jueves, 4 de abril de 2013


Hoy quiero contaros una pequeña historia que ha llegado a mis manos. Como todos estos pequeños cuentos este tambien tiene su moraleja...

EL BURRO DEL CAMPESINO

Ya era viejo el pobre burro, un dia se cayó a un seco y profundo pozo. El campesino pensó: "Ya no valen ni el pozo seco, ni el burro viejo" y palada de tierra, tras palada de tierra intetó tapar el pozo y enterrar al burro. Pero, hasta el final no se dio cuenta que cada palada de tierra que echaba, se la sacudía el burro de encima y pisaba sobre ella... Y con sorpresa vio el campesino que el burro llegaba hasta la boca del pozo y salía trotando.

El que me contó esto dice que la vida nos tira tierra a todos. Y el truco para vivir feliz es sacudírsela, y aprovechar las dificultades para dar un paso hacia arriba. Es lo que hizo el burro del cuento.

miércoles, 27 de marzo de 2013

La carretera y las misas...

Siguiendo con las mil historias divertidas que vengo contando, de vez  en cuando, en este blog, acaecidas en mi larga vida laboral, llega a mi recuerdo una acaecida hace ya muuuuuuchos años mientras yo tramitaba siniestros allá por el año 1982, en que el cura párroco de una localidad Cacereña tenia la mala fortuna de arrollar a la salida de una curva, con su SEAT 850, a una pareja de la Guardia Civil a la que dejaba mal herida. Los compañeros de estos que realizaron el atestado hacían ya en aquella época, constar en su informe, el alto grado de alcoholemia del "pater", el cual se justificó en su declaración de la siguiente manera...¡Miren ustedes!... llevo trabajando desde las 8 de la mañana, sin apenas haber tomado un desayuno y llevo impartidas 7 misas en los alrededores, entiendan ustedes que... ¡mi profesión me exige beber vino durante la realización misa!...tenia cierta razón... es la única profesión que conozco en la que hay que beber y no solo esta permitido, si no que además es obligatorio...Así pues esta Semana Santa...CUIDADO CON LA CARRETERA, se dirán muchas misas...

martes, 26 de marzo de 2013

Respeto y convivencia...


Nací en una gran familia que me enseño lo que era el respeto, la educación, los buenos modales y el saber estar en cada momento por difícil que este fuera.
Los años fueron puliendo aquellas primeras enseñanzas, mas bien ejemplos, que recibí de mis progenitores y nunca levanté la voz a nadie aunque lo estuviera mereciendo.
Hoy, observo con tristeza que casi nadie hace uso de la palabra “respeto”, los ejemplos, (nunca buenos) de programas televisivos en los que el vocerío, el insulto, el sacar los trapos sucios a relucir, son el pan nuestro de cada día y están siendo la escuela de una población y gentes que creen tener patente de corso para pisotear a todo el mundo, para olvidar que la convivencia de basa en la premisa de no herir al vecino y saber guardar silencio en los instantes mas delicados.
Ceder el puesto a una persona mayor en el autobús, dejar paso en una puerta a los que salen antes de entrar, abrir la puerta para quien viene cargado con bolsas o tiene alguna dificultad, son meros detalles que han desaparecido en nuestro que hacer diario. El codazo y empujón han sustituido a las buenas formas, las palabras “disculpe”, “gracias”, “lo siento”, “por favor”, han dejado de utilizarse y en su lugar como mucho surge un gruñido ininteligible más propio de un animal que de una persona.
Las conversaciones en el trabajo, cuando se atiende a alguien, siempre comienzan por parte de nuestro interlocutor con un amenazador... ¡Vamos a ver!...que ya te pone en guardia sobre lo que viene después que suele ser un chaparrón de incongruencias y exigencias sin sentido en la mayoría de las ocasiones.(Todo el mundo parece tener derechos pero nunca obligaciones). En la calle, cuando alguien te solicita, suele hacerlo con un... ¡Oye tu!... que pretende ser signo de cercanía cuando en realidad es una falta de respeto.
Muchas veces y haciendo uso de aquellas viejas enseñanzas, uno se calla y responde con amabilidad que nunca es correspondida y echa de menos aquella vieja cartilla de “urbanidad”, manual de buenos usos y costumbres, que era de uso obligatorio en la enseñanza y que hoy cuando uno la lee solo da risa y lastima por lo que con ella se perdió.
Los grandilocuentes planes de estudio han olvidado lo fundamental...enseñar “respeto” y convivencia.
Por todo ello, no me ha extrañado oír en algún noticiario, que algunos políticos están siendo acosados en sus propios domicilios por manifestantes vociferantes y agresivos, que olvidaron algo tan importante como que el dialogo comienza por respetar al interlocutor, por pedir educadamente lo que a cada uno corresponde y razonar...si razonar, no chillar a través de un megáfono molestando incluso a quien nada tiene que ver con el asunto.
En fin, de aquellos polvos vienen estos barros, quien no aprendió el significado de la palabra “respeto”, tampoco sabrá el significado de la palabra “convivencia”

lunes, 18 de marzo de 2013

Un humilde virus informático....

Hola, me llamo Chal-li, acabas de ser infectado por el último tipo de virus creado, el virus manual Chal-li. Soy un virus humilde y no me reenvío automáticamente ni borro ningún disco al ser recibido. Por lo tanto, agradecería tu colaboración. 

Lo primero que debes hacer es ir a la carpeta de Windows y borrar unos cuantos ficheros, si puede ser que suenen importantes como el win.ini, command.com y alguno otro que se te ocurra. A continuación reenvíame todos los nombres de tu libreta de direcciones. Si quieres darme más fama sería un detalle que por último borraras el disco duro o le prendieras fuego a 
la CPU. 

Muchas
 gracias por tu atención y te agradezco de antemano tu ayuda. 

Chal-li.

viernes, 15 de marzo de 2013

Aquel éxodo anual...


6,30 de la mañana. Madrugar no era mas que una manera de comenzar un largo viaje, unas vacaciones siempre esperadas y deseadas con las que soñábamos durante todo el año.
Mi madre, previsora, ya había ordenado todos los equipajes y nos tenia preparado un desayuno para coger fuerzas ante el camino que nos aguardaba.
Mientras, mi padre iba bajando y colocando maletas, bultos y paquetes en el viejo 600 que esperaba a la puerta... sobre la baca, una bicicleta, maletas bolsas, cubiertas con un plástico, le daban un aspecto de destartalado carruaje en tiempos de mudanza que luego mas tarde veríamos copiados por los Magrebies que bajaban de Alemania a su Africa natal.
700 kilómetros nos separaban de nuestro destino en Asturias y muchas veces me he preguntado ¿cómo fuimos capaces de hacer aquellos viajes con ese pequeño y rudimentario vehículo?.
Las etapas estaban marcadas, una hora y media hasta Zamora, cruzando su puente de hierro y por el centro de la ciudad. El olor a galletas recién horneadas, (al entrar en Zamora, había una fábrica de Reglero nada mas pasar el puente), ya marcaba nuestro primer hito en el camino. Otra hora y media hasta Benavente cruzando por Roales, Montamarta (donde siempre comentábamos al paso, el estado del embalse que desde la carretera se veía), Granja de Morerulea, Santovenia, Barcial del Barco... para terminar en Benavente en el "Hostal Martín", que había a la entrada frente a una fabrica de aceitunas y hoy convertido en residencia de ancianos.
Esta era nuestra primera parada en la que un nuevo desayuno con tostadas y magdalenas nos es estaba esperando cada año en un rito imperturbable que nunca se perdía.
Luego, continuábamos nuestro periplo camino de León, pasando por Villamañan y dejando Valencia de Don Juan a nuestra derecha...León nos recibía a su entrada con aquellas grandes fabricas de antibióticos que siempre nos sorprendían con el humo de las grandes chimeneas y el movimiento fabril y febril de las gentes que en ellas se entregaban a su labor diaria.
Había que cruzar por el centro de León, camino de Pajares y nuestro 600 ya pedía un descanso. Recalentado, por la carga y el largo camino, había que parar para reponer agua en su radiador (siempre con el motor en marcha, según decía mi padre para evitar que se rajara el bloque del motor). Una gran fuente con forma de Tinaja, en un paraje a la salida de León, era el lugar elegido, unos bancos de piedra que la rodeaban, servían de escondite en nuestros juegos mientras mi padre le dedicaba unos momentos a nuestra cabalgadura y nosotros admirábamos a lo lejos las primeras montañas que tendríamos que cruzar hasta tierras asturianas. El corazón se nos aceleraba ante la cercanía de aquella tierra querida, soñada y añorada durante el largo invierno y en la que tres meses al año abría sus brazos para acogernos en unas vacaciones que quedaron grabadas en nuestra memoria.
Pajares, era la prueba de fuego para nuestro transporte, que siempre fue superada sorprendentemente a pesar de la carga y los kilómetros andados. Parada obligada en el Parador Nacional, nuevo café y estirón de piernas sintiendo la alegría en el alma mientras nuestra vista se recreaba en la montaña, los verdes prados y el aire limpio que llenaba nuestros pulmones. Cerca se encontraba ya nuestra primera meta final y descanso del primer día de viaje. Turón, la casa de mis tíos Sabino y Amor, nos esperaba con el cariño de esa familia que siempre nos recibía con los brazos abiertos y la alegría de volver a estar todos juntos aunque solo fuera por una horas.
Después de la comida un nuevo inicio  del camino hasta las orillas del mar, donde las grandes olas del Cantábrico y sus frías aguas nos esperaban. El viejo caserón de aquella Isla de remanso y tranquilidad abría cada año sus puertas para acogernos en aquellos tres meses del verano, en los que uno siempre tenia la sensación de que nunca tendrían fin.
Viejo 600 hoy recordado al encontrar entre mis fotos esta en la que tres hermanos y mi prima María Jesús, posábamos con él a la puerta de la casa de mis tíos en Turón...¡Cuantos años y parece que fue ayer...

martes, 12 de marzo de 2013

Recuerdos de Un Turón, dormidos en mi memoria...


La larga ladera de carbón ennegrecida, el castillete de la mina asomando por encima de los tejados y en el valle ese olor a carbón, el ruido de las renqueantes locomotoras arrastrando vagonetas repletas del negro mineral y una asturianada, en la garganta de un minero, mientras sus compañeros apuran el “culín” de sidra sabiamente escanciado, desde la altura justa con pulso firme y precisión extrema que uno nunca llegó a dominar…
En la curva el viejo cine y a su lado el negro río, un poco más arriba casi frente al colegio, la casa de mi primo Nacho, con su gran escalinata sorteando la ladera del monte hasta llegar a la terraza de acceso, desde la que se divisa toda “la veguina”, con sus “cuarteles” llenos de vida y laboriosa actividad en el “pozu”…
Al fondo el monte y en su ladera el cementerio dominando el valle, ese cementerio en el que hoy reposan mi padrino y sus hermanos…cuantos recuerdos, cuantas horas correteando entre los viejos caserones siempre bajo la atenta mirada de mi madre y mis tíos…
Turón, ese Turón al que dedique el primer post de este blog, hoy vuelve a mi a  mi memoria gracias a un Power point de un amigo sobre esa Asturias que llevo en el alma, no olvido nada…siempre esta en mi alma, las muchas horas vividas en aquellas tierras, la niñez lejana y tan cercana en mi mente…
Hoy la ladera es verde…el castillete está parado y la mina cerrada, ya no canta el “picador” su asturianda y las viejas máquinas acarreando el carbón, han desaparecido del paisaje dejando en lugar de sus vías una pequeña carretera de acceso al lugar donde se encontraban los viejos cuarteles hoy sustituidos por modernos edificios, el cine ya no existe y el río ha recuperado sus cristalinas aguas, pero Turón sigue en mi alma igual, nada ha cambiado...¡No quiero que cambie! Su imagen, grabada en mi memoria….

viernes, 8 de marzo de 2013

Tres lugares...


Salamanca, es una de las ciudades mas acogedoras del mundo, calles peatonales y callejas nos llevan entre monumentos al pasado, un pasado que aún se conserva en los empedrados de las calles, muy propios a tropezones y caídas.

Siempre dije que hay dos lugares en los que me siento muy cómodo…Pedraza ( En Segovia) y El Castrillo de los Polvazares ( Astorga), sus calles empedradas de manera desigual hacen que todos vayan tropezando y casi cayendo… allí es donde yo “disimulo mas”…¡No se nota mi cojera!... nos igualamos todos sin necesidad de que los demás padezcan enfermedad alguna y a la vez experimentan lo que yo vivo a cada instante…la posibilidad de romperte las narices por un tropezón tonto…( Dios no quiera que nadie se las rompa).

Pues bien… Salamanca se está convirtiendo en mi tercer lugar preferido… calles peatonales recién arregladas que por las mañanas permiten el trafico de camiones de carga y descarga, están dejando paso a baldosas y losas levantadas que nadie se molesta en arreglar y son causa de tropezones continuos para todo ciudadano que no vaya mirando el suelo… ¡Con la de cosas bonitas que hay que ver en Salamanca si levantas la mirada!...¡Zas!...el suelo te acoge duramente...

Hoy mientras paseaba he visto dos de estas caídas,..Tropezón con baldosa levantada, cara de sorpresa, pérdida de equilibrio y trompazo con el duro suelo, improperio lanzado contra el Ayuntamiento y como no… carcajada de los viandantes…esos mismos que veinte metros más adelante van a estar en la misma situación si no van con cuidado…

En fin…ya tengo tres sitios preferidos.
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Otros caminos...


Días de lluvia y sombras, triste y frío invierno, que poco acompaña en mi caminar diario por esta ciudad hermosa en la que el sol cuando luce, juega a hacer reflejos dorados sobre sus piedras. Roma la chica, ágora de grandes pensadores, escritores, científicos, eruditos varios, que en las aulas de su universidad derramaron su sapiencia.
Me es difícil caminar con agua en el suelo, pero ahora mas que nunca debo cumplir el rito diario de andar al menos durante una hora,(prescripción medica ineludible), vuelvo a recorrer viejas calles, variando mi ruta diaria para evitar la monotonía, ruas llenas de mil historias, de bullicio estudiantil saliendo de las clases o divirtiéndose en horas de asueto. Salamanca sigue siendo una ciudad para caminar, para pasear tranquilamente entre edificios históricos cuya dorada piedra de Villamayor hacen que sea una ciudad única, irrepetible, tranquila. En ella se puede llegar a cualquier parte caminando y caminando hoy dirigí mis pasos hacia las catedrales. Rua Mayor adelante,(Calle en la que nací), con paso lento por temor a algún patinazo por el agua caída, llegué hasta la Plaza de Anaya, a la puerta de mi antigua facultad de Derecho en la que tantas horas pasé tratando que la ciencia jurídica entrara en mi vida y en la que tuve el honor de tener por maestros a D. Alfredo Calonge Matellanes, D. Lamberto Echevarria, D. José Delgado Pinto, D. Francisco Tomás y Valiente, Dª Gloria Vegé Cantón, D. Enrique Gimbernat Ordeig, D. Carlos García Valdés, José Luis de los Mozos y tantos otros... Cuantas horas, y tiempos muertos en los que tomaba café en las viejas caballerizas de Anaya con mis amigos y compañeros Tomás Roco y Alberto Santa Maria. Días de vino y rosas, tiempos de estudio en los que la vida aún se presentaba larga y prometedora. Ya han pasado mas de cuarenta años, perdí la pista a mis amigos Tomas y Alberto, mi camino fue por otros derroteros distintos a los de la practica jurídica, pero ahí sigue el viejo edificio, recordándome aquellos tiempos, testigo mudo de mil ilusiones, esfuerzos y esperanzas, exámenes y practicas que quedaron en vía muerta, pues uno se dedicó a otros menesteres en la empresa privada. Hoy mi recuerdo fue para un tiempo pasado en el que la vida aún no había enseñado aún sus garras, un tiempo en el que la mayor preocupación era aprobar una asignatura.
Vieja Salamanca llena de recuerdos, hoy has revivido en mí aquellos dulces años en los que aprendí el valor de la amistad y que el esfuerzo diario, poco a poco, con constancia y sin desfallecer acaba teniendo su recompensa.Hoy,jubilado de una rutina laboral, he sentido que la vida me ha llevado por otros derroteros que no fueron malos, pero no por aquellos para los que yo me preparé. La vida termina por marcar sus caminos y lo que al final cuenta es poder terminar la andadura con la frente alta de haber cumplido sin desfallecer...

lunes, 4 de marzo de 2013

Siempre hay un "primer dia"...


Era mi primer día y la sensación de que algo no era normal fue, que abrí los ojos a las 7 de la mañana y no tuve necesidad de saltar de la cama, una sonrisa debió dibujarse en mi cara mientras volvía a quedarme semidormido pensando ¡Ya no tengo que madrugar!. Tan solo una hora y media después ya me había levantado y tras tomar un café con toda la calma del mundo, sentí que estaba de vacaciones, unas largas vacaciones que solo se interrumpirían un día a la semana para volver a lo que era habitual.
Mi mente aún no se hace a la idea de lo que me espera, largas horas sin tener que ir al trabajo y preocupaciones por que este salga a diario sin dejar nada atrás.
Salí a la calle y la calle era nueva para mí. Las mañanas encerrado en una oficina, durante años, me habían alejado de ese ajetreo urbano que hoy pude contemplar con clama, sin tener que ir con prisas a ninguna parte y con la mente despejada absorbiendo todo cuanto me rodeaba y en lo que antes no había reparado pese a haberlo visto en muchas ocasiones, pero que no había sido procesado por mi mente, ahora libre, emancipada, autónoma.
Gentes al sol de la mañana dejando pasar las horas como yo hacia en aquel instante, quizá jubilados o desocupados, se mezclaban con otros que apresurados, cartera en mano y papeles bajo el brazo, eran la imagen de lo que yo fui hasta hoy.
Era mi primer día y me dispuse a disfrutar tranquilo de esa mañana en la que por suerte, además, me acompaño mi mujer que estaba de libranza después de una larga guardia.
Desayuno en Las Torres, paseo por la Plaza Mayor mirando escaparates y dejando pasar el tiempo como si ahora el tiempo ya no tuviera importancia.
No miré ni una sola vez el reloj, que  antes era motivo permanente de consulta. Mi única preocupación era estar con  mi mujer disfrutando de esas primeras horas libres y esos tímidos rayos de un sol de Marzo que no lograban calentar el ambiente.
No se cuanto tiempo duró el paseo, esta vez, no había que ir a ningún sitio en concreto y solo se trataba de recrearse en una libertad que acababa de nacer.
Fue mi primera mañana de jubilado y el primer día en que no tuve que correr para comer y volver al trabajo.
Habrá muchos días iguales, muchas horas para dedicar a la lectura, al paseo o a ayudar en las labores hogareñas. Hoy fue mi primer día de otros muchos que aún quedan por venir…

martes, 26 de febrero de 2013

Hasta siempre...

Hoy tocaba poner un correo electrónico a mis compañeros de fatigas comunicándoles mi ausencia a partir del día 1, previamente había pedido el visto bueno de mi superior y con él me dispuse a redactar unas líneas que pretendí fueran escuetas y simples, pero un nudo en mi garganta y una nube en mi cabeza impedían que expresase todo aquello que me hubiera gustado decir en pocas líneas.

Son tantos los años compartidos, de trabajo, viajes, reuniones, cursos, que siempre tiene uno la sensación de que se quedara en el tintero (esta vez entre las techas del ordenador) lo mas importante, como así ha sido. El agradecimiento por su comprensión en mis fallos, el orgullo de haber compartido con todos ellos un trabajo y el deseo de que todo les salga bien en su labor diaria y un día puedan llegar a la meta que hoy llego yo.

He echado la vista atrás de estos últimos 32 años, en ellos he pasado momentos buenos y malos, alegres y tristes, ilusionados y decepcionados, pero retazos de una vida en la que siempre pretendí cumplir con una obligación por la que a final de mes se me pagaba, pero que yo entendía no era este el motor que cada día me empujaba a estar disponible y dispuesto para resolver todo cuanto se me planteara en la labor cotidiana. No se si habré logrado mi objetivo personal de no poner mala cara nunca, de estar al pie del cañón cada vez que se me necesitara y haber servido de algo en el trabajo común que todos hemos realizado durante todo este tiempo, solo no hubiera podido llegar al final.

Me voy con el sentimiento de haber sido útil, de no haber herido a nadie y haber logrado olvidar momentos duros en los que quizá me equivoque y quizá se equivocaron conmigo.

Un alubión de correos llenó mi buzón a los pocos minutos de haber enviado el mío. El nudo en la garganta desapareció para llenar por unos instantes mis ojos de unas lágrimas que tuve que disimular. ¡No habían sido inútiles mis desvelos!, una sonrisa se ha dibujado en mi cara y hoy creo que nada va a hacerla desaparecer. Todo llega en esta vida, incluso aquello que perecía no hace mucho muy lejano. El teléfono, tampoco ha dejado de sonar y entre bromas y veras he sentido el cariño de esos compañeros que hoy me daban la enhorabuena (alguno me pedía que reconsiderara volver al trabajo, jejejeje, ¡Lo siento, pero es mi hora!), ahora os toca seguir a vosotros solos en el camino, alguno me echará de menos, otros me olvidaran con el tiempo que todo lo borra, pero yo os seguiré recordando a cada uno, pues todos habéis formado parte de mi vida en algún momento.

Hasta siempre compañeros…

viernes, 22 de febrero de 2013

La suerte de Rosita...


Dice el corrido de Rosita Álvarez: "La noche que la mataron Rosita estaba de suerte: de tres tiros que le dieron nomás uno era de muerte"…
Algo así deben estar pensando los dirigentes de nuestro país con los recortes y trabas a una Seguridad Social, que antes por lo menos, funcionada y prestaba unos servicios excelentes en los que todo ciudadano tenía cabida y era atendido  precisamente en momentos difíciles y agobiantes como los que suelen presentar los temas de salud.
Hoy las urgencias están saturadas, (dos horas de espera para una urgencia, con un poco de suerte) las  listas de espera para operaciones (6 meses para vascular y 9 para traumatología) nos trasladan la imagen de una nación tercermundista donde ya la propia sala de urgencias esta en lamentable estado con molduras sujetas con espadrapo, cajas amontonadas donde no debían estar, asientos remendados con alambre, suciedad… (¡Si suciedad!, en un hospital como el Clínico de Salamanca), falta de material (hasta las gasas se escatiman) y un largo etcétera que logra producir mayor angustia a quien a estos centros acude buscando la tranquilidad de saberse en buenas manos (que siguen luchando con gran profesionalidad, pese a los recortes).
Igualmente deben pensar que tenemos suerte… (Igual que Rosita Álvarez), los señores Conejales y Alcalde de Salamanca con respecto a las personas que tenemos limitación de movimiento y necesitamos el vehículo como si de una gran silla de ruedas se tratara. Desde el día uno de Enero, se nos cobra en aparcamiento de la hora (zona azul) pese a tener una tarjeta de la Comunidad económica, firmada y sellada por el propio ayuntamiento, reconociendo y autorizando dicho aparcamiento como "minusválido". ¡Esta bien!, pagamos, (personalmente esto no me importa pues no supone un gran quebranto económico) pero lo lamentable es que se paga por presiones de la empresa concesionaria de la regulación y vigilancia de la hora que en su afán crematístico ha llegado a estos extremos, auspiciada por el Ayuntamiento, que supongo también sacará presuntamente,tajada del asunto y luego hacen la vista gorda (dicen que no es de su competencia) cuando ven vehículos no autorizados ocupando plazas reservadas de minusvalidos. ¡Bien!, ¡Estupendo!, yo ya llevo avisada a la grúa municipal tres veces esta semana ante el uso indebido de desaprensivos insolidários que sin autorización ocupan estas plazas, o lo que es peor por gentes que han fotocopiado una autorización que nadie se molesta en verificar (de mis avisos a la grúa, surgió uno de estos farsantes aprovechado, que tenia una fotocopia de un familiar de una autorización que además estaba caducada). ¡Magnifico!...
Mas lamentable es que haya quien piensa que las personas que necesitamos estas plazas “tenemos un privilegio” (como se me ha llegado a decir entre insultos y amenazas), ¡Se lo cambio por una de sus piernas y le dejo la plaza para siempre!...No sabrán nunca, lo que a mi en particular me cuesta caminar 200 metros y el dolor que hay que soportar los días de lluvia…(pero les importa un comino)…Y luego se les llenara  a todos la boca, hablando de las campañas de movilidad y otras zarandajas que nunca son verdad, salvo que el concejal de turno tenga un “amiguete” que se dedica a rebajar bordillos o cosas similares…¡Tenemos una suerte!...Igual que “Rosita Álvarez”…

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cuestión de hemisferios...


Ayer leía un artículo sobre la “inteligencia emocional”, ese tipo de actuación que lleva a conectar con los demás y a pacificar situaciones conflictivas, a sentir empatía o antipatía y a saber ponerse en el lugar de otro cuando peor se encuentra o más difícil es.
Según el artículo, nuestro cerebro esta divido en dos hemisferios bien definidos, (parte izquierda, que es la racional metódica estricta y la derecha donde gobiernan las emociones y sentimientos). En nuestra actividad diaria ambos hemisferios están en perfecta sincronía en cada una de las decisiones y actitudes que uno toma, pero en mi caso, desde hace unos días, noto que hay conflicto entre ambos. Por un lado, lo racional, metódico, regulado y exacto, choca con sentimientos unas veces de alegría y otras de contrariedad o tristeza, que no acaban de salir a flote liberándome de esta guerra interna.
Son muchos los años luchando por hacer bien las cosas, por conseguir terminar el día satisfecho de una labor (a veces callada y otras no tanto, a veces reconocida y otras… ¡Da lo mismo!)...que ha venido ocupándome durante los últimos años.
Se acercan cambios,como ya decía hace unos días, que siempre crean inquietud como cualquier cambio en nuestra vida. Lo rutinario, repetido, común y habitual, que daba seguridad y confianza, se rompe creando unas nuevas expectativas que se desean y a la vez  hacen dar,diente con diente en una interminable devaneo entre el hemisferio izquierdo y el derecho, entre deseos y razón.
Ya he pasado en otras ocasiones por situaciones similares de las que no recordaba hasta ahora, esta lucha interna que el tiempo termina por hacer desaparecer desvaneciéndose en la brumas de la memoria.
Sin poder (y lo que es peor, sin saber como) desahogar inquietudes, termino por descubrirme en algunos momentos abstraído, distante, confuso, moviendo la cabeza de un lado a otro como tratando de echar fuera esas inquietudes que no tienen sentido, pues todo esta ya programado, medido y ajustado de tal manera que uno muy poco puede variar.
No se trata de aplicar la teoría de la fatalidad y el destino inmutable, ¡No existe ninguno de los dos!... (al menos yo me niego a creer que existan), si así llegara a pensar, habría terminado por creer que mi cojera era cosa del destino o fatalidad en las estadísticas (¡Me tocó la china! y ya está...), de igual manera, podría haberme tocado la lotería o haber nacido en África y ser uno de tantos que cruzan el estrecho jugándose la vida en busca de un mundo mejor.
Tampoco se trata de ser conformista y esperar pacientemente a que te caiga en la cabeza aquella escalera cuando pasas por debajo de ella. ¡El destino!... Diría algún atontao y yo añadiría…¡Que destino ni porras, no haber pasado por debajo leñe!
En fin, por lo que veo es una cuestión de “hemisferios derechos” y “hemisferios izquierdos”. ¿Derechas e izquierdas?...¿A que me suena a mi esto?...

viernes, 15 de febrero de 2013

¡Salud! y que dure...


Luz de estrellas en el firmamento, que presagian la helada de la noche. Parpadeantes soles lejanos que nos  muestran lo insignificantes que somos en este universo en el que el misterio de la vida sigue sin estar resuelto mientras nos empeñamos en seguir mirándonos el ombligo como centro de la creación.
Hoy me he sentido muy pequeño, he visto la fragilidad humana, el dolor y la impotencia que se respira cuando la enfermedad hace mella y el saber humano es incapaz de terminar con los males que nos aquejan.
Una conversación, el recuerdo de un amigo que se debate entre la vida y la muerte luchando contra esa enfermedad que cuesta nombrar por el temor que todos sentimos ante ella. Cáncer: Enfermedad provocada por un grupo de células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma invadiendo el cuerpo.
Muchos son los años que llevan luchando los científicos e investigadores de todo el mundo, contra este mal, ganando alguna que otra batalla pero sin conseguir terminar con esa guerra emprendida contra el mal que queja a la humanidad.
Hoy, los recortes en los presupuestos y personal hacen que la ciencia se ralentice, que cada vez menos personas puedan luchar en estas batallas y el mal gane terreno que había perdido en años anteriores.
¿Es todo cuestión de dinero?, pues al parecer si…la humanidad es tan corta en su manera de pensar y actuar, que el vil metal todo lo puede (poderoso caballero…).
¡Que cortitos somos los seres humanos!, olvidamos lo esencial y damos prioridad a cosas materiales aunque en nuestras bocas siempre este la “salud” en las conversaciones, parece que al final no se le termina de dar la importancia real que tiene. Se cierran centros y hospitales, se recorta en medicamentos y ayudas, se hace negocio particular de la enfermedad en consultas privadas y se termina por pensar que la enfermedad es cosa de otros, que a uno no va a ocurrirle nunca nada y que los familiares que nos rodean son inmunes eternamente.
Pues bien, esto es lo mismo que deben pensar esas mentes brillantes que nos gobiernan y que cada día nos sorprenden con algo nuevo (debe ser que el ministro de turno que no invente algo corre el riesgo de que lo echen).
En fin, “salud compañeros”, pues como nos toque la “china” lo tendremos claro, la masificación de los hospitales, mal gestionados (supongo que aún privatizándolos seria peor pues primaria el negocio sobre la salud), los medicamentos cada día subiendo de precio y si me apuráis bajando en calidad (tengo mis dudas sobre los genéricos aunque los médicos digan lo contrario), la huida de los verdaderos profesionales, médicos, investigadores, científicos a otros países nos va a terminar convirtiendo en un país tercermundista. Lo dicho ¡Salud! Y que nos dure mucho….

lunes, 11 de febrero de 2013

Un día especial

Aquella vela que se encendió un 2 de Enero de 1981, esta a punto de consumirse, en su lugar, quedara una pequeña lamparilla como aquellas que se colocaban en un recipiente de aceite, frente a alguna imagen venerada.

Esa vela ha durado 32 años de vida laboral en la que por mi existencia han pasado innumerables compañeros, colaboradores, abogados,procuradores, peritos que ha llenado mi agenda personal y mi vida. (La agenda indica que tengo registradas 1.730 personas y no son ni la mitad de las que pueden haber pasado por mi vida en esos 32 años).

Momentos buenos y malos, exitos y fracasos alegrías y tristezas, viajes, reuniones, cursos de formación, convenciones y un trabajo constante en el que puedo decir sin lugar a dudas he sido afortunado, sobretodo en estos momentos tan difíciles en los que un trabajo estable y continuo es un privilegio del que he podido disfrutar durante todo ese tiempo...

Atrás quedan muchas horas dedicadas a resolver problemas ajenos, quizá dejando en segundo plano los personales y olvidando que necesitaba cuidarme más en el plano físico de lo que he hecho hasta el presente.

Durante todos esos años, solo tuve una baja de dos meses que corté voluntariamente pues la actividad diaria era capaz de hacerme olvidar malos augurios que por fortuna nunca se llegaron a cumplir. Hoy, a apenas unos días de mi jubilación parcial el recuerdo de todos cuantos por mi vida han pasado, llena de nostalgia y agradecimiento hacia aquellos que arrimaron su hombro para que yo pudiera hacer mi trabajo y compartieron logros que de otra manera quizás nunca hubiera conseguido.

Una nueva puerta se abre cuando otra esta a punto de cerrarse. Quizá ahora pueda dedicar horas al ejercicio que tanta falta me hace, a los míos, a sus preocupaciones y necesidades, a la lectura de aquellos libros que dormidos en los estantes esperan su momento.

No romperé mi actividad laboral totalmente, seguiré en contacto con mis compañeros de viaje compartiendo sus inquietudes aunque solo sea a “trompicones”. Alguno me echara de menos (hay quien se niega a que mi momento llegue y no quieren perderme de vista, lo que no deja de ser un halago), otros se alegraran maliciosamente (los menos) o con la misma alegría que yo siento en estos momentos (los mas). A todos ellos gracias por haberme dejado compartir vuestro trabajo, al menos aquella lamparilla de la que hablaba en un principio, seguirá encendida, quizá no de mucha luz, pero espero que siga luciendo aún durante mucho tiempo, mientras las fuerzas no me falten y alguien necesite ese pequeño destello.

Jubilación viene de Júbilo, de alegría, de regocijo y satisfacción. Hoy que cumplo 61 años, el regalo que me hace la vida es doble, poder seguir celebrando años y terminar (no del todo) una carrera que hace 32 años comenzó en una vieja oficina de la Calle Meléndez, tras una vetusta mesa de madera, una Olvetti y unos arcaicos archivos. Hoy inicio otra etapa de mi vida. Gracias a todos por haber compartido conmigo este dia especial.

martes, 5 de febrero de 2013

Inquietud...


Hoy he recibido varias llamadas telefónicas de amigos lectores de este humilde blog. ¡Tranquilos!, no me pasa nada que no sea nostalgia de años pasados y quizá algo de inquietud ante el futuro inmediato. La incertidumbre que todos sufrimos con los continuos e imprevisibles cambios también acaba haciéndome mella pese a la coraza que uno trata de ponerse todas las mañanas.
Para empezar he decidido no encender la TV y ver las primeras noticias mientras me arreglo, ni encender la radio del coche mientras voy al trabajo, ya que últimamente también viene cargada de desagradables noticias. En su lugar escucho un CD de IL Divo, que un día me regaló una compañera de trabajo y el ánimo se relaja con las melodías. (Debe ser verdad aquello de que la música amansa las fieras y no hay mayor fiera que la propia inquietud sin sentido).
Mientras conduzco y sin perder la atención debida al tráfico de la mañana, repaso mentalmente las cosas pendientes del día, otro mas a sumar en la larga caminata laboral, el ánimo se eleva al pensar que uno sigue siendo útil y que hay mucho por hacer aún, pero también comienzo a sentir que cada día esta mas cerca el momento de ir parando, de iniciar la frenada, que no deseo brusca ni tajante, pero si necesaria pues siento que los años no han pasado en balde, que las fuerzas, la concentración, la lucidez instantánea que he venido usando hasta el presente, comienza a pedir un momento de reposo. Por muy buena voluntad que ponga, hay ya momentos en los que si antes disfrutaba con ese ajetreo y hacer laborioso hoy siento la pesadez de movimientos y mi cabeza tarda en procesar la información algo mas de lo que es deseado.(Debe estar llenándose mi disco duro).
Tengo fuerzas para seguir, animo para hacerlo y disposición para cumplir con mis obligaciones, pero siento que el entorno se vuelve hostil día a día. No es ya la labor encomendada, los procedimientos nuevos que suponen un reto superable y la sal de la vida. No sabría decir a ciencia cierta que es, pero intuyo que voy entrando en eso que eufemísticamente llaman la tercera edad, donde uno mira de reojo las esquelas de los periódicos y las edades de aquellos que ya desaparecen, sintiendo un extraño alivio cuando estas superan en unas decenas de años la edad que uno tiene.
No tiene por que volver a cumplirse la mala suerte de mi padre y de mi suegro, ambos fallecidos con 64 años, una año antes de su jubilación. No tiene por que repetirse la historia, pero inconscientemente algo me inquieta… ¿Los años que pasan?.... curiosamente uno desea que hechos previstos lleguen sin tener en cuenta que cuando uno desea que pase el tiempo para que estos se produzcan, en el fondo lo que esta haciendo es desear que se agote el tiempo que queda…y es precisamente esa contradicción, la que quizá me mantenga inquieto.
¡Nada importante!, supongo que a todo el mundo le pasa al llegar a determinada edad. En fin, que el tiempo siga pasando es lo importante y que uno pueda seguir contando aunque sea estas inquietudes.

jueves, 31 de enero de 2013

La muela...


Cuando tenemos que hacer alguna cola, uno recuerda inconscientemente la sala de espera del dentista donde llegues a la hora que llegues nunca te atienden a la hora señalada, hay un “síndrome” denominado de la Sala de espera del dentista que podría explicar muchas cosas, el dentista sabe cuando  comienza su labor y con que paciente, y a partir de ahí todo acaba descontrolándose, puede que con el primero tarde menos de lo previsto, y que con el segundo se alargue la tarea, ocurriendo lo mismo con el tercero y el cuarto y a partir de ahí nadie sabe lo que va a tener que esperar hasta que se oiga la fatídica voz de la enfermera llamándole a uno como si de entrar en el infierno se tratara.

Todos hemos pasado alguna vez por el dentista, (en concreto yo, hace tan solo unas horas), todos hemos sentido un pánico inexplicable en la sala de espera y nos han entrado ganas de salir corriendo y si no lo hacemos es por que el dolor de la muela pudo más que el miedo a lo desconocido.

El respeto (miedo) a ese señor que “come con los dientes de los demás”,  y encima, cuando trabaja, “deja a todo el mundo con la boca abierta”, es ya algo consustancial a su profesión y por muchos videojuegos que te pongan en la sala de espera, televisores, revistas de todo tipo, uno no logra dominarse del todo, imagina mil “perrerías” que luego a la hora de la verdad no llegan a producirse, el ruido del torno nos produce el mismo efecto que una apisonadora pasándonos por la cabeza e imaginamos una tortura sin fin que no es real…La enfermera, que en otras ocasiones podría llamarte la atención , ni la ves, que nadie te pregunte como era, pues no la vas ni a recordar aunque fuera la mismísima Claudia Shiffer…Te duermen la boca y acabas no sintiendo nada, tanto que cuando sales lo haces con cara de tonto y hablas como si estuvieras comiendo sopas, tratas de parecer normal y no solo no lo consigues si no que por mucho que trates de disimularlo se te nota a la legua que tienes dormida media cara, la mandíbula no te responde y si tratas de comer algo, corres el riesgo de morder todo menos lo que debes, y es entonces cuando piensas…
¿Y después de aguantar una cola interminable, un pánico de muerte, una enfermera de la que ni te acuerdas como es, un no sentirte ni a ti mismo, es lógico pagar 200 euros?, ¿Ahora que no te duele la muela?, te duele el bolsillo ¿no?...

martes, 29 de enero de 2013

La musa...


El poeta quedó callado, su silencio producía un doloroso efecto entre el auditorio que con la mirada buscaba una explicación, una causa para que los versos hubieran cesado, y el autor enmudecido, pasó tiempo antes que el poeta volviera a articular palabra, un tiempo eterno, lleno de ansiedad de los oyentes y tensión del poeta…Sus primeras palabras fueron…¡Mi musa se ha ido!...acompañó a la fase un gesto de dolor mas elocuente que sus palabras y acto  seguido se desplomó ante el murmullo general de la sala.

No recordaba nada, ni su silencio, si sus gestos ni que había ocurrido, cuando en el hospital abriendo los ojos, una luz cegadora se los hizo cerrar de nuevo por unos instantes abriéndolos luego con dolor y desconfianza…ante él, una bata blanca a su derecha y otra verde a su izquierda, no reconocía rostros, solo bultos, colores y le dolía la cabeza.

Trató de preguntar que había ocurrido y de su garganta solo salió un leve gemido que se perdió entre el repiqueteo de voces que le rodeaban, pudo oír un…¡Se nos va!...¡Preparar la Adrenalina!...¡Marca 350 y fuera!... un dolor agudo y profundo recorrió su cuerpo y se sentía saltar sobre aquella camilla como empujado por un vendaval…¡Repite marca 380 y fuera!...y una nueva sacudida le hizo sentir que la luz se hacía mas cegadora y el ruido mas ensordecedor…pasaron unos minutos que parecían siglos, la voz de su derecha repetía con cansino ritmo, 30…40…50…60… una extraña sensación de paz le invadió y sintió entonces aquel cansancio y el magullamiento general de su cuerpo, trató de nuevo en decir algo y esta vez ni siquiera un gemido salió de su boca, abrió aún mas sus ojos, aguzó sus oídos y ya no veía nada ni oía nada, un silencio sepulcral le rodeaba y no entendía como con tanto movimiento a su alrededor nada hacia ruido, sin embargo, sentía movimiento un extraño movimiento liviano en su cuerpo, como si flotara sin peso en una nube de algodón, volvió a ver y se vio a si mismo tumbado en aquella camilla, vio las caras sobrias, tristes, pensativas de los que le rodeaban y pensó…¡He muerto!.

Una ráfaga de aire meció sus cabellos y acarició su cara, instintivamente buscó su procedencia y vio un gran agujero en el aire, rodeado de nubes que giraban en su luminoso interior, alargó la mano y trató de tocarlo, pero sintió un fuerte dolor en todo su cuerpo, una peso enorme sustituyó su anterior sensación de ligereza y sus brazos cayeron pesadamente uno a cada lado de la camilla… gritos, carreras, sintió algo sobre su boca y nariz y una corriente de aire entro en sus pulmones, tosió una y otra vez y por fin pudo gritar…¡VIVO!, ¡No necesito musas, la vida es mi musa!. Y pensó… mañana dedicaré un poema a la vida…

lunes, 28 de enero de 2013

Dos relatos breves...


"HERE COMES THE SUN" (*1)
Afanosamente buscaba entre las estanterías, aquel disco de los Beatles, con la melodía “Here Comes the Sun”, que tantas veces había oído junto a él… ¡su canción favorita!...que mejor regalo de cumpleaños…una y otra vez fue moviendo los vinilos leyendo cada uno de sus títulos y a punto estuvo de renunciar en la búsqueda, cuando oyó una voz a sus espaldas que preguntaba a la encargada de la tienda, por el mismo disco y la misma melodía… se volvió y fue entonces cuando vio a aquella chica rubia por primera vez…La encargada contestó que lo tenían agotado y salió de la tienda…
No fue la primera ni la única vez que la volvió a ver, en su segundo encuentro en otra tienda de música , pensó, ¡Es casualidad!... la tercera…¡No puede ser verdad!...en la cuarta ocasión ya entablaron conversación sobre el disco que buscaban y acabaron tomando café, en la cafetería mas cercana, donde descubrieron que no solo tenían en común la búsqueda de aquel disco, si no que además era para la misma persona… fue entonces cuando se olvidaron de los Beatles, de la canción y del novio que compartían…

*1.- Esta es una de mis preferidas melodias de los Beatles y escuchandola escribí este pequeño relato.



EL CARTERO
Todos los días, con precisión relojera, tomaba su bolígrafo y papel, lo sobres y sellos y comenzaba el ritual de escribir a su novia, la carta diaria, en la que contaba sus vivencias, preocupaciones, disgustos y alegrías del día…y todos los días recibía carta de su amada contestando sus escritos casi con iguales términos, con iguales preocupaciones por la distancia…
Pasó el tiempo y mientras el mantenía su costumbre diaria, las cartas de ella fueron distanciándose hasta que un día recibió una carta que decía…”Querido Alberto: Desde hoy, no volverás a recibir noticias mías, mañana me caso con el cartero”… ¡Tanto fue el cántaro a la fuente!...ese es el peligro de escribir mucho a la novia…

jueves, 24 de enero de 2013

Batallas ganadas...


Caminaba sin prestar mucha atención al entorno, las imágenes de árboles y cercados, ganado en libertad y el canto de las aves pasaban casi desapercibidos ante los pensamientos que hervían en mi cabeza. Aquella tarde soleada, la belleza del campo no era capaz de sustraerme a la obsesiva idea que una y otra vez, machaconamente se repetía en mi interior turbando la tranquilidad de espíritu que suele acompañarme.
Las noticias del último informe medico de hace ya mas de nueve años, no eran muy esperanzadoras. Sobre mi, habían caído como una sentencia a dura condena y mi animo había quedado tocado. El tiempo, me iría deteriorando de tal manera que pronto no podría caminar, necesitaría ayuda para las cosas más elementales y terminaría siendo una carga que no estaba dispuesto a consentir.
Quizá mi manera de encarar las cosas, el entrenamiento que durante años padecí forzosamente, caminando con dificultad, las largas horas de sesiones de rehabilitación cuando era apenas un niño y que terminaron por no servir de nada, las cinco veces que pase por el quirófano, los largos días de verano, sujeto a escayolas y muletas tras las operaciones, en los que con envidia, veía a mis hermanos bañarse en aquella espléndida piscina a la que yo no me podía acercar, fueron los puntales que me ayudaron durante años a terminar llevando la contraria a los médicos, como ya dije en alguna ocasión.
Hoy cuando ya han pasado más de 10 años de aquella sentencia, sigo empeñado en contradecirles. Mal o bien, puedo seguir caminando y posiblemente siga haciéndolo durante muchos años.
Por eso, no entendí ni puedo entender a quien ante malas noticias no lucha, no se revela a un destino que no tiene por que cumplirse. El destino, se lo marca uno mismo como uno se marca el camino que se ha de andar.
En mis años de peregrinaje por centros de rehabilitación, haciendo ejercicios imposibles a los que mi musculatura no respondió nunca, pude ver a muchos esforzados, animosos, con la sonrisa flor de piel encarándose con sus males y venciéndolos, al final terminé aquel paseo diciéndome para mis adentros: tu tienes que ser como ellos, a la vida se le puede ganar la partida y de momento, ya le he sacado una gran ventaja en años a aquel pronostico que por fortuna no ha llegado a cumplirse. El tiempo pasa inexorable, la agilidad y las fuerzas se pueden ir perdiendo, pero mientras haya una brizna de aliento, un pensamiento de…¡Puedo! La batalla no estará nunca perdida.

lunes, 21 de enero de 2013

Navegando en el mar de la memoria...


Vagos recuerdos de un tiempo lejano, dormidos en recodos de la memoria que cada día, mas perezosa, lanza flaxes que uno recoge y trata de desentrañar volviendo a hacerme revivir momentos que habían quedado ya en el olvido.
Instintivamente tomo papel y lápiz, (si puedo y lo tengo a mano), anoto aquel vago recuerdo y lo guardo como un tesoro que el tiempo dejó en las orillas de mi memoria. Luego, las olas de la evocación, terminan por descubrir vivencias que ya creía perdidas.
Una frase, una foto, el comentario de un amigo o el simple olor de hierba recién segada, un puchero en el hogar, el color y la luz del amanecer, una vieja canción, sirven de lanzador para evocar aquellas horas pasadas que ya no volverán.
Recuerdos dulces y recuerdos duros, entremezclados en un maremagnum de la memoria en la que los altibajos de sus olas nos traen momentos álgidos e instantes de bajón, en un ir y venir de ideas y sentimientos, de vivencias y remembranzas de tiempos que fueron y ya no serán.
Un mar sin aguas turquesa ni vientos desatados, mar de la memoria en el que se pierden y recuperan momentos que el tiempo dejó a la deriva…El mar de la vida…El mar de nuestra existencia.

martes, 15 de enero de 2013

Ciclos temporales...


No se aún a que se debe, y tampoco me he molestado mucho en analizar causas y circunstancias, pero echando la vista atrás observo una curiosa coincidencia en cambios que resultaron importantes en mi vida laboral. Cada 5 o 7 años, algo nuevo altera la monotonía y se produce algo distinto en mi existencia que termina por modificarme el ritmo de vida o los quehaceres diarios. Esta cadencia extraña viene repitiéndose desde el año 1981. Cambios de empresa, fusiones, cambios de cometido y responsabilidades, cambios de situación e incluso de ubicación, cambios de compañeros, cambios en procedimientos que provocaron y provocan en mí una nueva adaptación a cada una de las circunstancias que los rodean. Hasta hoy, siempre he sido capaz de adaptarme y asumir que nada es para siempre, que todo tiene un fin y un final, que tarde o temprano llega. Aferrarse a la idea de que todo puede ser para siempre o durar eternamente es vana ilusión que todo ser humano guarda en su interior.
En estos días me encuentro inquieto, la edad me acerca a un nuevo cambio y la cadencia a que a aludía antes ya se ha cumplido desde mi ultima mudanza. El destino siempre es imprevisible e incierto, la única cosa cierta en esta vida es, que la misma tiene un final que yo espero aun sea muy lejano, cualquier cambio es bienvenido y con el los retos que traiga, desafíos que uno espera seguir superando como hice con los anteriores, siempre rogando que las fuerzas no me abandonen.
Seguir enfrentándome a la vida, nunca me dio miedo, el miedo solo surgió en un momento puntual en el que creí haber llegado al final antes de tiempo y por un bache de salud que aunque ahí sigue como espada de Damocles, pude asumir como un reto mas de los muchos que se me han presentado en esta vida. Un nuevo ciclo puede estar apunto de comenzar, seguiré contando años y espero que los años me respeten en mis ansias de seguir adelante y quizá una vez transcurrido un nuevo ciclo os pueda seguir contando mis inquietudes y afanes.

domingo, 13 de enero de 2013

Alegoría del barco fantasma...

Navegaba sin rumbo fijo, a merced de los vientos, juguete de las olas. Su arboladura rota en mil batallas y tormentas, apenas podía sostenerse sobre aquellos dañados mástiles, pero ahí estaba. Aparecía en los lugares más insospechados como aviso a navegantes de lo dura que es la vida en el mar y lo pasajero que es todo en esta vida.
Bajel lustroso en otro tiempo, envidia de armadores y capitanes, luchó bajo mil banderas defendiendo la justicia y la libertad.
Sus cañones, hoy enmudecidos, aún infunden respeto con su presencia y el silencio en sus cubiertas sigue siendo un grito de libertad.
Apareció entre la bruma de la mañana y dibujando sobre la mar su blanca estela, mostró sus cañones de babor al pasar junto al viejo faro. El torrero hizo sonar la sirena en señal de saludo, pero nadie contesto. En otra época habrían hecho sonar sus bocinas los barcos anclados en el puerto que hoy permanecieron mudos ante su paso, ya no era aquel gran barco, temido y admirado por todos, solo la sombra triste de una pasado que nunca volverá mientras sigue arrastrando su quilla por esos mares de Dios. Solo el farero saludó su paso, solo aquel marino anclado en tierra, que conocía bien lo dura que es la lucha con el mar y lo desagradecida que es la vida con quien cayó en el olvido.

miércoles, 9 de enero de 2013

Tic...Tac...


Eran otros tiempos, otras formas de vida en las que no existían las prisas para casi nada, en las que las manecillas del reloj marcaban las horas con lentitud, sin agobios, haciendo que la vida pareciera mas larga, pausada, tranquila.
Quizá, mis pocos años eran la causa, así como la falta de responsabilidades y obligaciones de aquel entonces que ahora parecen un juego, ralentizaban los días.
Los veranos se hacían largos y el curso escolar se alargaba interminablemente, las navidades de cada año duraban más que las  actuales y entre una y otra, el año se dejaba sentir mas largo que los actuales.
Cuanta razón tenían mis mayores, cuanto mas años tienes mas corre el tiempo…Parece que fue ayer cuando en el año 81 comencé a trabajar en aquella vieja oficina de seguros, una sucursal vetusta en la que aún existían archivos en papel, la informática ni se había inventado, no había fax ni fotocopiadora y todo se anotaba a mano, los archivos, (armarios de metal), contenían cientos de carpetas ordenadas por números de póliza y había que alimentarlas a diario en una labor interminable y tediosa en la que terminabas por cortarte con algún folio o lleno de polvo de los viejos estantes de madera.
Una única línea de teléfono y cuatro terminales, servia para entablar una competición a la hora de descolgar las llamadas, aunque siempre, había alguien que se hacia el remolón, igual que cuando se tenía que montar a mano las pólizas en sobres de papel y preparar cientos de cartas ensobrándolas y pegándoles los sellos de correos para luego llevarlas hasta la oficina postal mas cercana. ¡Cuantas veces me toco acarrear con los paquetes!...
No me equivoco, si digo que en este oficio he llegado a hacer de todo (en ocasiones añado irónicamente: menos barrer y fregar la oficina y lo digo en voz baja por si acaso un día me ponen en las manos la fregona).
Hoy, todo aquello parece muy, muy lejano…comenzar un trabajo después de haber pasado años en la universidad, fue toda una aventura, como supongo lo será en la actualidad para mis hijos. Todo cambia de perspectiva, lo aprendido teóricamente en los libros, apenas tiene que ver con la realidad laboral, a lo sumo, aquellos sirvieron de entrenamiento para saber donde y cuando consultar, ya nada se aprende de memoria en el trabajo, como mucho se adquieren habilidades nuevas junto con la mecánica y procesos nuevos que terminan por convertirse con los años en actos reflejos y rutinarios a los que se añade la intuición y la experiencia que día a día se va adquiriendo tras tropezar no pocas veces.
Mi tiempo de luchar contra objetivos, siempre a la carrera de reunión en reunión, negociando y siempre aprendiendo, va llegando a su fin. Los años no perdonan y cuando uno mira atrás siente la satisfacción íntima de haber cumplido con el deber que en cada momento te imponen las circunstancias. Haber servido de algo y haber colaborado codo con codo con multitud de compañeros, hace que me sienta bien. No hay frustración ni desencanto, no hay tristeza ni rencores, pues si hubo momentos malos o difíciles, logre borrarlos de mi memoria para solo recordar que estuve ahí donde y cuando se me necesitó y que logre salir adelante a pesar de todas mis limitaciones… ¡Dios como ha pasado el tiempo!...De vez en cuando, hay que echar la mirada atrás, (hoy ha sido un día de esos) y no olvidar a los que me acompañaron en mi camino. Algunos ya no están, otros fueron arrancados prematuramente de esta vida, muchos se perdieron en la vorágine diaria y de ellos nunca jamás volví a saber, y mientras… el tic tac del reloj corre desbocado acelerando a cada instante su carrera…


martes, 1 de enero de 2013

Doce...Feliz 2013


Sonaron las doce campanadas…Doce toques de atención…Doce deseos a cumplir…Doce promesas hechas…Doce recuerdos de los que nos dejaron…Doce ilusiones nuevas…
Doce sonaron en aquel reloj, con su cadencia precisa rompiendo el silencio mientras una a una tomé las tradicionales uvas de la suerte, junto a los míos…a esa familia por la que vivo y por la que cada día uno logra superar todos los obstáculos que la vida te pone en el camino.
Un nuevo año ha comenzado  y una vez mas uno echa la vista atrás recorriendo mentalmente el camino andado hasta aquí. No ha sido fácil en muchas ocasiones, pero tampoco me quejo. El esfuerzo diario termina por recompensar  la mayoría de las veces esos pequeños sinsabores que acaban por ser la sal de la vida y el reto cotidiano que te mantiene despierto, activo y vivo.
El futuro esta aún por escribir, ese futuro lleno de promesas y proyectos a los que hoy se dio salida con esas doce campanadas. Bienvenido 2013…Con mis mejores deseos para todos…¡Vamos a por otro año mas!...


jueves, 27 de diciembre de 2012

Otro año mas...


Un nuevo año esta por terminar y otro por nacer. Día a día han ido cayendo los 365 que nos han dejado momentos de alegría y momentos de tristeza. Hemos vivido un año lleno de malas noticias financieras, políticas, laborales, judiciales que nos ha ido dejando una sensación de inseguridad y desamparo ante los recortes, los eres, los desahucios y los despidos, acompasados por un subir y bajar de esa prima de riesgo a la que antes nadie prestaba atención y ante la cual parece girar la vida económica.
La salud, ha sido el baluarte para mantener el ánimo, tratando de conservarla y sintiendo que las cosas no van a peor. La familia, la única fuente de alegrías, el trabajo, único medio de poder sortear un oscuro futuro, que las noticias se encargan de alimentar cada día.
Han cambiado las perspectivas, las ilusiones, los proyectos. Todo gira entorno a esos viernes en los que los ministros se reúnen alrededor a su presidente y nos sorprenden con nuevos cambios que no llegamos a entender y mucho menos a encontrar justificación…
Uno termina por dar gracias al sol que sale cada mañana y pedir solamente que siga saliendo como ayer y antes de ayer, sin sobresaltos, sin nuevos miedos al futuro, sin sorpresas desagradables en nuestro devenir cotidiano.
Como siempre, mientras me afeito por la mañana, rumio alguna nota de humor que colgar en mi facebook y busco algo que me ilusione durante el día que comienza, por pequeño e insignificante que parezca. Si por casualidad, logro levantarme sin esos dolores ya compañeros de camino, el día puede ser perfecto y así…día a día sigo mi camino tratando de poner una nota alegre entre los que me rodean, olvidando temores y dolores, provocando la sonrisa antes que el ceño fruncido que otros parecen mantener inexorablemente ante cada encontronazo con la vida.
Un año más… (Hay quien se empeña en decir “un año menos”), prefiero contarlos en positivo, acumulándolos como quien guarda un tesoro, el tesoro de las mil vivencias acumuladas día a día que enriquecen mi existencia…Un año mas, en el que he visto con orgullo, seguir creciendo a los míos y he compartido horas de trabajo, tratando de ser útil a unos compañeros con los que comparto jornadas  y esfuerzos para cumplir objetivos.
Mi objetivo para el 2013…¡Seguir vivo y vivir la poca o mucha vida que me quede!...Seguir presente allá donde se me necesite y hasta donde mis fuerzas me lo permitan, animando a mi hijos y haciendo que sientan que tras ellos, estará su padre cuando lo necesiten, como siempre ha ocurrido.
FELIZ, PROSPERO, MENOS CRITICO Y RECORTADO… 2013 A TODOS….

jueves, 20 de diciembre de 2012

Días navideños...


Llegan los días de la Navidad, precedidos por el recuerdo de aquellos que nos faltan y cuyo aniversario se ha cumplido hace unos días.
Las calles se llenan de luz (tenue por los recortes y el ahorro necesario), las tiendas parecen haber disminuido su actividad y este año todo luce más triste, sin la alegría (quizá derrochadora) de otros años.
Una vez más, las felicitaciones invaden mi correo y con ellas llegan noticias de compañeros y amigos que aún me mantienen en su memoria.
Los años van pasando y el peso de los recuerdos se hace sentir. Alguien ha retomado aquella vieja costumbre de depositar a los pies del guardia urbano, regalos. Los belenes, este año parecen ganar la batalla al abeto, quizá tratando de recuperar algo de tiempos en los que la gente sonreía y al cruzarse en las calles se felicitaba las pascuas.
Ha vuelto la tarjeta pidiendo el aguinaldo (había desparecido en tiempos de bonanza y se retoma con la crisis). Solamente se mantiene la ilusión en los mas pequeños ajenos a las preocupaciones de sus mayores… ¡Bendita niñez!...gritan ante el pequeño riachuelo improvisado, donde unas lavanderas de barro, arrodilladas comparten espacio con casas de corcho y un portal en el que a pesar de lo que diga Su Santidad, buey y burra siguen presentes. La risa burlona de aquel Papa Noel, continúa llenando de sueños e ilusión a estos pequeños que aún no conocen de sinsabores ni preocupaciones.
Ellos mantienen vivo el espíritu de la navidad, aquel espíritu que “Evanissa Scruch” recuperaba en el famoso cuento de navidad después de recibir la visita de los fantasmas de las navidades pasadas (Mi cuento preferido de navidad, que año tras año sigo rememorando en un viejo video que guardo con esmero).
Aún no saben de fusiones bancarias, rescates, activos tóxicos, desahucios, paro, jubilaciones en peligro ni promesas incumplidas… ¡Bendita niñez! Que aún cree en los Reyes Magos y llenan de alegría nuestras horas bajas, borrando por unos instantes las preocupaciones diarias.
Conservan la Navidad que algunos han perdido y son el germen de un futuro que aunque incierto y oscuro en estos instantes, algún día vera la luz y recuperará la alegría…

lunes, 3 de diciembre de 2012

Olor a Navidad...


La primera obligación del ser humado, es SER FELIZ, la segunda HACER FELICES A LOS QUE LE RODEAN, y en este empeño uno trata de dar lo mejor de si mismo, a veces olvidando que uno no puede conseguir todo lo que desea, para si mismo y para los demás, no obstante en este empeño se consigue hacer una vida mas llevadera, dejando de lado preocupaciones incertidumbres, decepciones y en ocasiones malos humores provocados por esos mismos que te rodean, en el trabajo, en la calle, en el supermercado o incluso en la sala de espera de una consulta.
Hoy se observa un cabreo permanente en la gente que te rodea, es difícil ver una sonrisa, un gesto amable, un trato cordial en personas con las que compartes a veces horas de oficina o simplemente unos minutos de ascensor y es que los tiempos tampoco acompañan, una crisis negada por tiempo, necesidades básicas que ponen en peligro necesidades lúdicas, relajantes del espíritu laborioso y que solían unir a las personas en momentos divertidos, están dejando paso a ceños fruncidos por la preocupación y los agobios de final de mes. Ser feliz en esta situación resulta muy complicado, sobretodo cuando ves que el sueldo que te ingresan a primeros de mes se reduce inmediatamente como por arte de magia (magia negra) a las pocas horas y por culpa del dinero de plástico al que has dado uso el mes anterior.
La alegría de las navidades que otros años se plasmaba en un bullicio callejero entrando y saliendo de las tiendas, cargados de paquetes, este año parece haberse reducido, por el contrario unos grandes carteles invitan a entrar ofreciendo descuentos nunca vistos de 40 y del 50 por ciento y es que este año hacer felices a los demás con un regalo sorpresa, va a estar crudo.
No hay ninguna duda que el dinero no hace la felicidad, pero también es verdad que la ayuda mucho, (muchísimo en algunas ocasiones), por eso, este año, aquello de FELIZ NAVIDAD, va a resultar complicado para algunos.
Hasta las luces festivas parecen haber perdido su brillo, ¡hay que ahorrar! Y todos nos echamos en manos de la lotería, esa lotería que nunca toca pero que dicen lo hace cuando y donde mas se necesita, allá donde la desgracia se cebó durante al año, donde las catástrofes se produjeron o donde el tiempo estropeo cosechas y fabricas, existe la creencia popular de que la lotería caerá con certeza. Pues este año, debería caernos a todos, la crisis, la hipoteca, el crédito personal nos están estropeando la felicidad y son una gran desgracia que debería arreglarse con la lotería de Navidad. No me han pagado los de las Apuestas Mutuas del Estado, ni esto es el nuevo anuncio de la Lotería de este año, no seáis suspicaces, pero algo hay en lo que creer para levantar el animo y recuperar todos la felicidad perdida

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿ALGUIEN SE PRESTA PARA CONVERSAR?...


No hace mucho, un amigo me comentaba lo difícil que puede llegar a ser, mantener una conversación con quien no quiere oír, el famoso dialogo entre sordos de...
  • ¿vas a pescar?
  • No, voy a pescar
  • ¡A creía que ibas a pescar!
  • Pues si voy a pescar?.

Puede en algunas ocasiones ser tan real que uno este diciendo una cosa y el contrario contestando lo que tiene en su mente sin prestar oídos al interlocutor.
Frecuentemente y cada vez con mayor insistencia uno encuentra diálogos de sordos continuamente, ya casi nadie practica el difícil arte de escuchar y hacerlo atentamente, es decir sin ideas preconcebidas, con la mente despejada de interferencias y tratando de captar el significado exacto de las palabras que por desgracia son mal interpretadas por un interlocutor que aplica conceptos distintos a los que la palabra expresada tiene y en función de sus prejuicios, experiencias anteriores, ideas equivocadas o una falta profunda de conocimiento del idioma.
Hablar por hablar, puede ser la conclusión a la que uno llega en muchas ocasiones y con la sensación de no haber llegado con la alocución al interlocutor, hoy nadie escucha, solo oyen  y nunca lo que dices si no lo que quieren oír, escuchar supone estar atento a los movimientos de manos del interlocutor, de sus ojos de sus posturas interpretando como son captadas tus palabras, pues bien... en la mayoría de los casos uno deduce que el interlocutor no presta atención, (no solo por que bostece) su mente esta mas en las respuestas que quiere dar que en  captar tu mensaje, (manos que se mueven inquietas) o en otras cosas distintas a lo que esta recibiendo (posturas desmadejadas, laxas, distraídas).
Decididamente, prefiero la comunicación escrita, pues quien te lee, puede hacerlo varias veces, con la intención de entender lo que se le trasmite y este entendimiento además puede variar dependiendo de su estado anímico y circunstancias, pero siempre quedará inalterado el sentido que uno quiere darle a las palabras, incluso a lo que se trata de decir "entre líneas" que a veces es más elocuente que las mismas palabras.
Seguiré escribiendo, pero nunca dejaré de echar de menos las conversaciones cara a cara, con interlocutores inteligentes y atentos aunque los temas fueran intranscendentes.

¿ALGUIEN SE PRESTA PARA CONVERSAR?