normalmente camina con dificultad. Los coches, pasaban levantando olas del agua que el asfalto acumulaba y las gentes corrían a cobijarse del aguacero que caía. La luz gris del día era animada por el colorido de los paguas y el reflejo en el suelo de las luces de los escaparates. Bajando por la Calle Zamora, la torre al fondo, señala que la Plaza Mayor ya estaba cerca y que nos serviría de cobijo para poder pasear bajo sus soportales, dando vueltas mientras la tormenta pasa. Hoy el paseo diario se ha tornado difícil, por las inclemencias del tiempo. Terrazas vacías en las que el agua juguetea sobre las mesas tamborileando su monótona cadencia. Canalones que inundan aceras mojando los pies de los viandantes y un frío que es normal en esta época del año. Siete campanadas en el reloj del Ayuntamiento y poca luz por el cambio de  horario. Codazos en los soportales que llenos de gente producen una sensación de agobio, del que únicamente se puede escapar saliendo al exterior y pillando una buena mojadura. ¿Es que todo el mundo en Salamanca cuando llueve viene a la Plaza?
Plaza Mayor que alguno ha bautizado como la sala de estar de todos los salmantinos, ¡No deja de tener razón! Punto de encuentro común de visitantes y foráneos, en el que bajo el arco del Ayuntamiento, a la sombra del reloj, todo el mundo queda para encontrarse.  ¿Donde quedamos?, ¡debajo del reloj!, y todo el mundo sabe donde y a que hora…niños salpicando en los charcos, palomas cobijadas bajo los aleros, gentes encogidas por el frío y la lluvia insistente que no cesa. No ha quedado más remedio que volver a casa empapado hasta los huesos. Hoy el paseo se ha tornado incomodo, las inclemencias del tiempo que a pesar de todo no han logrado detener mi caminata. Lluvia de Otoño que hoy cambio el paisaje de mi ciudad.

lunes, 29 de octubre de 2012

Esa maratón de cada dia...


Era la primera vez que lo veía subido a un escenario, mi cámara no acertaba a encuadrarle con precisión,  para dejar constancia de aquel evento y mis manos temblaban mientras pensaba en lo nervioso que debía estar en su estreno en las cosas del teatro.
Entre divertido y preocupado, aquella hora y cuarto se me paso volando, la ilusión de ver a mi hijo interpretando su papel en aquel auditorio, me llenó de orgullo a la vez que de un sentimiento alegre al ver que había buscado en estos quehaceres una manera de superar su miedo escénico a los exámenes orales en los que siempre sufría lo indecible. Fue una decisión acertada, que ilusiono a su madre y a su abuela que rieron y aplaudieron con todas sus ganas.
Muchas veces, uno debe buscar el remedio a miedos injustificados en cosas tan dispares como en una obra de teatro, en la lectura de algún libro o simplemente en la distracción de preocupaciones con algún entretenimiento que nos haga olvidar ese sentimiento de imposibilidad e impotencia ante algo. Simplemente hay que lanzarse, pensar que se puede, sentir como la fuerza de la voluntad, supera el miedo y los reparos. Luego, todo viene rodado, los problemas e impedimentos, desaparecen cuando uno lo intenta y al final acabas sorprendido por lo logrado.
Todo esfuerzo tiene su recompensa, aunque esta sea la simple satisfacción de lograr el objetivo. Muchas veces el simple reconocimiento ajeno, (que por desgracia casi nunca llega) vale mas que los premios, galardones, primas y emolumentos que indudablemente deberían acompañarlos si de trabajo se trata. Cuando la cuestión es superar o superarse a uno mismo ante complejos y limitaciones, solo, llegar al final es la máxima recompensa y se de lo que estoy hablando. Siempre me tocó pelearme conmigo mismo para derrotar miedos y perezas, para moverme en cualquier circunstancia sin que cuestas y escalones fueran obstáculo a mi inseguro caminar. Hoy que los años me lo ponen mas difícil, sigo pensando que no hay nada insuperable, que de una manera u otra uno tiene que llegar al final, a esa meta a la que se llega aunque uno no lo haga el primero ni bata ningún record.
Cada mañana inicio mi particular maratón, esa carrera de obstáculos que solo termina cuando al anochecer me voy a la cama con la satisfacción e haberle ganado un día mas a la vida…y mañana…de nuevo la batalla.

jueves, 25 de octubre de 2012

Sin límites...


Una mirada a nuestro entorno, nos puede servir de referencia, como se perciben las cosas de manera distinta, dependiendo de los ojos que lo contemplan.
La interpretación de las cosas y los hechos son siempre subjetivos y en ellos intervienen siempre nuestras experiencias, buenas o malas, que ha ido dejando huella durante toda nuestra vida.
La mía ha debido ser siempre positiva, es rara la ocasión en que algo me molesta o preocupa mas allá de los que es debido o razonable. Sin saber por que siempre termino por encontrar la parte positiva de las cosas y es anormal la ocasión en que percibo problemas, la mayoría de las veces inexistentes y obstáculos insalvables.
Quizá, el hecho de haberme tenido que enfrentar toda mi vida con dificultades físicas, (que para los demás no existen), ha creado en mí un escudo de defensa, que repele lo negativo en favor de la parte positiva de las cosas.
Si en alguna ocasión, hubiera llegado a pensar… ¡No puedo!, seguramente no habría podido y habria terminado por auto limitarme. Sabedores de esta manera de pensar, mis padres nunca se opusieron a que yo montara en bicicleta o en moto, a que fuera solo, caminado con mis muletas hasta el colegio o que bajara a jugar a la calle con mis amigos del barrio aún a sabiendas que en muchos de sus juegos yo no podría participar al no poder correr o saltar como les demás. Nunca nadie me impidió nada y mi libertad para moverme como quisiera era absoluta, por lo que tuve que adaptarme al medio como buenamente pude y creo que al final conseguí cosas que podrían ser impensables dada mi condición física.
Observo con cierta sorna y algo de incredulidad, la excesiva protección que hoy en día, prestan los padres a sus vástagos, que en perfectas condiciones físicas y mentales son limitados en algunas actividades que erróneamente consideran peligrosas y sin embargo les permiten pasar horas pegados al ordenador y la TV sin que posiblemente lleguen algún día a saber lo que era jugar a “guardias y ladrones”, “al burro”, “al clavo” a “pídola” o “al escondite inglés” (con el riesgo que tenían alguno de estos juegos, de que realmente te cayeras, o clavaras aquel rudimentario artilugio que una y otra vez clavabas en el suelo).
Ya no corretean por las calles, hoy atestas de vehículos, no llegan siquiera a pelearse entre ellos (estaría mal visto, o el tema se trataría como un acoso escolar o que se yo…).
Pegados y apegados a la informática, sin embargo, luchan contra seres imaginarios de la manera mas cruenta y cruda aunque irreal, entran en paginas que posiblemente no estén adecuadas para su edad y reciben información que sus mentes aún no formadas no son capaces de digerir.
Cuantas veces nos lesionábamos las rodillas en caídas estúpidas ¡y no pasaba nada!, nos hacíamos un chichón en la cabeza por golpes tontos ¡y no pasaba nada!, hoy entre algodones, se crían (mal crían) llenos de caprichos que consiguen con facilidad, sin imaginación para hacer de una chapa de botella un coche de carreras o de un viejo cajón y unos cojinetes un vehículo con el que deslizarse cuesta abajo. Protegidos, psicoanalizados y en el peor de los casos medicados con tranquilizantes al considerarles hiperactivos, terminaran por ser el germen de una sociedad dormida, fácil de manejar y manipular en la que siempre habrá alguien que termine por sacar tajada.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Y volvieron a las calles...


Hoy les he visto pasar  portando sus pancartas reivindicativas, apiñados formando un grupo compacto en lo físico y en sus voces de protesta, jóvenes desilusionados, angustiados ante su incierto futuro y tremendamente reivindicativos como hacia años no les veía.
Me recordaron aquellos años setenta y tantos, en los que las asambleas en las facultades eran nuestro pan diario, y aquellas manifestaciones, prohibidas y represaliadas con las que se pretendía acallar el descontento general y la injusticia manifiesta de un régimen totalitario que no se por que, comienza a recordármelo algo el actual gobierno.
Hoy, iban escoltados por la policía, las formas eran distintas, (no había persecuciones, era escolta y apertura de camino para estos manifestantes)  las preocupaciones también son diferentes,  pero ahí estaban de nuevo, los estudiantes descontentos. Durante muchos años he sentido que la juventud estaba dormida, usando uno de sus términos, “pasota”, acomodada en un devenir que se prometía o le prometían brillante y que hoy se ha tornado triste, problemático y eventual, en el que solo queda ya la protesta ante el descontento general, sumándose a los funcionarios y los pacientes a los que se ha dejado sin centros de urgencias a los que acudir, a los jubilados, a los que se hace pagar ahora sus medicamentos o a los que por mala fortuna necesitan de la ayuda física de otro para poder sobrevivir y se les retira la ayuda económica necesaria.
Protestan y se manifiestan sabiendo que muchos de ellos ya no podrán seguir sus carreras por motivos económicos, defraudados, solo les queda el derecho al pataleo sabiendo que son el futuro, un futuro que hoy se trunca y nos deja ver de nuevo que quienes nos gobiernan ( sean del color e ideología que sean), no son capaces de ilusionar, incentivar, estimular y seducir a esta sabia que hoy se estanca, para lograr un país prospero, en el que la sabiduría y conocimientos adquiridos en la universidad no terminen germinado en otros países en beneficio de quienes quizá hoy nos aprietan e impiden nuestro desarrollo.
Me he sentido identificado con ellos, un nudo en la garganta, me ha impedido unirme a sus voces de protesta, pues yo también tengo un hijo labrándose un futuro en esa Universidad hoy casi inaccesible. Se que conoce las dificultades con las que se va a encontrar, pero también siento su ilusión por lograr un hueco donde demostrar su valía.
Hoy habria gritado con ellos, me habria manifestado a su lado, si no fuera por que a mis 60 años desentonaría con aquel numeroso grupo de veiteañeros que hoy volvieron a salir a la calle, tras años de silencio.

jueves, 11 de octubre de 2012

¡Tengo derecho a...!


Es curioso ver como la mayoría de la gente cuando acude a una oficina a reclamar algo solo recuerda “Sus derechos”…nunca sus obligaciones, y esto que a nivel de trabajo diario observamos con harta frecuencia es algo muy extendido, “todo el mundo tiene derechos”… parece ser que ninguna obligación o al menos no se acuerdan de ellas.

Los derechos que la gente esgrime, en la gran mayoría de los casos no suelen estar reglamentados en ningún sitio, solamente lo que les parece de sentido común y por el mero hecho de serlo en ocasiones, lo convierten de derechos cual si de legisladores se tratase…y así algo tan común como pedir una información, se convierte en “un derecho a la información”, cosa que en ocasiones por tratarse de cuestiones muy privadas no se puede dar a cualquiera, o el propio interesado debe cumplir unos requisitos mínimos como puede ser el identificarse correctamente para tener acceso a la información.( obligación que olvidó y cuando se la recuerdas pone mala cara)º

Otras veces… la señora de la cola en el supermercado…aduce su derecho a pasar antes por caja por que tiene prisa o por que lleva pocas cosas…derecho que te hace saber con un codazo y poniendo cara de malas pulgas por que tu llevas muchos mas productos que ella y tiene que esperar.

La gran mayoría de las veces se confunde la educación con el derecho y como tal se aduce…tengo derecho a pasar yo primero en la acera pues vengo a mi derecha (Confunden el código de circulación con la cartilla de urbanidad a la que ya dedique un post hace tiempo), o… tengo derecho a tener un sitio en autobús urbano…y así un sin fin de situaciones.

Pocos recuerdan sus obligaciones…no tirar papeles y colillas en las calles, cerrar bien las puertas de un ascensor, no entorpecer el paso a la puerta de unos grandes almacenes o la puerta de una comunidad, con tertulias callejeras…

Derechos y mas derechos sin estar apoyados en obligaciones…y uno se pregunta ¿Quién tiene la culpa de que la gente actúe así?... se han relajado las normas de educación y todo el mundo se cree con derecho a todo, a criticar al vecino, a espiar sus conductas y exponerlas a la luz publica, a poner en entredicho y en tela de juicio cualquier situación… ¡por que sí! Por que tengo derecho a expresar mis opiniones (sin tener en cuenta los derechos de intimidad del vecino o la obligación de tener prudencia cuando se juzgan conductas de otros)

En este país… decía un amigo mío… todos somos seleccionadores de fútbol…abogados…médicos…jueces y si me apuráis hasta enterradores, entendemos de todo y de nada, pero que nuestros derechos…ni nos los toquen.

domingo, 7 de octubre de 2012

Psicoanalizando...

Muchas veces he relatado en este blog mis dificultades y en ocasiones esfuerzos para hacer una vida que podría llamarse normal, dentro de mi incapacidad para caminar durante mucho rato o para subir escaleras, muchas veces, y deben ser los años, me encuentro con obstáculos que antes superaba sin apenas esfuerzo y que ahora provocan en mi cierta desazón para superarlas. Pero esto no ha ocurrido siempre, una conversación con un amigo de la infancia, hace unos días, me recordaba su asombro ante mi manejo de la bicicleta, esa misma que ahora me deja con la lengua fuera y con la que apenas puedo recorrer unos 300 metros. Aquella bicicleta BH roja que me sirvió de vehículo para llegar todos los días al colegio y que aparcaba en los cuartos del carbón, pues no había otro sitio donde dejarla. Me recordaba montado en ella, correteando por el patio de los Maristas, perseguido por otros ciclistas que eran incapaces de alcanzarme y como en ocasiones hacia la burrada de soltar las manos y dirigirla solamente con mi cuerpo sin tocar el manillar con una pericia que ahora me parece imposible. Como en mas de una ocasión y pese a todo, tiraba mis muletas desde el muro del Campo San Francisco y detrás de ellas me descolgaba saltando desde mas de dos metros de altura haciéndome el machito ante mis amigos (No sé como no me rompí la crisma mas de una vez), Era capaz de seguir el ritmo en los juegos con mi hermano y mis amigos Juan Antonio, Rudi, Samuel, Fernando, Jesús, que formábamos un grupo unido por la vecindad y el colegio. Nunca me sentí diferente, nunca llegaron a pensar en mi como alguien que no podría hacer determinadas cosas y en ocasiones era yo precisamente quien las hacia y ellos no se atrevían. Tampoco recuerdo una protección especial ni una preocupación desmedida de mis padres y quizá eso fue lo que hizo que yo asumiera como normal, lo que nunca lo fue. No poder subirme a unos patines, ni correr, ni jugar al fútbol o al baloncesto fue motivo de trauma, ni necesitó como hoy hacen mil madres histéricas, que mis padres me llevaran a ningún psicólogo. Sabía perfectamente hasta donde podía llegar, que podía hacer y que no, asumiendo sin inconveniente alguno que si yo tenía limitaciones había otros que sin ser tan patentes también las tenían y no pasaba nada.
Hoy hay una histeria colectiva, me da la risa cada vez que oigo que alguien manda a su hijo al psicólogo por cualquier cosa, que se habla con mucha frecuencia de niños hiperactivos y se les trata como bichos raros sometiéndolos a ojo escrutador de estos profesionales, en los que no tengo ninguna confianza (lo siento, me parecen una profesión que ha dirigido mal su objetivo buscando un licito negocio), por eso, el otro día metí la pata cuando uno de mis sobrinos estaba molestando descaradamente a alguien que se encontraba cerca ante la mirara impasible de su madre que no le llamaba la atención. Por vergüenza ajena me disculpe diciendo ¡Perdone, es que su madre es psicóloga y le consiente todo para no traumatizarle!, fue entonces cuando al contestarme me di cuenta de que había patinado ¡No se preocupe yo también soy psicóloga! (Leñe, esto si que fue un tropezón) y pensé, ¡Estamos rodeados de psicólogos y continuamente analizados en nuestros actos sin que nos enteremos,¡es para poner lo pelos de punta! ¿Verdad?

viernes, 5 de octubre de 2012

A vueltas con el otoño...



En alguna ocasión ya dije que los meses de otoño son para mi, meses tristes de aniversarios que uno no debería recordar, de fechas en las que desaparecieron seres queridos y fechas en las que la tristeza hace presa sin que uno pueda evitarlo. La falta de luz, el sol que ya no acompaña, los días mas cortos y el frió, no ayudan a levantar el animo y a veces me descubro momentos de tristeza en los que todo parece oscuro, negativo, las pequeñas alegrías parecen diluirse pronto y parece que uno entra en el túnel del invierno.
Observar la lluvia sentado frente la ventana y el corretear de los viandantes para no mojarse, respirar ese aire húmedo y frió dejando volar los pensamientos a tiempos pasados, tampoco ayuda mucho y es que la vida es una mezcla de todo, tristezas y alegrías, luz y sombras, pasado y futuro, certeza e incertidumbre.
Octubre comienza una vez más, los tonos amarillentos del otoño, mezclados con verdes apagados de los árboles, cigüeñas, reuniéndose en lo alto para viajar a terrenos mas calidos, calles ensombrecidas y gentes abrigadas que han perdido los colores alegres de verano, otro otoño mas recordándome que yo también comienzo a entrar en la edad otoñal, en la que los problemas y preocupaciones deberían de ser ya menores o al menos asumidas con una nueva filosofía, según he oído contar a mis mayores y que aún no experimento, o al menos eso creo yo.
La tranquilidad que según dicen se siente al estar ya de vuelta de muchas cosas, al tener ya una experiencia y conocimiento de esta vida, al haber pasado ya por muchas vicisitudes, al haber conseguido una estabilidad tanto física, emocional, social y económica, aún no ha llegado a mi, ¿será que no he llegado aún a ese otoño?, 60 años tampoco son tantos como para estar de vuelta de todo y sigo notando que hay muchas cosas que me afectan, quizá mas de las esperadas, quizá mas de las que deba asumir o quizá mas de las que cabía esperar, pero aquí sigo, sintiendo el otoño triste como todos los otoños últimos de mi vida que espero no sean presagio del otoño de la edad que me espera.

viernes, 28 de septiembre de 2012

El cambio inexorable...


Realmente, uno en esta vida nunca puede estar seguro de nada, todo cambia alrededor sin que muchas veces podamos siquiera prever el cambio, ni las causas, ni el origen del mismo.
Cambian las actitudes de las personas que te rodean, cambia el ambiente en el que nos movemos, cambian las circunstancias y cambia hasta nuestra actitud de enfrentarnos con los cambios que se producen.
Unas veces, obviamos estos cambios por pasar casi desapercibidos al ser menores, otras, nos enfrentamos a ellos y otras los asumimos como asumimos que por ejemplo el cambio de capacidad física es algo natural que se produce con el tiempo y es inevitable.
¿No os ha ocurrido que habéis tratado de levantar algún peso, que antes lo hacíais con facilidad y ahora no podéis?, que cualquier movimiento brusco, os lleva a una punzada en el costado cuando antes erais ágiles y flexibles.
Cambian las expectativas de futuro, unas veces brillantes y prometedoras por otras oscuras e inciertas, cambia la promesa de soluciones por impedimentos inexplicables, cambia el pronostico de del tiempo y hasta nuestras ganas de hacer o no hacer algo.
Uno aprende, con el entrenamiento de los años, que no hay nada inmutable y para siempre, que nada es permanente (salvo esa mancha de tinta en la camisa que no hay quien la quite) y que lo que hoy es bueno, mañana puede ser malo y viceversa.
Inmersos en cambios permanentes, observamos como nuestro entorno varia a diario, Una calle que cambia de dirección, una mañana soleada que se torna gris, un nuevo despropósito de algún político que termina por cambiar reglamentos, disposiciones y leyes que hasta ahora nos regían y ya no valen ( lo mas habitual en los tiempos que corren) .
Estaréis conmigo en que tanto cambio produce en ocasiones desasosiego, incertidumbre, preocupación, asumíamos los cambios como algo consustancial a la vida misma, pero desde que se ha instaurado aquello que llamamos “crisis”, los cambios son generadores de “miedo”, miedo al futuro que nos espera y espera a nuestros hijos.
Pero siempre, siempre… nos quedará la esperanza de que todo vuelva a cambiar…