jueves, 20 de septiembre de 2012

El móvil...ese artilugio


Los tiempos cambian que es una barbaridad, decía don Hilarión.
La verdad es que así es y parece que el tiempo acelera nuestras vidas día a día con las nuevas tecnologías. Ya nadie prescinde del móvil, (Smartphones de última generación), con el que se esta en permanente contacto con todo el mundo, (debería decir mejor, con el mundo entero).
La menor noticia, salta inmediatamente en nuestras pantallas y nos enteramos del viaje de un amigo (fotos incluidas), la boda de un compañero o la última aventura de algún contertuliano de esos programas de televisión, en los que todos se ponen a escurrir sacando sus trapos sucios a luz pública.
Todos estamos expuestos a una foto indiscreta (las cámaras de fotos van incluidas en el aparatito ese que antes solo servia para hablar y que ahora sirve para todo).
Te avisa de los radares en la carretera, planificas tus reuniones, mandas tus correos, chateas con una amigo, tienes una videoconferencia con un familiar, consultas la guía telefónica, la fecha en que se matriculo un vehículo, lees la prensa diaria, miras por si acaso el horóscopo del día, consultas tu cuenta del banco, el horario del próximo tren, ves la calle a la que tienes que ir en el Google maps y terminas por pensar… ¿Como demonios se las arreglaban antes sin este cacharro?, ( He visto que incluso hay una aplicación que explica la mejor manera de reproducirse…¡Toma Ya!...al final, ¿tienen que terminar explicándonos esto?).
La cantidad de aplicaciones aumenta día a día de manera exponencial, las hay de todo tipo y de toda utilidad, clases de cocina, accesos a Web corporativas para continuar con el trabajo aun fuera del horario laboral, diccionarios, enciclopedias, traductores de idiomas, buscadores de muebles, paginas para encontrar novia (Con lo fácil y natural que era antes, aquello del cara a cara y usando la disculpa de: ¡Tienes fuego!...cuando el fuego en realidad estaba en el cuerpo). Conciertas la consulta medica e incluso puedes medirte tu mismo el numero de pulsaciones y ritmo cardiaco, ver la cantidad de azúcar en la sangre,  programar la próxima medicación y enviar una alerta a tu medico si algo notas que no va bien. (¿Donde quedó el medico de cabecera?, ahora es de bolsillo).
En fin, el mundo en la palma de la mano, un mundo que se expande día a día y termina por hacer analfabeto a quien no es capaz de manejar este artilugio, quedando arrinconado en una sociedad que vive por y para la informática, donde hasta el coche no arranca si no le has insertado un Chip con un código (se terminó el manojo de llaves que pesaban en el bolsillo), el arrancarlo empujando cuando se terminaba la batería.
Quizá, no tardando mucho, al nacer se nos implante un Chip, será entonces cuando habremos terminado de ser seres humanos y nazca una generación de autómatas teledirigidos, de momento y a pesar de todo, como decía ayer nos queda la libertad para elegir nuestro destino, para seguir siendo una especie con capacidad de decidir nuestro futuro y equivocarnos cuantas veces sea necesario, aun y a pesar de seguir utilizando el móvil, para casi todo…

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pero al final, el camino esta andado


Mera coincidencia, Ayer día 19 de Septiembre, en la misma fecha en que se cumplía el aniversario de la muerte de  mi padre, fallecía Santiago Carrillo.
Coincidieron frente a frente en el año 1938, en bandos contarios, con ideas e ideologías opuestas, pero ambos convencidos de que en esta vida hay que hacer, luchar y vivir por conseguir un mundo mejor para todos.
Que las ideas, los métodos, las formas no coincidan, es lo de menos, lo fundamental, es moverse, no quedarse quieto viendo pasar el tiempo y la historia contemplándola como un retrato inerte colgado en una pared, sin llegar a participar en ella, sin formar parte de ese devenir constante que mueve el mundo, unas veces en un sentido y otras en otro, pero que siempre termina por cambiar algo que no funcionaba bien y en algunos casos por empeorar aquello que estaba funcionando.
Se puede estar equivocado mil veces, siempre y cuando en cada equivocación uno aprenda y trate de hacerlo mejor en la próxima ocasión, somos humanos, nuestros errores pueden llegar a ser los aciertos del mañana y nadie esta libre de ellos, solo la historia termina por poner las cosas en su sitio. Quien hoy es considerado un líder puede que la historia acabe por calificarlo de personaje nefasto, (lo fueron Hitler, Musoloni, Franco, Gengis Kan, Gadafi, Videla y tantos otros). Quien hoy, en la sombra trabaja con tesón e ilusión por una idea, puede llegar a mover montañas y quizá, (seguramente) termine en el olvido (El agradecimiento del ser humano es muy pobre y solemos ser muy olvidadizos), pero comparto la idea de que si estamos en esta vida es por algún motivo, para que nuestro paso sirva de algo o para algo, aunque solo sea para retirar una pequeña piedra del camino que podría haber hecho caer a otro.
Nunca sabremos de qué ha servido nuestro caminar en esta existencia efímera, quizás, algún amigo nos recuerde el día de mañana, quizá nuestros hijos (como yo hago) lleven en su memoria los esfuerzos de su padre, por hacer un mundo mejor y traten de superarlos. Quizás, algún desconocido haya terminado por leer este escrito y acabe por pensar que no todos en esta vida acertamos nuestro camino, pero al final el camino esta andado…

martes, 18 de septiembre de 2012

Nos queda...la "libertad"...


Han comenzado las clases, los estudiantes se van incorporando a las aulas y de nuevo el bullicio estudiantil, lleno las calles de mi ciudad. Carteras y mochilas al hombro les acompañan cada día y nuevamente se enfrentan a las enseñanzas de sus profesores que en esta ocasión, parecen menos animados que otros años, por lo cambios continuos que estamos sufriendo todos y la incertidumbre de un futuro que sigue sin verse claro.
Pero ahí están, tratando de forjarse en el conocimiento y la cultura como hicimos nosotros antes, en aulas muy diferentes, pero que dejaron siempre huella en nuestra memoria. Pupitres de madera, en los que el escritorio servia de tapa a un cajón en el que guardar libros y útiles de estudio. Un hueco para el tintero y quizá mil notas sobre la madera que dejaban la impronta de nuestros antecesores con sus firmas y pensamientos, dejados posiblemente, en momentos de aburrimiento ante las explicaciones de algún profesor. Un gran mapa mundi, irreconocible hoy, con países que ya no existen, otro, de una España en la que unos dibujos sobre su superficie indicaban donde estaban las industrias del acero, las zonas agrícolas y ganaderas, los embalses que aquél régimen inauguraba a golpe de bombo y platillo, quizá un crucifijo, la foto de Franco o de Primo de Ribera, nos contemplaban estáticos desde aquellos patéticos retratos siempre presentes en todas las aulas.
Por supuesto, no había colegios mixtos, se nos separaba de la mujer, quizá pensando que podrían distraernos o causarnos malos pensamientos y a ellas, por considerarnos unos brutos incorregibles con los que había que tener cuidado, aleccionándolas que siempre estábamos cavilando en lo mismo…
Hoy da risa (si no pena) recordar que se pensara de aquella manera, hoy, alguien ha vuelto a plantear aquella separación de sexos en los colegios, (me temo, y ya puestos, que deberían incluir un tercer tipo de colegio para los homosexuales, pero esto no lo tienen previsto). ¡Separar de nuevo!...discriminar, crear nuevas barreras entre seres humanos, romper la igualdad, sea como sea. ¿A quien demonios se le ha ocurrido esta burrada?, ¡Mas cambios!, miedo me da pensar en lo que nos espera, luego vendrá (ya se hace de forma sibilina recortando ayudas) desechar al que crean deficiente, disminuido, tarado, incapacitado, quizá distinto… ¡Que no me cuenten milongas sobre la integración!, se arrinconara a quien por la edad no pueda seguir el ritmo de los tiempos y acabaremos volviendo a las ideas fascistas de una Alemania, que aunque perdió una guerra hoy es quien manda y dirige las políticas económicas.
Menos mal que aún hay quien levanta la voz y no estamos sometidos a aquel régimen, que te enviaba a picar piedra en las canteras del Valle de los Caídos, por tener ideas contrarias al mismo, ni estamos en la tiranía Bolchevique de una Rusia ya extinta donde los Gulags se llenaron de disidentes. ¡Aún nos queda el derecho al pataleo, sin miedo a sufrir las consecuencias! ¡NOS QUEDA LA LIBERTAD!...

sábado, 15 de septiembre de 2012

Barreras


Quizá sean los años o el que uno cada vez va perdiendo la capacidad de movimientos que tenia antes, pero cada día me encuentro con mas barreas, escaleras interminables y en ocasiónes casi insalvables, en lugares públicos (siempre me queje de ello en mis escritos y lo tome un poco a broma hasta que en alguna ocasión no he podido llegar a mi destino por culpa de ellas), bordillos de aceras demasiado altos incluso para los que caminamos, mas o menos  y aún por fortuna no necesitamos sillas de ruedas. Barreas físicas que al fin y al cabo podríamos superar con la ayuda de alguien, pero hay otro tipo de barreras, barreas sociales, barreras legislativas, que por mucho que digan los señores políticos, sigue ahí, impidiendo una igualdad que se les llena boca pregonando y no es verdad…Crean, estúpidas tarjetas identificativas en las que se nos reconoce como persona con discapacidad, indicando incluso el porcentaje de la misma, tarjetas muy bonitas, pero simplemente eso, tarjetas que reconocen que uno no esta para muchos trotes, pero luego a la hora de la verdad, a la hora de prestar la ayuda que necesitamos, todo queda en buenas palabras de cara a la galería electoral y nada mas…Los recortes presupuestarios que todo el mundo sufre, también los sufrimos nosotros y por ejemplo, si os digo que una pierna artificial, de rodilla para abajo cuesta mas de 6.000 euros, que una aparato estabilizador, como el que yo utilizo vale unos 1.600 euros, que una silla de ruedas decente vale unos 2.500 euros y hay que adelantarlos quedando a la espera de que luego te paguen un 10 %, podréis comprender el rebote que me he llevado pensando en cuanta gente no podrá caminar al no tener liquidez para adelantar estas cantidades. Barreras administrativas, barreras legislativas que no igualan a nadie y terminan por arrinconar a quien quizá más lo puede necesitar.
Se que los tiempos no están para tirar cohetes, pero me indigna pensar que hay mucho político de pacotilla en Diputaciones, Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que no aportan nada a la sociedad mientras aquel señor, que ayer estaba a mi dado en la ortopedia (mientras a mi me arreglaban un pequeño desperfecto en mi aparato), tuvo que marcharse sin su pierna artificial, al no tener con que pagarla. La barrera del despilfarro de quienes se supone nos representan y deberían velar por nuestro bienestar, (solo miran por el suyo), termina por ser la mayor de las barreras a la que todos nos enfrentamos.
Disculparme este desahogo, pero no puedo quitarme de la cabeza a aquel hombre que no se pudo marchar caminando, por culpa de una barrera que no era precisamente fisica…

lunes, 10 de septiembre de 2012

"Pitagorin"...


Debía pensar que en esta vida todo había que tomarlo como viene, sin dar demasiadas  vueltas a cada asunto que se le planteaba y quitando importancia hasta los asuntos más graves. Siempre tenía la sonrisa burlona en su rostro, nunca le llegue a ver pensativo ni cabizbajo, continuamente observaba a su alrededor sin perder detalles, que a los demás se nos escapaban y que el era capaz de captar, por pequeños que estos fueran o pasaran desapercibidos para el resto.
Tras sus gruesas gafas de empollon, el pelo alborotado, su mirada inquisitoria terminaba por inquietar  al interlocutor, si se le mantenía durante un rato la mirada.
Terror de los compañeros, pues siempre alzaba la mano el primero ante cualquier pregunta del profesor y terminaba por hacer una disertación erudita sobre la pregunta más trivial. En el recreo, apenas se relacionaba con los compañeros y siempre se le veía con algún libro bajo el brazo que aprovechaba para consultar, mientras los demás daban patadas al balón.
Superaba todos sus exámenes con las notas más altas y tomaba como ofensa personal que una nota fuera inferior al 9.
¿Verdad que todos habéis tenido a alguien así en vuestras clases?.
Francisco (Así se llamaba) llegó a sacar las oposiciones de Maestro nacional (Las que había en aquella época) con el numero uno de su promoción,  y destinado a un pueblo de Cáceres. Le había perdido la pista y casi olvidado hasta que hace unos días y a raíz de las Fiestas de Salamanca, me he cruzado con el en una calle. Con mas años (como todos), le he reconocido al instante, viejo compañero de clases y tormento de colegas, su mirada sigue siendo la misma. Hoy ha vuelto por unos instantes a cruzarse en mi vida “pitagorin” (mote que se ganó a pulso), supongo, que si me ha reconocido habrá pensado lo mismo que yo… ¡Como han pasado los años!

domingo, 9 de septiembre de 2012

Salamanca en fiestas...


Calles bulliciosas, llenas de gentes con ganas de olvidar por unos momentos los agobios diarios, charangas estridentes recorriendo los paseos, casetas con olor a fritangas y gentes que se agolpan buscando el pincho con que acompañar sus cañas, criaturas inquietas ante el vendedor de globos. Un cohete estalla en el aire mientras la música invade las calles con sones pachangueros que invitan a la alegría. Estatuas vivientes atraen las miradas de los curiosos que tratan de romper su estatismo con muecas divertidas, consiguiéndolo solo si depositan unas monedas en el cuenco que hay a sus pies. Guardias en traje de gala acompañando al alcalde y concejales en la ofrenda a la Patrona. ¡Salamanca esta en fiestas!, una año mas y a pesar de los malos augurios que todo el mundo siente y expresa, sobre la incertidumbre aumentada de un futuro preocupante, Salamanca se llena de alegría y relax, por unos días. Se aparcan las preocupaciones y de nuevo las gentes acuden al coso de la Glorieta para ver a sus ídolos taurinos. El ferial, se ha llenado de atracciones, cada vez más espectaculares, cada vez mas sofisticadas, cada vez más caras, pero siempre imán para pequeños y grandes. En las tómbolas, sigue la muñeca Chochona, el televisor que nunca toca, el reloj de cuco, fabricado ahora en China.  Esta noche, se iluminó el firmamento con mil fuegos de artificio iguales que aquellos de hace ya veintitantos años, que hicieron exclamar a mi hija aún muy pequeña, ¡Se me meten en los ojos!...mientras con sus manos tapaba su cara asustada por el ruido de la explosiones y el brillo de aquellos cohetes que surcaban el cielo.
Salamanca esta de fiestas, quizá sirvan para alegrar los cariacontecidos rostros que día a día nos cruzamos en las calles y recuperar algo de alegría que siempre caracterizó a las gentes de este país.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Una manera de aprender...


Fueron años difíciles de los que por fortuna solo recuerdo los momentos buenos, aquellos en los que familiares, y amigos venían a verme, aún postrado en aquella cama de hospital, recuperándome de una de las múltiples operaciones con las que pretendían arreglar lo inarreglable.
La alegría de ver a mis amigos, que casi a diario venían a acompañarme, me hacia olvidar dolores y malestares lógicos de un postoperatorio que en aquella época era complicado y casi artesanal.
Mi pierna escayolada, “de aquella manera”, colgaba de un rustico ariete que me impedía todo movimiento, pero no por ello dejaba de jugar a aquellos juegos de mesa (parchis, damas, ajedrez), pues no había videoconsolas ni nada que se pareciera.
El cariño de aquellas monjas, y en concreto de “Sor Yeye” (Apelativo que se ganó pues siempre entraba en mi habitación cantando… ¡Soy una chica yeye!), pequeña en estatura, grande en cariño y alegría, cuyos ojos vivarachos quedaban enmarcados por aquella toca blanca que cubría su pelo que intuía de color castaño. No podré olvidarlos nunca, como nunca podré olvidar a mi abuelo que no faltaba ningún día la cita y siempre era portador de ricos dulces para hacerme olvidar malos momentos.
Hoy, nada se parece a aquel viejo hospital, donde uno se sentía en familia, arropado por enfermeras y médicos, practicantes y cuidadores que siempre tenían la sonrisa en la cara y nunca mostraban su preocupación (real) por como podrían terminar aquellas operaciones...
Alguien me contó mucho tiempo después, que en la mesilla de noche había una ampolla con morfina, que nunca me llegaron a poner, preveían que mis dolores podrían ser tales, que en previsión, el medicamento estaba preparado y por fortuna no tuvieron que utilizarlo.
Viejo caserón que en la calle Álvaro Gil, en cuyo lugar hoy se levantan nuevas viviendas, frente al edificio de Obras Públicas. Hospital de Maria Teresa, en el que tantas horas pasé y del que un vago pero persistente recuerdo me llega como un eco, de tiempos pasados que no fueron ni mejores ni peores, pero si que dejaron una huella imborrable, pues aprendí a tener paciencia, a esperar lo inesperado y asumir lo que parecía inasumible

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¡Buenos dias,amanecer!...


¡Buenos días amanecer!... de nuevo me has traído la luz del día, ese sol que aunque ya no calienta, llena de brillo la  mañana y alegría el alma, al poder sentir de nuevo su fulgor.
Los años han pasado y aquello que antes casi pasaba desapercibido, hoy se hace mas patente, el día nace cada mañana, dando una nueva oportunidad a la vida que se nos va cada minuto desde que nacemos y solo la valoramos de verdad cuando se llega a cierta edad.
¡Buenos días, aire de la mañana!, hoy me has hecho sentir el temblor en el cuerpo que me dice que estoy vivo.
He sentido ganas de correr y no he podido, (nunca pude hacerlo), pero me he conformado con caminar paso a paso hasta mi lugar de trabajo y volver a mi labor diaria pensando que sigo siendo útil, que aún puedo tener un lugar donde sentir, que cada cosa que hago, sirve a alguien o para algo.
¡Buenos días a la vida!, que cada día me recuerda que para andar el camino, solo hay que proponérselo y querer.
Espero, que algún día mis hijos aprendan que la carrera de la vida no se gana corriendo, si no afianzando pasos y paso a paso, sin prisas pero con constancia y empeño.
Mi camino ha sido largo, nunca es fácil aunque nos parezca que para algunos si lo fue, ni tan siquiera navegar a favor de la corriente es fácil y menos cuando las aguas bajan revueltas.
¡Buenos días a todos cuantos compartís horas en mi vida!...Buenos días a todos…

jueves, 30 de agosto de 2012

Aquellos comienzos...


Sentados en rústicos taburetes de madera, a la puerta de la casa, trataban de disfrutar de la poca brisa de aire que la noche traía, en aquel caluroso verano. Formaban tertulias hasta altas horas de la noche en que rendidos por los quehaceres de la jornada trataban de conciliar el sueño en unas camas que desprendían calor al contacto con el cuerpo.
Imágenes que se repetían en mil pueblos durante aquel estío ardiente en el que aún no se conocía el aire acondicionado y los ventiladores eran artículos casi de lujo o desconocidos, por aquellos labriegos en remotos pueblos de la meseta castellana.
Con ellos compartí noches de desvelo en compañía de mi mujer que por aquella época ejercía como médico rural en uno de estos pueblos, a caballo entre las provincias de Ávila y Salamanca.
Eran gentes rudas y nobles curtidas por el ardiente sol que abrasaba las cosechas mientras el trillo separaba, grano de paja, en un viaje circular sin fin, tirado por una mula en el que sentado sobre una silla, el labriego realizaba su labor a pleno sol, paliando su sed a golpe de botijo y cubierto con un gran sobrero de paja trenzada.
Fueron muchas las noches, contemplando las estrellas y escuchando viejas historias de las gentes del lugar, horas que ya casi había olvidado, como olvidados están los duros comienzos de una profesión que el tiempo llegó a mejorar, en la que yo solo fui mero testigo y compañía  de los desvelos de mi mujer y la impotencia ante la falta de medios por la lejanía con el hospital mas cercano.
Horas dedicadas a aquellas gentes, cuya existencia y medios de vida parecían anclados en un pasado lejano, casi medieval, donde no existía agua corriente en sus viviendas y las comunicaciones telefónicas se realizaban a través de un único teléfono manejado por una operadora que se encargaba de avisar a los vecinos de las llamadas recibidas o pasarles notas para que llamaran a algún familiar lejano que había tratado de ponerse en contacto con ellos.
Un viejo y casi improvisado consultorio, recibía la vista diaria de aquellas gentes para controlarse la tensión o solicitar las recetas de aquellos medicamentos para paliar sus enfermedades. Ventanas con cristales pintados con cal, para evitar miradas indiscretas del exterior, una vieja mesa de rustica madera y un silla con respaldo de mimbre trenzado, dos taburetes de madera, un destartalado armario de metal, para guardar el poco instrumental con que contaba, una pequeña estufa de butano, para el frió invierno y un suelo de tierra prensada que nunca llegó a tener baldosas o estar cubierto de cemento, que como mínimo, le habría dado otra apariencia a la estancia.
Duros comienzos en los que la soledad debió de ser cruel, cuando yo tenía que regresar a Salamanca para acudir a mi trabajo. No había médicos de guardia ni sustitutos, no existía descanso postguardia, pues la guardia era permanente y permanente la asistencia que se prestaba.
Los tiempos han cambiado, ella habrá dejado en algún rincón de su memoria, guardadas aquellas horas y días que hoy yo y tímidamente, como un mero espectador que fui, he tratado de retratar en este escrito que comenzó con un recuerdo a aquellas horas en las que el calor mantenía a las gentes en la calle.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Rhut y José...


Alguien dijo: “Cuanto mas conozco al ser humano, mas quiero a mi perro”…
Todos los medios de comunicación se han hecho eco de la desaparición y posible asesinato de dos pequeños indefensos e inocentes. Un padre desnaturalizado, lleno de rencor y sin ningún sentimiento de culpa, piedad y humanidad, hace que me replantee, que clase de persona (quizás tengamos cerca de nosotros otra igual sin saberlo), es capaz de tales actos.
Da miedo pensar que aquello, que entiendo se llama erróneamente, “violencia de genero”, no es otra cosa que simple y gratuita violencia de descerebrados con los que quizá estemos cruzándonos todos los días sin saberlo.
Se hace una vez mas patente la frase de “El hombre es un lobo para el hombre”, único animal capaz de matar por matar, de producir el daño por mero placer y me trevo a decir que hasta sin sentimiento alguno.
Nos estamos acostumbrando a ver en noticiarios, muertes sin sentido, asesinos en serie, actos violentos que siempre son captados por las cámaras y terminamos siendo meros espectadores que acabamos por pensar que son actos aislados, deplorables, dolorosos que ocurren en otros lugares, que no tienen nada que ver con nosotros… ¿Y nosotros no somos parte del genero humano?... ¿Por que, cada día tiene que haber mas policía, mas jueces, mas vigilancia, mas controles? ¿No somos capaces de utilizar, esos elementos que nos distinguen de los animales,” la razón”, el “sentimiento”?
Se que toda norma ha de tener su excepción para que la misma sea confirmada, pero las excepciones que cada día son mayores, terminan casi convirtiéndose en norma, por su frecuencia y habitualidad. ¿No sabe el genero humano utilizar su libertad y libre albedrío, el raciocinio y la convivencia pacifica?.
No tengo perro, pero cada día quiero mas a los animales no racionales, al menos estos en su violencia, no se ensañan, no es gratuita y solo son violentos en defensa de su propia existencia.
Alguna vez he pedido que se parara este mundo, para bajarme de él, pero el mundo sigue su loca carrera de desatinos, hoy he sentido vergüenza de pertenecer al genero humano, capaz de hacer daño por hacer daño.

lunes, 27 de agosto de 2012

Esa otra olimpiada...


Constancia, tesón, voluntad, quizás, terca decisión hacen de esos paralimpicos un ejemplo a seguir, siempre digno de admiración pues rompen moldes no conformándose con lo que el destino les ha deparado.
Pero no son solo ellos, he visto y compartido en muchas salas de rehabilitación, gentes cuyo esfuerzo silencioso y constante en lucha permanente consigo mismos, no necesita reconocimiento ni medallas, su callado esfuerzo y constancia son tan dignas merecedoras de reconocimiento como la de esos atletas que hoy vemos en las olimpiadas., y sin embargo…no lo quieren ni lo necesitan.
Asombran con sus capacidades superiores a las de cualquiera, aun estando en inferioridad de condiciones, maravillan sus logros, nunca alcanzados por quien teniendo todos sus miembros y capacidades sensoriales en perfecto funcionamiento, nunca lograran lo que estas gentes son capaces de hacer.
De graves enfermedades han salido grandes atletas, Weismuller (Aquel primer tarzan), David Meca (nuestro increíble nadador), Esther Williams, (sirena del cine en los años 50) supieron crecerse ante las dificultades y lograr metas sorprendentes y mientras… miles de personas realizan sus ejercicios diarios, con esfuerzos que no podemos ni imaginar, sin otra meta que la de superase a si mismo tratando de lograr una mejor calidad de vida.
Muchas son las horas que he pasado en salas de rehabilitación, muchas las gentes que he visto esforzarse y en ocasiones la decepción de no conseguir aquello que nos hemos propuesto. Decepción, pero no desanimo, decepción pero no tristeza, decepción pero no rendirse tirando la toalla, pues cada día es una nueva competición con uno mismo, sabiendo que la recompensa es poder seguir adelante con mayor o menor dificultad, pero siempre adelante…No habrá podio al que subirse (Quizá subir a él seria esfuerzo casi imposible, como imposible seria subir a Himalaya), no habrá himnos de victoria ni aplausos, solo el sentimiento de que hoy, se ha podido caminar igual que ayer y la fe en que mañana se podrá seguir haciendo y dentro de uno, en un pensamiento intimo, terminaremos sintiéndonos vencedores en una olimpiada interminable en la que competimos día a día.

viernes, 24 de agosto de 2012

Pequeños detalles


Luz y sombras jugando a dibujar sobre los prados figuras que la imaginación transforma en objetos cotidianos, mientras en la lejanía un tañer de las campañas del viejo reloj en la torre de la Iglesia de San Roque, marcan el medio día.
Un vetusto carro de madera tirado por dos bueyes, con su crujir de ruedas gastadas por el tiempo, recorría aquel polvoriento camino, cargado de paja para el ganado que dormitaba en la pradera.
En su camino, se ha cruzado con el cartero que montado en su bicicleta, hacia el recorrido diario para el reparto de la correspondencia, mientras atareados labriegos, a golpe de guadaña, dejaban en el aire ese olor de hierba recién cortada que refrescaba en ambiente.
En el acantilado, las olas jugaban a tejer mantos de espuma sobre las rocas, mientras las gaviotas trenzaban en el aire mil piruetas sobre un pesquero que faenaba cerca de la costa.
Imágenes que quizá mi madre hubiera podido captar en sus cuadros y que yo solo soy capaz de pintar tenuemente en mis escritos. Aún tengo en mi memoria aquel caballete y aquellos lienzos que con paciencia infinita y habilidad innata se llenaban de color e imágenes a golpe de pincel y espátula, manejados con mano firme creando un reflejo fiel de un paisaje que uno solo logra tímidamente plasmar a golpe de teclado en este ordenador.
Muchas veces, me he quedado mirando aquellos cuadros que hoy decoran las casas de mis hermanos y la mía y me he sorprendido ante detalles en los que uno no suele caer en la contemplación de paisajes y lugares, pero que fueron fielmente retratados. Siempre admiré ese “ojo especial” que tiene el artista para ver lo cotidiano y que se nos escapa al ojo profano. No hace mucho lo comentaba con un amigo fotógrafo que enseñándome un foto de la Plaza Mayor de Salamanca (¡Cuantos miles de veces habré pasado por el mismo sitio!) y nunca me había fijado en que el techo de los soportales esta plagado de vigas de madera…
De igual manera, supongo, pasamos por la vida sin caer en pequeños detalles, sin reparar en momentos que nunca mas volverán a repetirse y que habiéndolos vivido, no habremos captado en toda su intensidad.


martes, 21 de agosto de 2012

Acelerados...


Dicen que vivimos en un mundo acelerado, donde todo corre prisa y las prisas son el pan nuestro de cada día. Hay ocasiones en las que el reloj deja de ser un mero instrumento de medición del tiempo para convertirse en la cadena que el esclavo arrastra durante todo el día, marcando no ya las horas si no solo minutos que nos agobian en su implacable paso.
Nada tiene reposo, todo apremia y se precipita como en una catarata interminable que nos golpea incesantemente sin darnos tiempo al reposo y la meditación.
Ya pasaron aquellos días en los que todo parecía ralentizado y existían momentos en los que uno sentía el pasar del tiempo con la lentitud suficiente para tomar decisiones serenas, maduradas en el reposo del flemático transcurrir diario.
Hace algunos años cayo en mis manos un libro dedicado a la era digital que se nos avecinaba y que hoy es una realidad cotidiana. La era digital acelera de día en día nuestras vida y nuestra existencia, lo que ayer era bueno hoy no vale, lo que ayer era proyecto hoy esta ya ejecutado y en esta vorágine somos actores y espectadores a la vez sin darnos apenas tiempo a que una idea se asiente en nuestras mentes, para que esta este seguidamente realizada o quede ya obsoleta ante otra nueva.
La progresión en esta aceleración es cada vez mayor. En mis manos ha caído un artilugio que hace apenas un par de años habría sido una utopía. Hoy puedo leer mis correos en cualquier lugar, ver a mi interlocutor en una conversación por video conferencia, remitirle unas fotos o un documento  en el acto, consultar códigos postales, fechas de matriculación de cualquier vehículo, direcciones y teléfonos de cualquier persona, datos de la misma a los que antes no se tenia acceso y que hoy cuelgan de Internet a disposición de cualquiera, puedo publicar mis escritos sentado en la terraza de un café y recibir comentarios a los mismos en cualquier lugar en que me encuentre. Localizo la farmacia mas cercana, la pastelería que mejores merengues hace, el lugar en que un amigo se encuentra en este mismo instante y quizá (aún no lo he intentado) hasta pueda saber a que distancia exacta se encuentra de mi, mientras intercambiamos mensajes personales que incluyen imágenes y sonidos. Y todo, desde la palma de mi mano con un pequeño teléfono cuya función de transmitir simplemente la voz es la menor de sus aplicaciones.
Cada día descubro algo nuevo que acelera mas mi existencia, hoy ya no tengo que ir al medico para saber cual es mi tensión arterial, esta maquina del infierno, es capaz de decírmelo y el numero de pulsaciones por minuto que tengo, me recuerda inexorablemente , la toma de cada uno de los medicamentos que me mantienen con vida.
He mirado a mi alrededor durante un instante, (haced vosotros lo mismo) y he visto agarrados a sus móviles a todos cuantos pasaban a mi lado, acelerados, esclavizados por la era digital que cada día nos apremia mas y mas…¿donde quedó el tiempo pausado?

jueves, 16 de agosto de 2012

¡El final...del Verano!...


Van cayendo los perezosos días de verano, en los que uno comparte vivencias y momentos inolvidables con las personas mas queridas. La cercanía de una vuelta al trabajo y la rutina diaria animan aún mas cada instante apurando los minutos, que relajado han ido dándome fuerzas y ánimos para continuar en una labor diaria que uno agradece y en la que me siento bien.
Muchas veces oigo aquello que llaman, síndrome post vacacional y una sonrisa burlona se me pone en la cara, pues nunca sentí tal mal ni note nada extraño al volver al trabajo.
Mil recuerdos plasmados por mi cámara, me acompañan en cada instante, momentos felices que quizá no se vuelvan a repetir (nada se repite en esta vida), son como ladrillos de una gran casa construida día a día en la que en cada rincón del alma hay alegrías guardadas, que renuevan el espíritu.
Durante días olvidé mi portátil, anoté momentos pensando en plasmarlos luego en este blog que hoy retomo, fiel testigo de vivencias y sentimientos que fluirán mientas la vida siga permitiéndome aporrear un teclado y mi cabeza mantenga la lucidez suficiente para poder contarlos.
Hoy ha vuelto a salir el sol, ese astro que en verano parece cargarme las pilas con fuerzas y alegría renovadas. Hoy he vuelto a dar las gracias por que la vida me haya dejado disfrutar del mar, del aire limpio, junto con mi mujer y mis hijos, que aún y a pesar de sus años siguen guardandose unos días para que todos podamos estar juntos en vacaciones.
Las tardes van perdiendo luz, pero aún permanece en mi, el brillo de esos días que seguirán dándome fuerzas durante el resto del año, mientras en mi cabeza resuena aquella vieja canción del Dúo Dinámico...¡El final...del verano...llegó...!

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mares...

Olas que mansamente vienen a morir en la orilla mientras un radiante sol, llena de destellos las tranquilas aguas de un Mediterráneo bullicioso y alegre. Aguas bravas que rompen con estruendo azotando acantilados, en medio de brumas y blancas olas de espuma, que con furia se estrellan contra las rocas de un Cantábrico nostálgico y a la vez acogedor.
Dos maneras de sentir la vida, dos maneras de apreciar nuestra existencia, que se complementan formado los momentos alegres y los melancólicos.
Dos mares que llenan nuestra presencia  de momentos alegres e instantes taciturnos, por los que uno navega la andadura de esta vida, que cada día se llena de más escollos, sin la luz de un faro que oriente nuestro rumbo.
Somos marineros en Mediterráneo y Cantábrico, en paz y furia desatadas navegando en ocasiones al pairo, así es el devenir, en el que nos cruzamos con otros navíos que ya están de vuelta o inician su andadura.
Mares para ser recorridos, para ser vividos en busca de un puerto seguro en el que poder reponer fuerzas, para seguir navegando hacia una meta soñada.
Marineros de la vida, en la que encontraremos galernas y calma chicha, navegantes de mares imaginarios y reales en los que uno encuentra vientos favorables y tormentas de verano.
El fuego de San Telmo alumbrando los mástiles y auroras boreales decorando los cielos de un navegar continuo por una vida imprevisible.
Mares de la existencia en los que todo es posible mientras se mantenga el rumbo firme y la vista en el horizonte. Mares vividos y queridos…mares…
 

jueves, 26 de julio de 2012

La peseta...


¿Otra vez la peseta?...Desde hace algún tiempo, se nos viene amenazando con la vuelta la peseta. Para los que ya tenemos una cierta edad y nos criamos con ella, la vuelta a esta moneda no seria un problema, pero si nos llevaríamos una desagradable sorpresa. Pensar, por ejemplo… que una barra de pan que cuesta 0,6 céntimos serian 10 pesetas, que un periódico de 1,50 euros serian 249 pesetas, (pagar esto para leer malas noticias, creo que no merece la pena, ¿verdad?) que una botella de agua de 1,20 euros cuesta 200 pesetas, (esto costaba en mi época una botella de buena Ginebra), que un paquete de tabaco de 4,50 euros rondaría nada mas ni dada menos que 800 pesetas del alma. ¡Quien iba a decirnos que se llegaría pagar casi 800 pesetas por paquete de tabaco cuando uno, que empezó a fumar muy joven llegó a pagarlos a 4,50 pesetas!.
Ya no hablo de litro de gasolina (mi primer coche llenaba el deposito con 80 pesetas y ahora  me cuesta 11.000 pesetas llenarlo). Para la compra semanal en el Supermercado ( ya no se va a la tienda de la esquina ni a la frutería vecina) necesitaríamos llevar al menos una 18.000 o 20.000 pesetas. A las personas con unos 80 años, que vivieron una post guerra de cartilla de racionamiento, les parecería un escándalo ( aunque siguen pensando en pesetas han asumido erróneamente que 500 euros pueden ser igual a 500 pesetas y no se han escandalizado pues en su error asumen lo casi inasumible no dándose cuenta de que en realidad son 83.000 pesetas).
Hoy el euro, aquel que en el año 2000 una Leticia Ortiz , nos presentaba como el futuro y medio de integración a una Comunidad económica que nos haría mas ricos y mejor posicionados, nos esta saliendo rana…
Personalmente, me da igual, euro que peseta (siempre y cuando esta no vuelva con la cara impresa de un generalito), la preocupación viene por el encarecimiento de la vida y lo poco que han subido los sueldos en proporción a la misma (Peor aun, si tenemos en cuenta recortes en estos y aumentos de IVA). Hace pocos días bromeaba en mi Facefook sobre que en Grecia, la salida del Euro seria un “dracma”…hoy, se me han quitado las ganas de bromear sobre la peseta y volver a pensar o recalcular los precios en esta moneda me esta produciendo un tremendo mareo y una inquietud que no os podéis imaginar.
En fin, que sea lo que Dios quiera y la Unión Europea nos coja confesados.

miércoles, 18 de julio de 2012

¿Es que ya no hay buenas noticias?...


Por un momento he de confesar que me llevé una alegría al oir decir a aquella persona que: “Ahora nos va a costar más morirnos”. Pensé… ¡Que bien!... Alguien ha debido encontrar una manera de alargar nuestra vidas, pero… ¡No!... a lo que se estaba refiriendo es a que ahora nos iba a costar mas el entierro por culpa del IVA ascendente, ese IVA que alguno va a seguir aprovechando para hacer dinero negro con mayor facilidad y menor esfuerzo, Es tal la obsesión por este tema que ayer sin ir mas lejos pregunte a un conocido, ¿ Que tal estas?, Y la respuesta fue…“con IVA o sin IVA”… supongo que fue un acto instintivo y quiero pensar que fue una gracia y no su frase habitual durante todo el día cada vez que daba un presupuesto para algo.
Que las cosas se nos van poniendo cada vez peor, con funcionarios a los que se toma como panacea para resolver las deudas de un estado y una nación que hasta ahora había creído que todo el mundo era descendiente de Rokefeler u Onasis y nadie se preocupaba por el mañana, pues el mañana estaba lleno de promesas. ¿Recordáis cuando los bancos mandaban aquellas cartas diciendo que tenías tal o cual cantidad a tu disposición para un crédito personal?, ¿A que hoy cuando mas falta hacen, no llega ninguna?.
Las vacaciones en hoteles de lujo, los coches financiados a no se cuantos años, y ya no digo nada de la vivienda que todo el mundo ansiaba y conseguía en propiedad aunque en el fondo esta fuera durante muchos años realmente del banco que había prestado el dinero. La obsesión por ser propietario, llegaba a límites inexplicables y ya que se nos compara con Europa, ni en Bélgica, Francia y Alemania existe este deseo irrefrenable de tener en propiedad la vivienda habitual, allí lo habitual es vivir arrendado y no pasa nada…
Por otra parte y la verdad es que esto si que da miedo, uno abre la prensa y se encuentra…A un ex alcalde y una folclórica imputados por varios delitos de blanqueo de dinero, a un Juez imputado por gastos no justificados y de difícil justificación, a un político procesado por malversación de fondos, al yerno del rey por el mismo motivo, a otro político imputado por no se que de unas financiaciones dudosas, y un largo etcétera que incluye banqueros, gestores y directivos de grandes empresas y hasta detectives, asesores fiscales, empleados de Hacienda y empresas de telefonía que han espiado y facilitado datos de miles de personas que posiblemente nunca sabrán que sus vidas y datos son de dominio publico.
Miedo me da abrir la prensa o acceder a la información en Internet…¡Por Dios!... ¿Es que no hay una noticia que sea buena?...

viernes, 13 de julio de 2012

Un constante atardecer...


Cae el Sol ocultando su brillo tras los montes, la tarde calida aún invita al paseo o al relax sentado en alguna terraza, viendo pasar a las gentes que tras su jornada buscan un rato para relajarse y quizá olvidar esa presión diaria a la que todos nos vemos sometidos.
La vida distendida, lenta, sin agobios, de otros tiempos ya ha pasado a la historia. Hoy el móvil suena a todas horas pillándonos en los lugares más inesperados y en los momentos más inoportunos. El ajetreo permanente no cesa con la jornada de trabajo y las preocupaciones y desvelos superan esas horas laborales no abandonándonos en ningún momento. Prueba de ello, son las conversaciones con la gente, en todas aparece siempre algún problema del día, alguna preocupación por lo pendiente o algún entuerto que quedo por resolver. Todo aderezado con la incertidumbre, cada vez mayor de que va a ser de nosotros, con tanto recorte y tanto cambio a que nos somete el gobierno.¡ya no hay paz para los currantes!, (parece un titulo de película) no hay sosiego para nadie y todo se traduce en tensión, tensión y mas tensión hasta en las conversaciones mas triviales. Todo el mundo va “con la escopeta cargada”, siempre al borde del ataque de nervios y sin tiempo para la reflexión y planificar el futuro más cercano. El miedo a quedar en el paro, a no poder llegar a fin de mes, a que cada semana una nueva medida política o económica de al traste con todos los esfuerzos de muchos años, para conseguir una cierta seguridad y estabilidad que hoy están en peligro constante.
¿Hasta donde se puede aguantar?, ¿cuanto mas se puede soportar, sin estar convencidos de que lo que se hace cada día por quien dirige nuestros destinos económicos, de educación de seguridad, de salud, es lo correcto y tendrá un buen fin?. Quizá una explicación clara de los resultados que se piensa obtener, enseñar la luz al final del túnel, calmaría esa incertidumbre, pero mucho me temo que nadie es capaz de decir donde y como terminará este viaje de locos en el que se nos ha embarcado.
Solo nos queda mirar como el sol se pone cada día tras los montes o el horizonte del mar  y la esperanza ( vana esperanza) de que el nuevo día pueda traer la luz y paz que todos estamos necesitando.

lunes, 9 de julio de 2012

Terminar siendo una simple anécdota...



Hoy, alguien me decía… He estado con “fulanito” y me ha estado hablando muy bien de ti… Instintivamente me llevé la mano al pecho… ¡Si!... ¡el corazón me seguía latiendo!, luego me di un pellizco…  ¡estoy vivo!... que extraño que alguien haga alabanzas de uno mientras uno sigue vivo…Decía mi padre… “Dios nos libre de la época de las alabanzas”, (refiriéndose claramente a la muerte) y es que estamos acostumbrados a que solo se hable bien de los difuntos aunque estos en vida hayan sido unos auténticos cafres, y así decimos… “era un hombre de carácter”, cuando en realidad lo que era, un tipo con muy mala “leche”…o tenia “una tranquilidad pasmosa”, cuando en realidad, era un Vago tremendo y lo que tenia en lugar de sangre era horchata.
Decía Enrique Jardier Poncela que toda nuestra vida quedará resumida en una mera anécdota y es cierto, así recordaremos por ejemplo al Sr. Clinton, por sus escarceos en el despacho Oval, a Sigmund Freud, por interpretar los sueños, A Stephen Hawking, por una silla de ruedas parlante, a Trillo por un ¡Manda huevos!, ¿y a mi, por que me recordarán?, ¿Por mi aprensión y  prevención frente a las escaleras?, ¿como un diablo cojuelo que escribía en Internet?. Durante muchos años he sido Fernando el de Winterthur, en algunas ocasiones y en otras el de Allianz…Un honor que a uno se le recuerde por haber estado ligado a una gran empresa, pero también triste que solo se le recuerde a uno por esto, cuando he dedicado toda una vida a otras cosas que no fueron el mero trabajo diario para ganar un sustento.
Me gustaría que se me recordara de mil maneras, pero ninguna de ellas relacionadas con la labor diaria…Como el cojo al que le gustaba tunear sus coches, como el aficionado impenitente a la informática y los móviles, al que todos acudían para resolver sus dudas, como el enamorado de un paraíso natural llamado Asturias y por su puesto como el padre obsesivo y a veces obsesionado por el bienestar de sus hijos a los que dedicó todos sus desvelos. Pero mucho me temo que seré recordado (si es que alguien, a parte de la familia me recuerda), por cualquier anécdota peregrina que pueda acaecerme en esta vida. Será entonces, cuando uno ya no pueda oír nada, cuando posiblemente aparezcan los reconocimientos a esfuerzos que uno realmente hace, para que todo salga bien esta vida, para que nadie pueda quejarse de mi actuación o para que otros tengan una vida mejor.

viernes, 6 de julio de 2012

Vivir...


Están perezosas las paginas en Internet, quizá el calor del verano, vacaciones para algunos o mejores cosas que hacer han paralizado blogs y paginas que suelo visitar, incluso a mi me ha afectado esta racha y poco he subido a este blog en los últimos días, pero aquí sigo, leyendo y escribiendo, elucubrando y pensando en mil cosas a la vez y ninguna en concreto. Es el verano, un verano y unas vacaciones con matices nuevos para mi, sin estar pendiente del móvil que he conseguido tenerlo apagado 10 días y sin la preocupación de si todo va bien o mal en mi entorno laboral (que no es que no me importe, pero ahora tiene su medida justa).
Ayer alguien me preguntaba que cambiaria de mi vida si volviera nacer…y mi respuesta fue inmediata…NADA (ni la cojera si quiera cambiara), la pregunta me hizo reflexionar durante unos instantes y en un repaso fugaz a lo que ha sido mi existencia no encontré nada que cambiar, soy un hombre satisfecho, sin complejos, sin ambiciones desmedidas que vive esta vida disfrutando cada instante, sin sentirse ofendido ni despreciado, ni dolido ni abrumado.
Tuve un infancia feliz dentro de una gran familia en la que por suerte nunca faltó nada, ni cariño, ni material, donde aprendí que el perdón a quien te ofende, satisface mas que el rencor, donde la generosidad es moneda de curso legal y el esfuerzo, diario valorado o no, llena mas que mil alabanzas ajenas que en la mayoría de los casos no son si no compromiso o fuegos fatuos.
He tratado de enseñar con el ejemplo a mis hijos, que la medida de lo bien hecho esta en uno mismo y no en lo que los demás crean, y esa medida se plasma en la tranquilidad al llegar la noche y pensar que el trabajo esta hecho, que hoy has ayudado a alguien que te necesitaba y que un día mas el sol salió para ti.
Y mañana será otro día, con nuevas luces al amanecer que traerán motivos suficientes para estar satisfecho de la vida que uno lleva, de la vida que uno vive de la vida que uno disfruta y es que vivir es ya en si, motivo de satisfacción

lunes, 2 de julio de 2012

Bendito Fútbol...


Hacia ya muchos años que no veía una multitud enardecida, vociferante, entusiasmada, ilusionada y llenando calles. Nadie se sustrajo ayer ( ni hoy), a la locura colectiva de un campeonato de fútbol ganado con el esfuerzo de un equipo perfectamente dirigido y perfectamente disciplinado, por un salmantino que con su saber hacer y estar se ha ganado sin estridencias, el reconocimiento, ( mira que es difícil) de su propio pueblo.
Uno, que nunca fue futbolero, lleva un mes tragándose con ansias, partido tras partido y aprendiendo algo de un deporte al que nunca preste demasiada atención.
Daba gusto ver es noche, las calles de esta Salamanca repletas de gente de toda edad y condición, todos unidos y con un mismo grito en la boca, ¡Viva España!, un balón y 11 jugadores han conseguido con un partido de futbol lo que ningún partido político consiguió jamás, ( y ambos son partidos) ,que se grite vivas a España, llenos de alegría e ilusión, olvidando las subidas de las hipotecas, los precios de la gasolina, la luz y los medicamentos, el aumento del paro y esa prima que hoy, por un momento se convertido en prima lejana.
He terminado pensando que todos los problemas de este país estaban ya resueltos, pero no... era solo una ilusión, solamente había una histeria colectiva y bendita histeria que logró hacernos olvidar por unas horas, todo lo negro de este país, los contratos basura, la desertización, el encarecimiento de los precios, ¡Bendito Fútbol!, a partir de ahora le dedicaré mas atención a este fenómeno que ha conseguido hacer felices a tantos y conseguir un grito unánime en todas la ciudades, en todos los pueblos, por todos los ciudadanos...¿Será cosa de bujería?
ESPAÑA ESTA HOY QUE ARDE DE ALEGRIA...¡QUE DURE!

miércoles, 27 de junio de 2012

Jose Luis Cazaña...una pequeña anécdota


Aún recuerdo la última vez que le vi, fue en el Hotel Montico, cerca de Valladolid, durante una reunión de trabajo y poco antes de su repentino e inesperado fallecimiento.  Estaba estrechando manos a los compañeros y cuando se dirigió hacia mí, lo hizo extendiendo aquellos enormes brazos de baturro fornido y dándome un fuerte abrazo mientras me decía… ¡Tienes que cambiar un pasaje de tu libro!, no es del todo correcto lo que cuentas…
José Luis Cazaña, había sido Director del área de siniestros en una de las compañías para las que he trabajado y desde el principio, allá por el año 1994, entre nosotros se estableció un cordial afecto y complicidad, que siempre terminaba con largas charlas sobre siniestros anecdóticos de los que ambos teníamos un arsenal para contar.
¿A que se refería con que tenia que cambiar un pasaje de mi libro? (Borrador que nunca llegué a terminar, pero del que José Luis tenía un copia). Pues a un pasaje anecdótico sobre mi incorporación a La Compañía Athena.
Era costumbre de la mencionada entidad, allá por el año 1994, que el día de la selección de Directores de Sucursal, cada uno de nosotros pasáramos una entrevista de una hora con cada uno de los responsables de área. Terminada la ronda de entrevistas, nos recibía, al caer la tarde, el entonces Director General, previa reunión de este con los Directores, para conocer sus impresiones y cerrábamos el acuerdo si todo estaba correcto.
Al parecer durante la reunión de estos, (Los directores de Área), hubo alguien que dudó de mi capacidad “física” para desempeñar el puesto, saliendo en defensa mía uno de ellos, que alegaba, el progresismo y la actitud de integración de la Compañía al contratar, “un minusválido” para el puesto, añadiendo mi capacidad ya demostraba en otras aseguradoras. Fue entonces cuando según me contaron, José Luis pronunció la siguiente frase… ¡De acuerdo con el progresismo y la integración, pero el próximo director que sea NEGRO…!
El mismo José Luis, recordaba la anécdota que se le atribuía a él cuando en realidad había salido de otra persona (cosa que no me sorprendió) y con el humor que le caracterizaba me decía… ¡menos mal que me conoces bien y sabes que no tengo malicia, si no, habría sido para que te cabrearas conmigo en lugar de tomarlo con buen humor! A lo que contesté. ¿Como no voy a tomarlo así, si en el fondo la cosa tenia su gracia?...
No llegó a ver la rectificación que hice en el libreto, pocos días después fallecía en su despacho, de un ataque cardiaco según me contaron.

martes, 26 de junio de 2012

Aún sigue en la memoria....


No recuerdo con claridad el año, solo que los fríos días de invierno, nos mantenía a todos juntos en aquel rincón del patio durante las horas de recreo, caras largas y muy pocas ganas de jugar, dejaban patente que algo serio ocurría en nuestro grupo. Sin palabras cruzábamos nuestras miradas y todos los compañeros sabían cual era la causa de aquella extraña actitud de unos jóvenes que apenas teníamos dieciséis años recién cumplidos. La causa tenía un nombre SALBI, aquel amigo y compañero al que una grave enfermedad mantenía postrado en la cama de un hospital, agotando las últimas horas de su vida.
Su recuerdo permanente, hacia que el grupo se hubiera unido mas que nunca, ante algo que nos parecía incomprensible e injusto, la imagen rechoncha de nuestro amigo, era imborrable en nuestras mentes y su ausencia nos producía un dolor inexplicable al que añadíamos una rabia contenida por no poder hacer nada, cuando alguien nos dijo que no podíamos donar la sangre, que tanta falta le hacia, al ser menores de edad. Días tristes que mi memoria había guardado ocultas hasta hoy que he pasado por la puerta de la que fuera su casa. De reojo he mirado aquel balcón ahora vacío y el recuerdo de aquella pandilla a la que ya mencionaba en mi post anterior, ha vuelto de nuevo a mí. Amigos desde los cinco años, habíamos formado un grupo unido al que el resto de los compañeros de colegio reconocían y respetaban. Salbi, era el “empollon” del grupo, que aún siéndolo nunca se gano la antipatía de nadie, pues su carácter afable y bonachón siempre estaba por delante de cualquier otra cosa. Aquella tarde, nos habían llegado malas noticias, apenas le quedaban unas horas de vida y según nos transmitía su hermana, había preguntado por cada uno de nosotros, Decidimos que no podíamos quedarnos quietos y planificamos un horario de visitas por turnos, para no molestar demasiado y poder ir a verle. Como siempre tocó en ese Hospital al que tanto reparo tengo, pues en el fallecieron mis padres y en el que los malos recuerdos parecen agolparse a la puerta. Ventanas que uno mira de reojo cada día, pues por necesidad tengo que pasar a sus puertas camino de casa.
Fue una tarde triste a la que siguió un día aciago en el que todos perdimos un compañero, un amigo, algo de nuestras vidas, que se fue una fría noche de invierno.

“No sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te pone a prueba. Ahora, que los tiempos son difíciles, valora lo que tienes. Sonríe y disfruta de la vida que es maravillosa”. Este es el mensaje que quiere transmitir la Fundación Josep Carreras, en la Semana Europea contra la Leucemia

Aquella fue la enfermedad que arrancó a SALBI de nuestras vidas

sábado, 23 de junio de 2012

Recuerdos que la memoria esconde...


Las campanas lejanas de la Iglesia de Carmelo, rompían el silencio de la noche llamando a maitines, a lo lejos se escuchaba el renqueante ruido de los trenes maniobrando en la estación y alguna voz mas elevada de lo habitual de algún trasnochador, podía escucharse en la calle.
No había trafico de coches, a lo sumo pasaba uno cada 20 minutos y las horas tempranas a las que nos levantábamos para ir al colegio, mantenían aún las calles vacías. Sobre las ocho de la mañana, se podía escuchar la sirena de los talleres de carrocerías Moneo, en la Cuesta de Ramón y Cajal, llamando al tajo a los operarios, que en fila, portando en sus manos pequeñas fiambreras iniciaban otra jornada más construyendo aquellas carrocerías de madera para los viejos autocares que luego recorrerían la provincia.
En el solitario Parque San Francisco, algún ave madrugadora entonaba sus primeros cánticos entre las ramas de los árboles, mientras Samuel, el panadero cargaba su furgoneta con el género que repartiría durante la mañana.
Jugando al escondite, el sol se asomaba entre las cúpulas de las torres de la Catedral y la Clerecía, llenando de luz una mañana que perezosa comenzaba a despertar.
Cargado con aquella cartera de cuero, con correajes de mochila, bajaba los veinte escalones de casa para dirigirme al colegio, aquel Colegio Marista, que había estrenado nuevo edificio el año 1957 y al que me acompañaba mi abuelo en mi primer día de clase.
Apenas novecientos metros separaban mi casa del colegio, novecientos metros que me parecían todo un mundo, caminando con mis muletas y arrastrando aquel pesado aparato para caminar, que hacia poco me habían confeccionado en Madrid y que resultaba ser todo un invento, capaz de mantenerme en pie medianamente erguido, medianamente seguro.
Un enorme patio de recreo, con dos campos de fútbol, cuatro pistas de balón cesto y una pista de patinaje, me esperaban en los momentos de descanso entre clase y clase. Nunca le di un puntapié a un balón y siempre envidié y sigo envidiando a quien es capaz de deslizarse sobre unos patines.
Nunca formé parte de la fila que a golpe de silbato, el hermano Pío ordenaba para entrar en las aulas, tuve bula para subir antes y esperar en los pasillos, mientras el resto de mis compañeros, formados en filas y por clases, esperaban en el patio la orden de entrar.
Luego, como uno mas, garabateaba en la pizarra el abecedario y los números, leía en voz alta aquellas historias en unos viejos libros y soñábamos mil aventuras y diabluras.
Juan Antonio, Rodulfo, Samuel, mi hermano Julio, todos formábamos una pandilla unida por un barrio, por un colegio, por una edad parecida en la que la vida se veía y vivía de otra manera, donde las personas mayores tenían apenas treinta años, que a nosotros se nos antojaban muchísimos.
Una peonza de madera, la chapa de una botella de gaseosa, un viejo clavo, unas bolas de barro cocido, una cuerda, un tirachinas hecho con una horca de madera y las tiras de una vieja cámara de rueda, un patinete con rodamientos por ruedas, adosadas a una vieja tabla, eran nuestros juguetes preferidos y ante todo, la libertad de poder jugar en la calle sin el peligro de ser atropellado o sufrir cualquier otro percance salvo las caídas habituales en los juegos de niños.
Recuerdos de un pasado lejano, de una niñez feliz que se había perdido en la memoria del tiempo y no se por que demonios hoy han vuelto a mi.

jueves, 21 de junio de 2012

Un rato con nadie...

Abrí aquella puerta pensando que no había nadie y nadie estaba sentado en aquel sofá, nadie había servido aquella copa que nadie me ofreció amablemente.
Tome asiento sin la indicación de nadie y nadie comenzó aquella conversación en la que nadie me enseñaba la manera de superar escollos en esta vida, que nadie había previsto y nadie me había señalado.
Nadie me dijo que luchar contra corriente fuera fácil.
Nadie me aseguró que el dolor fuera soportable.
Nadie me enseñó que con esfuerzo todo se logra.
Nadie me prometió que la cirugía y los medicamentos aliviarían mis males
Nadie me hizo esperar más de lo esperado.
Nadie me enseñó a ser tolerante con el prójimo.
Nadie de hizo ver que otros también sufren.
Nadie me advirtió de la envidia y la mentira.
Nadie tuvo la sabiduría para abrir mis ojos a un mundo real en el que nadie se movía con soltura y libertad. Donde nadie llegaba a pasar calamidades y nadie padeció opresión.
Nadie fue capaz de devolverme la tranquilidad perdida, cuando nadie te apoya en tu caminar.

Salí de aquella estancia sin despedirme de nadie y nadie se quedó solo. Su ausente compañía y el silencio de nadie me devolvieron a la realidad donde nadie callaba, nadie vivía como nadie deseaba y terminé  aquél momento con en el que nadie mas que yo lo habia estado.

martes, 19 de junio de 2012

El escalón que falta...

Son ya muchos los años que uno arrastra trabajando, muchos los momentos en los que la fuerzas parecían superar las expectativas y que el al final terminaba por cumplir haciendo de tripas corazón, demostrándome a mi mismo que no hay nada imposible por resolver si se pone uno a la tarea y deja de lado al mismo tiempo males y malos momentos.
Muchas veces, teniendo como herramientas la paciencia, siendo meticuloso, ordenado y constante logre hacer frente a una labor callada, quizás incomprendida y seguro que no valorada por quien debía, pero suficiente para que uno se sintiera satisfecho de lo realizado.
Hoy, trato de enseñar a mis hijos que de nada sirven las prisas y el dejar a todo para ultima hora, que el trabajo constante y planificado da mejores resultados que la chapuza de ultima hora, que por mucho que otros nos apremien con sus exigencias, solo nuestro ritmo constante, quizá machacón termina por llegar a mejor puerto, que no soluciones provisionales tratando de apagar fuegos que en realidad solo están en nuestra imaginación.
Desde una nueva perspectiva, que vengo teniendo desde hace unos años, observo el desvelo de mis compañeros por dar soluciones inmediatas a peticiones acuciantes que nunca llegan a serlo de verdad, en detrimento de las que quizá si pudieran ser verdaderamente importantes.  Veo como su ritmo de trabajo nunca es constante y esta lleno siempre de interrupciones inoportunas y en la mayoría de los casos inútiles e innecesarios, con llamadas telefónicas que nunca son para resolver temas graves, urgentes o prioritarios. Como gentes, que se supone son profesionales y deberían entender nuestro trabajo, les plantean problemas peregrinos y en ocasiones de Perogrullo, no siendo esto lo mas grave si no la reiteración de los mismos una y otra vez negándose, incomprensiblemente, a aprender procedimientos y gestiones que ellos mismos podrían resolver ganado tiempo y no haciéndolo perder a los demás.
En más de una ocasión me he tenido que morder la lengua para no llamar “inútil” a alguno de estos sujetos, a los que interiormente denomino como “ladrones de tiempo”, ese tiempo que bien planificado da para mucho más de lo que da, con tanta interrupción bastarda.
He llegado a la triste conclusión de que el tema no tiene remedio y estoicamente, sigo mi ritmo esbozando una sonrisa cada vez que uno de estos seres se cruza en mi camino, Si supieran lo que estoy pensando cada vez que sonrío, seguro que no volverían a dirigirme la palabra, pero uno está a lo que está y mientras el mundo seguirá girando lleno de gentes que nunca querrán aprender, que nunca sabrán organizarse y que nunca subirán peldaños que podrían muy bien haber subido con muy poco esfuerzo…